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Opinión | Oído, visto, leído

Sevilla

Imágenes de enero

El tenista serbio Novak Djokovic celebrando un punto.

El tenista serbio Novak Djokovic celebrando un punto. / Joel Carrett/AAP/dpa

Emperador Trump. Viendo en el canal 24H todo lo acontecido en la coronación del convicto Donald Trump, uno solo echó de menos al regimiento de mujeres con vestidos negros y cofias blancas que imaginó Margaret Atwood en “El cuento de la criada”, mostrándole sus respetos al desfilar ante él y Melania, esa especie de nueva Cleopatra con diseño de Dior. Mientras que los listísimos capitostes demócratas aún se preguntan “pero qué cojones ha pasado aquí” mientras leen a Noam Chomsky en el porche de sus mansiones en las afueras de Washington, el resto casi que tenemos nostalgia de cómo George Bush hijo nos hacía reír cada vez que intentaba explicar o decir algo, qué más daba. Y ahora ¡resulta que era un estadista¡. Pensábamos que no había nada más maléfico y vil que Chenney, Rumnsfeld y compañía, pero las sonrisas de Bezzos y el canto a la concordia que hace Elon Musk cada vez que puede, nos llenan a todos de paz, de ternura y de amor. Pero nada como esa colección de hijos e hijas, cuñados, sobrinos y nietos varios, todos con cara de “a ver qué me cae, joder”. Esa corte inacabable y rodeada de fajos de billetes o de criptomonedas presagia que la dinastía Trump casi que acaba de empezar. No hay mal que cien años dure, pero…Barron, calienta que sales.

Donald Trump molesta al sector de las criptomonedas por la especulación con su ‘memecoin’

Donald Trump molesta al sector de las criptomonedas por la especulación con su ‘memecoin’ / Ben Curtis/ AP

Errejón y Mouliaá. Antes se decía que España era un país de porteras, pero ahora somos una confederación de comunidades autónomas donde jueces, fiscales, abogados, procuradores y secretarios judiciales varios filtran lo que sea y cuando sea. Es más insegura cualquier sala de juicios de Plaza Castilla que pasar una noche en el poblado de la Cañada Real: audios, declaraciones, sumarios, vídeos, todo vale. Un mercado abierto veinticuatro horas “non-stop” que nos hace hiperventilar a todos diariamente y que destroza los plazos de una justicia con una lentitud exasperante. El juez Carretero que inquiría primero a Errejón (que sigue con la misma labia de marisabidillo) de mala forma, incrementó después su presión sobre la aturullada denunciante de una manera tan candorosa, cuidadosa y beatífica que nos hizo saltar de emoción al constatar cómo de bien habían evolucionado algunos jueces españoles con los nuevos tiempos. “Es que yo soy así”, ha dicho el interfecto. Qué tío. Por el contrario la jueza extremeña que interrogó al hermano del presidente del gobierno le hizo un buen interrogatorio, mezclando ingenuidad e ironía a partes iguales, que hizo que las penosas respuestas dadas por el declarante lo fueran más aún, si cabía. Todos son iguales, pero uno más que otra.

Elisa Mouliaá declara que dijo no a Errejón y sugiere que pudo echarle "algo" en la bebida

Elisa Mouliaá declara que dijo no a Errejón y sugiere que pudo echarle "algo" en la bebida / El Correo

Davos. Es la pasarela Cibeles de los magnates, la alfombra roja de los “oscar” de la economía global, la final de cien metros de los hiper-ejecutivos, la “superbowl” de presidentes de gobiernos con ganas de enseñar palmito. El nuevo rey de Estados Unidos intervino por videoconferencia en una pantalla tan enorme que empequeñecía al resto, súbditos todos de colonias allende los mares. En sus avisos a los europeos solo le faltó pegarnos tres collejas y ponernos cara a la pared. Y es que nuestro primo americao de Zumosol se ha enfadado, le ha dado un brote psicótico, nos ha empezado a gritar y ha empezado a repartirnos sopapos sin fin. Úrsula von der Leyen va a tener que hacer alguna hora extra en este año que ha empezado de manera tan magnífica. Y sin remunerar.

Sánchez arremete contra la 'tecnocasta' en Davos y anuncia que propondrá el fin del anonimato en redes al Consejo Europeo.

Sánchez arremete contra la 'tecnocasta' en Davos y anuncia que propondrá el fin del anonimato en redes al Consejo Europeo. / EFE

Novak, el maligno. Pues no era teatro y Nole se acabó retirando del Open de Australia. El más odiado de los tres tenores del tenis mundial acabó lesionado y abucheado por un público que lleva mal el uso de cualquier arma competitiva que cualquier ex-yugoslavo sabe usar en cualquier deporte (en mis peores pesadillas sueño que juego al pádel con mi mujer frente a una pareja serbo-croata con un cuchillo entre los dientes y los ojos enrojecidos. Siempre huyo, claro, mientras mi mujer se bate el cobre como una jabata). Lo que es seguro es que Djokovic seguirá intentando conseguir su veinticinco “grand slam” para certificar su naturaleza de anaconda asfixiante y sanguinaria, por encima de los “bienquedas” Nadal y Federer.

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