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Conflicto en Oriente Próximo

Irán cifra en 2.000 los muertos en las protestas en contra del Gobierno

"Este ciclo de violencia horrífica no puede continuar", ha declarado este martes el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk

Captura de un vídeo que muestra una morgue con decenas de cuerpos de fallecidos en las protestas contra el Gobierno en Kahrizak, en la provincia de Teherán.

Captura de un vídeo que muestra una morgue con decenas de cuerpos de fallecidos en las protestas contra el Gobierno en Kahrizak, en la provincia de Teherán. / AP

Adrià Rocha Cutiller

Adrià Rocha Cutiller

Estambul

Al menos 2.000 personas han muerto en Irán durante las dos semanas de protestas y una brutal represión y violencia policial en el país persa, han informado este martes oenegés de derechos humanos en el país y ha confirmado un funcionario anónimo del Gobierno iraní a la agencia de noticias internacional Reuters

Este oficial, sin embargo, ha culpado —sin pruebas y en contra de las decenas de vídeos e imágenes que demuestran que la policía dispara contra manifestantes a matar, muchas veces en la frente— a supuestos "grupos terroristas" que han "secuestrado las protestas".

La realidad, sin embargo, apunta a las fuerzas del Estado, Ejército y paramilitares Basij del país, que sobre todo repuntaron en su uso de violencia letal desde el jueves de la semana pasada. Ese mismo día Teherán también cortó el acceso a internet, por completo, en todo el país. Este martes, las líneas telefónicas han sido parcialmente restablecidas.

"Este ciclo de violencia horrífica no puede continuar. La gente iraní y sus demandas de justicia e igualdad deben ser escuchadas", ha dicho este martes el alto comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk.

Después de las enormes movilizaciones de jueves y viernes de la semana pasada, y de la subsiguiente mortal represión de las autoridades, las calles del país se han vaciado algo, aunque las protestas —y la violencia— continúan, sobre todo durante la tarde y las primeras horas de cada noche. Con números mucho más reducidos que la semana pasada, eso sí.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha reclamado a los iraníes que sigan en las calles y ha asegurado que su Gobierno no se sentará con un representante iraní mientras sigan las matanzas de manifestantes.

Para ellas, Irán ha utilizado sobre todo a sus fuerzas Basij, un conglomerado de grupos formado en gran parte por expresidiarios devotos de la causa de la República Islámica. Los Basij dependen directamente de la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite político-militar comandado directamente por el líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí.

Un futuro incierto

Con la cifra de muertos multiplicándose cada día —informaciones no confirmadas de un medio opositor iraní en el extranjero hablan incluso de 12.000 fallecidos—, los interrogantes se apilan sobre el futuro de la República Islámica, que se encuentra ante uno de sus mayores retos desde el triunfo de la revolución islámica de 1979

"Incluso la propia gente del régimen me reconoce en privado que están en modo supervivencia. Que su política ahora mismo se basa en cómo sobrevivir. El régimen ya no habla sobre cómo establecer una hegemonía, cómo destruir Israel, cómo financiar sus injerencias y su antiguo proyecto imperialista en la región. No. Ahora está únicamente en sobrevivir, porque la situación económica es absolutamente desastrosa", explica Javier Gil Guerrero, investigador de la Universidad de Navarra, que asegura que el desencanto entre la población iraní y la República islámica no es nuevo, sino que empezó ya en 2009 con un fraude electoral que desembocó en la primera de las últimas cinco olas de protesta en el país.

Todas ellas, según Gil Guerrero, han tenido algo en común: que han empezado por temas concretos —la economía, la inflación, el velo islámico—, pero han acabado siendo enmiendas a la totalidad de la República Islámica, una prueba de que el sistema lleva años fracasando. 

La diferencia entre esas olas y la actual es la respuesta del régimen. "Es difícil predecir lo que va a ocurrir sin apenas poder saber, por culpa de los cortes de internet, lo que ocurre dentro del país. Pero lo que está claro es que nunca antes el Gobierno iraní ha reprimido de una forma tan brutal, ni ha cortado internet durante tantos días. Esa es la principal prueba empírica de que algo gordo está ocurriendo, de que el régimen realmente tiene miedo", asegura el profesor. 

Esta última ola de protestas empezó el pasado 28 de diciembre, cuando comerciantes de productos electrónicos empezaron una protesta por la enorme depreciación del rial, la moneda del país. Sus manifestaciones y huelgas escalaron rápidamente, y en menos de dos semanas se esparcieron por todo Irán.

Según oenegés, más de 16.000 personas han sido detenidas en las protestas. La cifra, sin embargo, podría ser mucho más alta. En los últimos días, el fiscal jefe de Teherán, Alí Salehí, aseguró a la prensa del régimen que los "mercenarios y alborotadores detenidos" serían acusados de moharebeh: 'declararle la guerra a Dios'. Este supuesto crimen, en Irán, acarrea la pena de muerte.

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