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Oriente Próximo

Los ataques entre EEUU e Irán deja dos soldados estadounidenses muertos y acerca a ambos países a una nueva escalada militar

La disputa por el control del estrecho de Ormuz impulsa nuevas tensiones mientras Trump avisa de ataques a infraestructuras críticas

El presidente de EEUU, Donald Trump, en la Casa Blanca.

El presidente de EEUU, Donald Trump, en la Casa Blanca. / Europa Press/Contacto/Saul Loeb - Pool via CNP

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María Mondéjar

María Mondéjar

Estados Unidos e Irán han reanudado en los últimos días las hostilidades tras el repunte de la tensión en el estrecho de Ormuz, motivado por las disputas sobre la gestión de las rutas marítimas y las acusaciones cruzadas de incumplimiento del preacuerdo firmado en junio. Esta nueva escalada deja prácticamente en papel mojado la tregua alcanzada en abril y alimenta el riesgo de un retorno a un conflicto de mayor envergadura.

Durante la jornada, dos militares estadounidenses murieron y un tercero está "desaparecido en combate" tras los ataques de proyectiles iraníes sobre objetivos de Estados Unidos en suelo jordano, según informó el Mando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses (CENTCOM).

El Ejército estadounidense anunció la madrugada del viernes nueva ofensiva contra Irán, por séptima noche consecutiva. En una publicación en redes sociales, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) dijo que los ataques estaban "diseñados para seguir degradando las capacidades militares iraníes". El CENTCOM declaró posteriormente que la operación había alcanzado "los emplazamientos de vigilancia, la infraestructura logística militar, los depósitos subterráneos de armas y las capacidades marítimas" de Irán.

Los medios estatales iraníes informaron de que al menos tres personas murieron y otras ocho resultaron heridas en ataques en la provincia de Hormozgan, que limita con el estrecho de Ormuz. Por su parte, Teherán acusó a Washington de atacar infraestructura civil y cometer crímenes de guerra, y prometió contraatacar de la misma manera, contra la infraestructura civil en toda la región del Golfo.

Respuesta contra los aliados del Golfo

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) respondió con un ataque a un depósito de vehículos aéreos no tripulados estadounidenses en Baréin a última hora del viernes. En un comunicado difundido por la agencia de noticias Tasnim, el Ejército iraní indicó que misiles impactaron el hangar, el área de estacionamiento y los tanques de combustible de la base aérea de Sheikh Isa, así como varios puentes de comunicación, alegando que la base se había utilizado para lanzar operaciones contra Irán.

El Ejército iraní también afirmó haber atacado objetivos estadounidenses en Kuwait, entre ellos una central eléctrica y una planta desalinizadora. Estas infraestructuras son clave para la sociedad kuwaití, puesto que el país no tiene lagos ni ríos permanentes. Por lo tanto, el 90% de su agua potable proviene de la desalinización del agua de mar. Según oficiales del país del Golfo, dos de las nueve principales plantas desalinizadoras del país han sido atacadas en los últimos días.

Jordania también reportó haber interceptado y derribado cuatro drones en su espacio aéreo. Como resultado del ataque, la Guardia Revolucionaria iraní confirmó "la destrucción por completo al menos dos aviones de combate estadounidenses y causó daños significativos a varios otros".

Disputa por el estrecho de Ormuz

En el centro de la disputa se encuentra el propio texto del acuerdo suscrito hace un mes entre Washington y Teherán. Su redacción y, sobre todo, las diferentes interpretaciones sobre su alcance han avivado las fricciones en torno al estrecho de Ormuz, donde Irán mantiene que el pacto refuerza su soberanía y su capacidad de control sobre la estratégica vía marítima.

"La República Islámica de Irán tomará las medidas necesarias, haciendo todo lo posible, para garantizar el paso seguro y sin coste alguno de los buques mercantes, durante un período de 60 días únicamente, desde el Golfo Pérsico hasta el mar de Omán y viceversa", establece el punto cinco del acuerdo, convertido ahora en el principal foco de controversia entre Teherán y Washington. Mientras que Estados Unidos interpretó esta cláusula como un gesto para facilitar la reapertura del estratégico estrecho, la República Islámica sostienen que el texto reconoce y consolida su control exclusivo sobre ese corredor marítimo.

El intento de varios buques mercantes de cruzar por rutas no consensuadas con Teherán ha hecho saltar las chispas en el estratégico paso, siendo cuatro de estas embarcaciones las atacadas por la Guardia Revolucionaria al entender que es la respuesta acorde a una violación del acuerdo firmado con Estados Unidos, quien a su vez ha dado por roto el pacto y retomado sus ataques militares con fuertes bombardeos contra el sur de Irán, en particular zonas costeras e islas desde las que las fuerzas iraníes amenazan la navegación internacional por el estrecho.

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Fuente: El Periódico

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