Conflicto en Oriente Próximo
Cerca de 50 muertos en las protestas en Irán mientras el líder supremo llama "mercenarios" a los manifestantes
"La República Islámica no se arrugará ante aquellos que buscan destruirla", afirma Jameneí en un discurso televisado tras más de una semana de movilización en las calles que ha llevado al régimen a cortar internet

El líder supremo de Irán, Alí Jameneí. / EUROPA PRESS

Rodeado de vítores y fieles seguidores, el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, ha protagonizado este viernes un discurso belicista y lleno de ataques, tanto contra los manifestantes que durante las dos últimas semanas han tomado las calles de las grandes ciudades iraníes, como contra el presidente estadounidense, Donald Trump.
Jameneí ha responsabilizado de todo lo ocurrido al multimillonario estadounidense, y ha calificado a los manifestantes, probablemente cientos de miles durante las manifestaciones de este jueves y viernes por la noche en todo el país, como "mercenarios que trabajan para poderes extranjeros".
"Todo el mundo debe saber que la República Islámica llegó al poder a través de la sangre de miles de personas, todas ellas nobles. Y ahora no se arrugará ante aquellos que buscan destruirla", ha dicho el ayatolá este viernes antes de continuar:
"No toleraremos mercenarios para extranjeros. Quien quiera que seas: cuando te conviertes en un mercenario, nuestra nación te rechaza. Y Trump, que se sienta en su arrogante trono y juzga al mundo... que sepa que muchos déspotas de la historia fueron depuestos en el pico de su orgullo. Él también lo será", ha dicho Jameneí, quien, de hecho, es el objetivo de las iras de las protestas iraníes.
Estas empezaron hace 12 días, cuando comerciantes de electrónica empezaron una huelga y pequeña protesta contra la enorme depreciación del rial, la moneda iraní, que perdió más de la mitad de su valor el año pasado.
La protesta se multiplicó, y día a día, los números y el tono han ido subiendo. Ahora los manifestantes ya no claman por una mejoría económica, sino por la "muerte al dictador", en referencia a Jameneí, líder de un sistema represivo y basado en una corrupción institucional a gran escala, sobre todo, entre miembros de la Guardia Revolucionaria iraní, el cuerpo de élite político-militar del país persa.
Violencia y restricciones
En total —a pesar de que los datos son muy incompletos—, varias organizaciones de derechos humanos aseguran que cerca de 50 personas han muerto durante las protestas y más de 2.200 han sido detenidas. La cifra real, sin embargo, es sin duda mucho más alta, ya que internet ha sido totalmente bloqueado en el país desde la tarde de este jueves, cuando tuvo lugar la manifestación más multitudinaria hasta la fecha, la cual ha sido repetida este viernes, siguiendo un llamamiento —como el del jueves— del hijo del último shah, Reza Pahlaví, quien intenta erigirse como el líder de la disidencia y oposición en el exilio, dividida tras décadas de persecución y represión, tanto dentro de del país como fuera. Desde el jueves por la tarde, la información sale apenas a cuentagotas del país persa.
"Expresamos nuestra grave y urgente preocupación por los manifestantes en Irán, quienes se encuentran bajo fuego letal de las fuerzas de seguridad de la República Islámica en medio de un apagón nacional de internet", ha dicho en un comunicado la oenegé Iran Human Rights, que asegura haber recibido informes de hospitales "abarrotados" en zonas de Teherán, Mashhad y Karaj. "Y estas son solo las zonas de las que hemos podido obtener información; muchas otras zonas del país podrían verse afectadas de forma similar, pero están a oscuras por el bloqueo de internet y las redes telefónicas", continúa la organización.
Las protestas, que han ocurrido este viernes bajo un apagón informativo total, se han convertido así en las más violentas de los últimos años, y se teme que la brutalidad de la represión policial podría superar la utilizada por Teherán en 2022, durante las manifestaciones tras la muerte de la joven Mahsa Aminí a manos de la policía de la moral. Esa ola de protestas resultó en la muerte de 558 personas.
Ahora, con un Irán acorralado internacionalmente, derrotado en junio en la guerra de 12 días contra Israel y con el miedo de un Trump aventurista, la represión se teme mucho peor. "Todos estos factores incrementan la importancia política de los disturbios actuales y aumentan los riesgos que tiene el gobierno iraní a la hora de decidir entre reprimir o no actuar. Pero estos factores no predeterminan los resultados. La República Islámica conserva su capacidad coercitiva", asegura el experto Hamidreza Azizi. Según este politólogo iraní, las protestas "no han generado aún una alternativa capaz de plantar un desafío político claro".
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