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Nuevo orden mundial

Trump avisa de que ya "no se siente obligado a la paz" al no recibir el Nobel y redobla la presión sobre Groenlandia

El presidente estadounidense envía una carta al primer ministro noruego como un paso más de su campaña de presión para comprar la isla

El presidente de EEUU, Donald Trump, reaviva la presión para comprar Groenlandia como moneda de cambio del agravio por no conseguir el Nobel

El presidente de EEUU, Donald Trump, reaviva la presión para comprar Groenlandia como moneda de cambio del agravio por no conseguir el Nobel / Joey Sussman/ ZUMA Press/ DPA vía Europa Press

Irene Benedicto

Irene Benedicto

Barcelona

Donald Trump da otro golpe de fuerza sobre la mesa de Groenlandia. "Ya no me siento obligado a pensar puramente en la paz", dijo el presidente de Estados Unidos, antes de añadir cuál es su aspiración última con una exigencia rotunda: "Control completo y total de Groenlandia".

El texto, enviado el fin de semana al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, vincula de forma explícita la ofensiva estadounidense sobre la isla ártica con una vieja frustración personal: no haber recibido el Premio Nobel de la Paz. El mensaje ha añadido un nuevo factor de inestabilidad a una crisis diplomática que ya enfrentaba a Washington con Dinamarca, Groenlandia y buena parte de Europa.

Preguntado por si descartaría el uso de la fuerza para hacerse con Groenlandia, Trump respondió con un escueto “sin comentarios” este lunes en una breve entrevista telefónica con NBC News. Lejos de rebajar el tono, insistió en que seguirá adelante “al 100%” con su amenaza de imponer aranceles a los países europeos si no logra su objetivo sobre la isla.

América primero

Según confirmó el Gobierno noruego, Trump escribió el domingo a Støre tras no haber sido galardonado por el Nobel. En el texto, difundido inicialmente en la cadena estadounidense PBS, el presidente sostiene que Noruega decidió no premiarle "por haber detenido más de ocho guerras", una afirmación que verificadores independientes han cuestionado en repetidas ocasiones.

A partir de ahí, el tono cambia. Trump afirma que, aunque la paz seguirá siendo "predominante", ahora puede centrarse en "lo que es bueno y apropiado para Estados Unidos". En ese marco, pone en duda la soberanía danesa sobre Groenlandia, asegura que "no hay documentos escritos" que la respalden y justifica la necesidad de controlar la isla en nombre de la seguridad global.

Støre explicó que el mensaje fue la respuesta a una petición suya y del presidente finlandés, Alexander Stubb, para rebajar tensiones y mantener una llamada a tres bandas. El primer ministro noruego subrayó además que el Nobel lo concede un comité independiente, sin intervención del Gobierno.

Acuerdos ignorados y tensión militar

Trump volvió a cargar contra Noruega por el Premio Nobel de la Paz, asegurando que “Noruega lo controla totalmente, digan lo que digan”, y acusando al país de fingir distancia con una decisión que, según él, dominan por completo. Trump también expresó su malestar por la atención que los líderes europeos están prestando a Groenlandia y les instó a mirar hacia otro frente: “Europa debería centrarse en la guerra con Rusia y Ucrania, porque, francamente, ya se ve a dónde les ha llevado. Eso es en lo que Europa debería centrarse, no en Groenlandia”.

Miles de manifestantes rechazan en la capital de Groenlandia los ataques de Donald Trump

Miles de manifestantes rechazan en la capital de Groenlandia los ataques de Donald Trump / Archivo

Resistencia local

En la isla, la insistencia de Trump se vive con una mezcla de cansancio y alarma. Son apenas 57.000 habitantes, repartidos en un territorio inmenso y hostil, pero la posición es clara: no quieren formar parte de Estados Unidos. Las encuestas lo reflejan desde hace meses y, el sábado, esa oposición se trasladó a la calle. Cientos de personas marcharon por las calles nevadas de Nuuk, la capital, en la mayor protesta reciente, entre consignas de rechazo y banderas locales.

Mientras tanto, Copenhague mantiene una línea firme. Repite que no tiene autoridad para vender un territorio autónomo y recuerda que el debate no es una transacción entre Estados, sino una cuestión de autodeterminación.

Viejas afrentas

Las declaraciones de Trump chocan también con compromisos históricos firmados por Washington. En un acuerdo de defensa actualizado en 2004, Estados Unidos reconoce explícitamente a Groenlandia como "parte igual del Reino de Dinamarca", al tiempo que obtiene amplio acceso militar a la isla. Y ya en 1916, cuando Dinamarca vendió las actuales Islas Vírgenes estadounidenses, el tratado incluía una cláusula en la que Washington se comprometía a no objetar la extensión de los intereses daneses sobre toda Groenlandia.

Pese a ello, la escalada es visible sobre el terreno. Dinamarca y otros países europeos han reforzado su presencia militar en la isla. En Nuuk, pequeños grupos de soldados patrullan el centro urbano y, frente al puerto, un buque de guerra danés capaz de romper el hielo vigila la costa.

Una reciente reunión entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia, auspiciada en Washington por el vicepresidente JD Vance, terminó sin avances concretos. Aunque las delegaciones europeas hablaron de un grupo de trabajo para explorar salidas diplomáticas, la Casa Blanca anunció después el inicio de "conversaciones técnicas sobre la adquisición de Groenlandia", una formulación que disparó las alarmas en la región.

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