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Diplomacia femenina

Chan Heng Chee, diplomática de Singapur: "La rotación de género sigue sin ser una prioridad para el puesto de secretario general de la ONU"

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Chan Heng Chee, diplomática de Singapur

Chan Heng Chee, diplomática de Singapur

Irene Savio

Irene Savio

Roma

Aunque no alardee de ello, Chan Heng Chee (Singapur, 1942) ha ido abriendo puertas allí donde antes solo había barreras. Diplomática y académica, su trayectoria ha estado jalonada de primeras veces: desde convertirse en la primera mujer de Singapur en graduarse con honores en Ciencias Políticas hasta dirigir el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Singapur (NUS). También marcó un antes y un después en la diplomacia regional al convertirse en la primera mujer embajadora permanente de Singapur ante la ONU, un cargo que tampoco había sido ocupado por ninguna mujer de Asia Oriental hasta ese entonces. Hoy, con la perspectiva que da la veteranía, sigue analizando la política asiática y el lugar de Asia ocupa en el orden mundial. EL PERIÓDICO la entrevistó para conocer su mirada.

¿Cómo evalúa la representación actual de mujeres en los principales cargos diplomáticos a nivel mundial, y qué brechas siguen pendientes de cerrarse?

Desde que ingresé a la diplomacia y llegué a la ONU en 1989, y luego fui a Estados Unidos en 1996, diría que, sin duda, muchas más mujeres han entrado en la diplomacia en distintos niveles.[…] Pero las que realmente llegan a ser embajadoras son menos de lo que cabría esperar. Si se observa a los países escandinavos, creo que lo hacen muy bien, como en otros ámbitos políticos, pero [a nivel mundial] de promedio estamos apenas en un 20‑25 %. En la propia ONU, en este momento hay alrededor de 40 embajadoras para los 190 países.

¿Esto vale para Asia también?

En Asia creo que sucede algo similar. Hay mujeres embajadoras, pero no tantas como en Escandinavia. Lo que me llama la atención es que, en la ONU, las cifras parecen haber retrocedido un poco. No diría que sea una tendencia, pero parece que se ha permitido. […] Además, de alguna manera se puede decir que los países actúan de una manera algo lista; por ejemplo, de repente muchos países enviaron mujeres durante la presidencia de Clinton, también con Bush y con Obama. 

¿Está diciendo que la situación cambia según el clima político?

Sí, puede cambiar. Si se percibe que las mujeres funcionan bien, los gobiernos actúan en consecuencia y se adaptan a los tiempos que corren. […] Yo fui la primera mujer de Asia Oriental en ser embajadora ante la ONU. Después de mi nombramiento, Filipinas envió a alguien poco después, y entonces otros países empezaron a decir: "Ah, podemos hacer eso", y así se nombraron a más mujeres en esos puestos. Pero seguimos hablando de un 20‑25 %, no del 50 % ni del 40 %; algunas regiones pueden llegar al 30 %; Europa quizá más, pero en ciertas partes de Asia no tanto.

¿Y ahora, con la administración Trump?

No estoy allí ahora. Pero podría haber menos [presencia] porque la diversidad no es un punto fuerte ni está enfatizada por esa administración.

¿Cree que existe una posibilidad realista de que una mujer sea la próxima Secretaria General de la ONU y qué factores influirán?

La elección del secretario general depende de varios elementos. En primer lugar, hay un factor regional: de quién es el turno. Ahora corresponde a América Latina y el Caribe. Pero, más importante aún, el P5 (los cinco países integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU) influye en gran medida. […] Se elige a personas que se cree que pueden trabajar con los cinco miembros permanentes, que es un grupo de países que incluso pueden vetar. Ahora mismo me dicen que hay un movimiento en la sociedad civil que quiere ver a una mujer como secretaria general, pero no estoy segura de que exista el mismo impulso geopolítico. […] La realidad es que no hay rotación de género y el género no es una prioridad para este puesto.

¿Es un método justo?

Se lo voy a decir así: prefiero pensar que la mujer que llegue ahí lo hará por mérito y no por una cuota. Hay muchas mujeres muy capaces.

En una entrevista dijo que "muchas mujeres competentes acaban siendo calificadas de 'mujeres dragones' o comparadas con Margaret Thatcher. Pero eso significa que están haciendo bien su trabajo". ¿Sigue pensando lo mismo?

Eso es parte de una cultura masculina muy arraigada. Estamos en el siglo XXI y los hombres siguen pensando así. La cultura masculina es tan profunda. Incluso cuando hay avances progresistas, puede haber reacción en contra. Asia no es una excepción. En Singapur, por ejemplo, al ser un país pequeño, si eres competente —hombre o mujer— te utilizan y te promueven. Pero aún existe un prejuicio ‘machista’ muy sutil. La idea de la “mujer dragón” quizá sea menos habitual hoy, sobre todo entre los jóvenes, aunque las mujeres líderes, fuertes y competentes, siguen siendo más difíciles de aceptar para algunos hombres.

En la construcción de la paz y la resolución de conflictos, especialmente en Asia, ¿qué aportan las mujeres?

En diplomacia y negociación, la confianza es fundamental. Algunas cualidades femeninas pueden ayudar a generar esa confianza. Pero en Asia, muchos hombres no confían tanto en las mujeres para los llamados 'trabajos duros', como negociar la paz. Aun así, las mujeres aportan la capacidad de escuchar, esencial para negociar y llegar a compromisos. […] Pero Europa también ve a Ursula von der Leyen (presidenta de la Comisión Europea) como la voz de la UE, aunque no sabemos cuánto influye realmente. En cualquier caso, para ser un buen diplomático hay que ser una persona que escucha.

¿En 2025 la guerra sigue siendo decidida solo por los hombres?

Sí, no aparecen en la instantánea, porque las mujeres no suelen ser ministras de Defensa ni jefas de Gobierno en esos contextos. Claro que si Indira Gandhi aún estuviese viva, estoy segura de que sería parte de más de una negociación. Pero, más en general, en una situación de guerra los hombres siguen ocupando la primera línea.

Mirando al futuro: ¿qué deberían hacer la ONU y los gobiernos para lograr una igualdad, qué medidas concretas y realistas?

Las mujeres primero deben ser parte del juego. Tienen que querer esos puestos, entrar en la carrera profesional y avanzar paso a paso. En diplomacia, como en el ejército, no se pasa de recluta a general sin pasos intermedios. Hay que ganar experiencia; la diplomacia exige sacrificios. Y por eso es un problema que muchas mujeres aún tengan que enfrentar decisiones difíciles entre carrera y familia. He visto a muchas mujeres en esta situación.

¿Para el puesto de secretario general, es necesario alguien "neutral"?

Nadie es completamente neutral, se trata más de equilibrios. La cuestión es si los problemas que tiene un candidato son suficientes para bloquear su elección, y cómo los perciben los P5. Como analista política, creo que en los próximos años, los temas de guerra y paz seguirán siendo dominantes, […] también lo será la energía nuclear, la seguridad alimentaria y la posibilidad de otra pandemia. 

¿Cuáles deberían ser las prioridades del próximo secretario general en el primer año?

El multilateralismo se está debilitando, pero hay países que están muy interesados en mantenerlo y hacerlo funcionar para conservar el orden global, sobre todo los países medianos y pequeños. Los países grandes no dependen tanto de la ONU como los medianos y pequeños, y precisan más de ella. Creo que el próximo Secretario General debe buscar formas para que esto se cumpla. […] La ONU necesita más historias de éxito, también rehacer la Organización Mundial del Comercio y participar en todos los procesos de construcción de la paz.

El problema es que países como EEUU, Israel y Rusia han puesto en discusión la autoridad de la ONU. ¿En Asia cómo se percibe?

Diría que la ONU es una institución respetada en Asia. Varios países de la región trabajan para que el multilateralismo no se extinga, colaborando con naciones de otros continentes, por ejemplo, para mantener abierto el libre intercambio de bienes y las cadenas de suministro, siguiendo las normas tradicionales del sistema internacional.

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