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Escalada transatlántica

El 'bazooka comercial': en qué consiste el instrumento anticoerción que la UE estudia usar contra EEUU

Los líderes de la Unión Europea se reúnen para responder a las amenazas de Estados Unidos contra Groenlandia con todas las opciones sobre la mesa

La prsidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el comisario de Comercio, Maros Sefcovic.

La prsidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el comisario de Comercio, Maros Sefcovic. / Philipp von Ditfurth/dpa - Archivo

Bruselas

Los líderes de la Unión Europea llevan varios días insinuando una posible activación del instrumento anticoerción, conocido como el 'bazooka comercial', para responder a la decisión de Estados Unidos de imponer un incremento de los aranceles del 10% sobre seis países del bloque a modo de represalias por enviar personal militar a Groenlandia para reforzar la defensa de la isla que Washington quiere tomar. Este miércoles, Donald Trump retiró su amenaza tras asegurar que había llegado a un preacuerdo sobre la isla. De todas maneras, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE se reúnen este jueves en Bruselas en una cumbre extraordinaria donde tienen previsto debatir todas las opciones que tienen a su alcance ante un imprevisible Trump que en cualquier momento puede volver a poner los aranceles sobre la mesa.

Estas son las claves del instrumento anticoerción:

El contexto

Durante un discurso en el foro económico mundial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reiterado que anexionar Groenlandia es una cuestión "de seguridad" nacional. Trump ha descartado una incursión militar en el territorio, que pertenece al Reino de Dinamarca, pero insiste en que si el gobierno danés no cede, habrá consecuencias y pide iniciar negociaciones de manera inmediata.

Además, Estados Unidos ha decidido imponer a partir del 1 de febrero un incremento del 10% al gravamen sobre las importaciones desde Dinamarca, Francia, Alemania, Finlandia, Países Bajos y Suecia. Lo ha hecho en respuesta a la decisión de estos países de enviar personal militar a Groenlandia la pasada semana. Dado que la política comercial es común para toda la UE, la medida es técnicamente compleja pero posible.

La decisión viola el acuerdo comercial que la Unión Europea y Estados Unidos sellaron el pasado mes de julio. Según el texto, Washington impondría un arancel máximo del 15% a las importaciones procedentes del bloque, a cambio de que los europeos rebajen o eliminen sustancialmente los gravámenes sobre las importaciones estadounidenses. 

Además, esta decisión supone una escalada importante de la tensión por el control de Groenlandia. Con esta medida, la Casa Blanca busca presionar con medidas económicas y comerciales a los países del bloque para que cambien posición respecto a la isla que Estados Unidos pretende comprar.

¿Y ahora?

En vista de la escalada de tensión, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, convocó una cumbre extraordinaria este jueves. El objetivo es que los líderes de la UE pacten una postura común frente a Estados Unidos y en defensa de Dinamarca y Groenlandia. Sobre la mesa, los líderes tendrán varias opciones. 

La primera pasa por no renovar la suspensión de las represalias que la UE aprobó en plena escalada comercial el pasado verano, pero que acabó frenando para dar margen a las negociaciones. Se trata de un paquete de aranceles por valor de 93.000 millones de euros sobre productos estadounidenses. Pero algunos países como Alemania o Francia plantean activar el 'instrumento anticoherción' conocido como el 'bazooka comercial'.

¿Qué es el 'bazooka comercial'?

En vigor desde 2023, el instrumento fue creado después de que China impusiera restricciones comerciales a los productos procedentes de Lituania, porque el país había decidido abrir una oficina en Taiwán. El objetivo es responder a intentos de intimidación

Según la legislación comunitaria, "existe coerción económica cuando un tercer país aplica o amenaza con aplicar una medida que afecte al comercio o a la inversión con el fin de impedir u obtener el cese, la modificación o la adopción de un acto determinado por la Unión o un Estado miembro", interfiriendo así en decisiones soberanas. Eso es exactamente lo que está haciendo Estados Unidos. 

Por definición, el instrumento existe con el objetivo de disuadir los intentos de coerción y, si es necesario, responder a ellos. Tanto Alemania como Francia, de hecho, esperan que no sea necesario tomar medidas, sino que la mera mención de la herramienta sirva para hacer entrar a Trump en razón. 

¿Cómo funciona?

Por iniciativa propia o en respuesta a una petición, la Comisión Europea examina el caso en un plazo máximo de cuatro meses. Después deberá pedir el respaldo del Consejo —donde están representados los gobiernos europeos— para pedir formalmente al país en cuestión que ponga fin a los intentos de intimidación. Si los esfuerzos diplomáticos fracasan, Bruselas puede decidir tomar medidas, teniendo en cuenta la opinión de los actores afectados.

¿Qué tipo de medidas contempla el instrumento?

Las medidas van desde imponer o reimponer aranceles a las exportaciones del país en cuestión hasta la introducción de restricciones al comercio de determinados productos o servicios. La legislación también plantea la posibilidad de restringir el acceso a las licitaciones públicas. El instrumento también puede aplicarse para limitar las inversiones extranjeras o la actividad del sector bancario y el acceso a los mercados de capitales en el bloque. El alcance dependerá de la gravedad del caso. 

¿Qué posibilidades hay de que se use?

No está claro. El comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, insistió el pasado lunes en que todas las opciones están sobre la mesa. La Comisión está lista para tomar medidas, y aunque la política comercial es competencia exclusiva de la UE, el peso político de la decisión requiere el respaldo de los Veintisiete. Pero los europeos se dividen entre quienes creen que hay que negociar para evitar una escalada y quienes creen que hay que escalar para desescalar.

Entre los líderes que piden contundencia ante la amenaza, está el primer ministro polaco, Donald Tusk. A pesar de que Polonia tiene una política exterior marcadamente atlantista, Tusk ha dicho que "el apaciguamiento siempre es señal de debilidad" y "no produce resultados, solo humillación". Europa, aseguró el expresidente del Consejo Europeo, "no puede permitirse la debilidad, ni ante sus enemigos ni ante sus aliados". 

En un discurso durante el Foro Económico Mundial, el presidente francés, Emmanuel Macron, también fue durísimo. “Europa dispone de herramientas muy poderosas y debemos utilizarlas cuando no se nos respeta y cuando no se respetan las reglas del juego”, dijo el francés. Sin embargo, en el bloque todavía hay quienes prefieren no enfrentarse a Trump, por miedo a las consecuencias, para Europa y para Ucrania. 

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