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La era del calor extremo (4)

Francia arde bajo la canícula: temperaturas en máximos, sequía e incendios en un verano récord

El país vive este verano una temporada de fuegos sin precedentes que ya han arrasado más de 116.000 hectáreas

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Vehículos de los bomberos se dirigen a Montfort-sur-Argens, en el sureste de Francia, para sofocar un incendio el pasado 31 de julio.

Vehículos de los bomberos se dirigen a Montfort-sur-Argens, en el sureste de Francia, para sofocar un incendio el pasado 31 de julio. / THIBAUD MORITZ / AFP

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Leticia Fuentes

Leticia Fuentes

París

Francia combate su peor temporada de incendios con más de 116.000 hectáreas arrasadas en lo que llevamos de año. La combinación de una sequía extrema y el récord de altas temperaturas sitúa al país ante una situación crítica, especialmente en el sur del territorio. 

El Gobierno francés ya ha mostrado su preocupación ante unos incendios "prematuros" y de "una violencia sin igual" que han obligado a solicitar refuerzos europeos para poder controlar los focos. La superficie calcinada desde comienzos de año supera considerablemente a la registrada durante todo 2025, y desde el Ejecutivo alertan de que la situación está lejos de quedarse ahí. 

Durante el mes de julio, se registraron más de 80 fuegos que se cobraron la vida de dos bomberos. El más importante se produjo en el departamento de Var, en el sureste del país, donde las llamas calcinaron 1.850 hectáreas y destruyeron una decena de viviendas. El otro incendio se declaró en Loire-Atlantique, al oeste del país, donde seis residencias resultaron afectadas por las llamas. Aunque de menor magnitud, este incendio demostró lo expuesta y frágil que es la zona a este tipo de fenómenos. Un hecho que confirmó el propio ministro del Interior, Laurent Nuñez, quien alertó de que las regiones del suroeste y sureste presentan un "enorme riesgo" debido a las altas temperaturas y a una vegetación seca tras semanas sin precipitaciones. 

El emblemático bosque de Fontainebleau, uno de los principales pulmones verdes del país, también fue víctima de las llamas. Este incendio arrasó viviendas, obligó a desalojar varias localidades y estuvo muy cerca del histórico castillo que da nombre a su bosque. Un hecho que marcó un punto de inflexión para el presidente Emmanuel Macron, quien organizó una comité de crisis para crear un plan de reforestación, ya que este bosque es uno de los principales atractivos del país al que acuden cada año entre 5 y 8 millones de visitantes, más que al Museo del Louvre.

Imagen aérea de la superficie arrasada por las llamas en el popular bosque de Fontainebleau, en la región de París.

Imagen aérea de la superficie arrasada por las llamas en el popular bosque de Fontainebleau, en la región de París. / SIMON WOHLFAHRT / AFP

Las investigaciones sobre el origen de los fuegos vuelven a señalar a un claro culpable: el ser humano. Según datos oficiales, alrededor del 90% de los incendios forestales son provocados, ya sea por negligencias, imprudencias o acciones deliberadas. Según informó el ministro del Interior, desde que empezó la temporada de incendios 184 personas han sido detenidas y "una gran parte de ellas han reconocido los hechos".

A esto se suma la situación de sequía que vive Francia y que no ayuda en absoluto a la hora de extinguir los incendios que cada vez son de mayor magnitud.

Reservas hídricas al límite

La actual campaña de incendios no puede entenderse sin el contexto de una sequía y de las altas temperaturas que afectan desde hace meses a casi todo el país, que mira a sus reservas hídricas que se encuentran al límite. Un hecho que ha llevado al Ministerio de Transición Ecológica a declarar el acceso al agua potable como una "prioridad absoluta".

Después de semanas de déficit de precipitaciones y tres episodios de calor extremo, los bosques son los primeros en sufrir estas consecuencias. Un ambiente seco con menos humedad en el suelo y una vegetación con falta de agua se convierte en el perfecto combustible para unos incendios que empiezan con una pequeña chispa, una colilla mal apagada o una avería en una línea eléctrica y acaban arrasando en poco tiempo miles de hectáreas.

Una mujer camina con su perro junto a un bosque quemado en Andernos-les-Bains, en el suroeste de Francia.

Una mujer camina con su perro junto a un bosque quemado en Andernos-les-Bains, en el suroeste de Francia. / OLIVIER MORIN / AFP

Actualmente, ninguna región escapa ya a la escasez de agua. Desde el pasado 20 de julio, todos los departamentos de la Francia metropolitana se encuentran sometidos a algún tipo de restricción en el uso del agua. De ellos, 54 han alcanzado el nivel de "crisis", la categoría más elevada, afectando a numerosos sectores, como la agricultura, desde donde denuncian importantes pérdidas en las cosechas.

A esto se suman las altas temperaturas que, no solo son uno de los principales motivos de los incendios, sino que en Francia se han cobrado 5.764 muertos entre el 17 de junio y el 7 de julio. 

Problema de salud pública

Los expertos advierten que los incendios forestales ya no pueden considerarse únicamente un problema ambiental, ya que sus consecuencias también afectan a la salud de los ciudadanos. "Los incendios se están convirtiendo cada vez más en un problema de salud pública. Vemos cómo se producen miles de muertes a raíz de los incendios. A nivel global, cerca de 300.000 personas pierden la vida prematuramente debido a la contaminación asociada al humo. No estamos hablando de personas sanas, sino de individuos que ya presentaban patologías previas, pero cuya situación se agrava por la exposición a estos contaminantes", explica Víctor Resco, catedrático de Ingeniería Forestal.

Una problemática que persiste, según el experto, una vez sofocado el incendio y por el que en muchas situaciones no hay un plan de reconstrucción después de que las llamas arrasen con todo. "Estamos viendo también cómo estos sucesos deterioran la calidad del agua. La capa superficial del suelo acaba llegando a los ríos y, en muchas ocasiones, tanto las aguas superficiales como las subterráneas dejan de ser aptas para el consumo humano", advierte.

Es innegable que el aumento de las temperaturas y la prolongación de los periodos de sequía están ampliando la temporada de incendios, haciéndola cada vez más prematura y más violenta. Por ello, Francia se enfrenta a una emergencia nacional que obliga a adaptar las ciudades a los climas extremos cada vez más habituales en el país, y proteger sus bosques.

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Fuente: El Periódico

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