Opinión | Tribuna / La ciudad en la mirada
La ciudad del espectáculo

Turistas en la plaza de la Inmaculada . / Cristina Vicente Gilabert
Desde pequeña estoy acostumbrada a llevar mi agenda al día. Anoto en ella cada tarea, cada cita y cada evento, reconozco que a veces de un modo casi obsesivo. Me gusta empezarla en septiembre y terminarla en agosto porque mi mente sigue entendiendo que el verdadero comienzo del año coincide con la vuelta al cole. Cuando se acerca el final de curso y van quedando pocas páginas por rellenar, comienzo a hojearla. Busco fechas concretas en las que sé que sucedió algo especial y me fijo en otros días aleatorios en los que la tarea más icónica fue una cita en el dentista. Creo que una agenda es un buen retrato de nuestras vidas. En mi caso, y probablemente en el de la mayoría de la gente, las páginas están rellenas por una masa de letras negras que esconden tareas rutinarias con salpicaduras de ciertos momentos especiales marcados a color. Pasar las páginas rápidamente nos permite darnos cuenta de cómo transcurren los días, y la conclusión es que todos son bastante iguales.
Quizás quien lea estas palabras sienta cierta ofensa, porque estoy diciendo entre líneas que nuestras vidas son mediocres, y si esto no lo has pensado antes, duele reconocerlo. Tengo que decir que para mí esto no es del todo malo. Mi rutina también está llena de momentos que me encantan y que no cambiaría por nada del mundo. Sin embargo, se ha instaurado en los últimos años una obligación social que nos lleva continuamente a la frustración: todos debemos ser especiales, nuestra vida es única y cada día debe ser inolvidable. Si no es así, has fracasado. Las redes sociales han hecho mucho daño en este sentido: continuamente observamos instantáneas de los momentos más memorables de otras personas. Realmente, es una información bastante sesgada, y probablemente esas personas también tengan vidas anodinas, incluso infelices, pero la información que nos llega es la de la vivencia especial. Es inevitable que se generen expectativas.
Como sociedad hemos encontrado un recurso para romper con la monotonía: el turismo
Como no está al alcance de los bolsillos de la mayoría de las personas que cada día sea especial y diferente, como sociedad hemos encontrado un recurso para romper con la monotonía: el turismo. Llegado cierto momento del año, reunimos los pocos días de permiso que nos dan en el trabajo y ponemos todo nuestro tiempo, energía y ahorros en planear una huida breve que nos permita saciar nuestro anhelo de vivir experiencias diferentes de manera frenética. Después, el círculo se cierra cuando compartimos esos momentos inolvidables en Instagram (que deben ser muchos y muy variados) para que el mundo sepa que hemos cumplido nuestro cometido. Ya de paso, indirectamente, promocionamos el lugar para que otras personas repitan la experiencia, sin que nadie nos pague por la publicidad, por supuesto. El ensayo de la periodista Anna Pacheco Estuve aquí y me acordé de nosotros desarrolla muy bien esta idea.
La experiencia turística podría asimilarse a lo que el filósofo Michael Foucault llamaba heterotopía: un tiempo o un lugar que se aleja de toda rutina y cotidianidad, una especie de paréntesis vital que, en nuestro planteamiento contemporáneo del turismo, anula el resto de nuestras vivencias más cotidianas porque esta es de orden superior. Lo cierto es que no tenemos la culpa de actuar así. De hecho, hacemos lo que podemos. Muchas personas dedicamos aproximadamente entre el 70% y el 80% del tiempo que estamos despiertas cada día a trabajar, desplazarnos y cumplir con las tareas domésticas básicas. Es normal que queramos vivir otra vida durante unos días. Pero deberíamos plantearnos algo: este modelo de descanso y ocio, ¿no es realmente un premio de consolación porque, realmente, no contamos con un tiempo libre propio, suficiente y de calidad?
La industria del entretenimiento ocupa el tiempo libre convirtiéndolo en una extensión del sistema de producción para que el tiempo libre genere también beneficios económicos
El catedrático de filosofía José Luis Pardo explica muy bien este fenómeno en el prólogo a La sociedad del espectáculo de Guy Debord: ya no se explota a las personas en su trabajo, sino en su tiempo libre, que debería ser un espacio de descanso y autonomía. En lugar de eso, la industria del entretenimiento lo conquista, lo ocupa, convirtiéndolo en una extensión del sistema de producción para que el tiempo libre genere también beneficios económicos. Y plantea la pregunta: “¿no sería mejor vivir?"
La respuesta la tenemos clara. Por supuesto que sería mejor vivir. Simplemente, vivir. Sería ideal que no tuviéramos que ocupar nuestros escasos ratos libre de una manera tan compulsiva; que tuviéramos tiempo suficiente y espacios vitales adecuados para que viajar fuera un placer pausado, con sentido propio, y no una huida fugaz para cubrir expectativas propias y ajenas. Seguramente todo sería más equilibrado, sosegado y menos destructivo. Pero cada vez nos lo ponen más difícil.
Hace pocas semanas, los señores que deciden cómo debe funcionar el turismo en Sevilla, llevaban a Fitur (la Feria Internacional de Turismo) la propuesta de ampliar sus conexiones aéreas con Estados Unidos y China. La defendieron a capa y espada porque, al parecer, esto es vital para la ciudad. Dicen que Sevilla debe apostar por un modelo de turismo premium, de calidad y sostenible. Me pregunto qué entenderán exactamente por “calidad” pero, sobre todo, por “sostenible”.
Mientras tanto, en una realidad paralela, el molesto problema de la vivienda persiste. No hay más que ver titulares como “2024 cierra con un nuevo boom de los apartamentos turísticos y tensiona más el problema de vivienda”; “La tensión inmobiliaria se desboca con subidas del 20% en el precio de los alquileres desde la pandemia”; “Los jóvenes tienen que destinar el 100% de su sueldo para alquilar en solitario”.
"Nosotros nos conformamos, pero los turistas no"
Pero parece que se ha encontrado la solución perfecta: hace unos días se publicó la noticia de que están planeando la construcción de un nuevo barrio “para jóvenes” en Bellavista. ¡Qué bien!, ya no será necesario tomar otras medidas más sencillas, como regular el precio de los alquileres, porque esta solución es mucho mejor. Debo decir que me molesta bastante que piensen que mi generación es tan ingenua. El proyecto, desde luego, es tentador. Se presenta como un edén contemporáneo: muchos espacios libres, perfecta conectividad con la ciudad, viviendas protegidas a precios asequibles, actividad 24 horas, todo muy verde, muy sostenible e incluso planteado “con perspectiva de género”. ¿A quién no le va a gustar?
Dada la singularidad del proyecto, me pareció un ejemplo estupendo para analizar con mis estudiantes en la clase de Urbanismo de esta semana. Organizamos un debate en el que reflexionamos sobre los posibles beneficios y problemas derivados de un planteamiento de este tipo, del que surgieron apreciaciones muy interesantes, que serían dignas de desarrollar en otra ocasión. Al final del debate, les propuse un ejercicio imaginativo, quizá algo simplista, pero que resultó muy esclarecedor: ¿y si le damos la vuelta? ¿qué sucedería si el supuesto nuevo barrio de la periferia se destinara al turismo y, por el contrario, se devolviera el centro de la ciudad a las personas que la habitan? Primero se oyeron risas sarcásticas, después vinieron las caras de incredulidad, hasta que, por fin, alguien declaró: “no sería viable porque entonces nadie querría venir a Sevilla. Nosotros nos conformamos, pero los turistas no”. Ante esta respuesta surgió una nueva pregunta: entonces, ¿para quién pensamos la ciudad?
- Avisos por lluvias y tormentas con granizo en dos provincias andaluzas el día del eclipse según Aemet
- Cuatro becerras desaparecen de una finca y aparecen marcadas con otro hierro en El Ronquillo
- ¿No te interesa este eclipse? Pues hay otro en Andalucía en 2027, será más espectacular y oscurecerá 115 municipios andaluces por completo
- La expansión del incendio de Niebla por Huelva y Sevilla se contiene: 'Estamos empezando a estrangular el fuego pero queda mucho por delante
- Los empresarios anuncian el 'principio del fin' de los chiringuitos en las playas de Andalucía si entra en vigor el nuevo reglamento estatal de Costas
- Cupón de la ONCE: Resultado del sorteo de este miércoles 12 de agosto de 2026
- Mapa en tiempo real del incendio forestal de Niebla, en Huelva: así avanza el fuego
- Todo lo que debes saber para seguir el eclipse solar de 2026 en Sevilla: la mejor hora, dónde verlo, qué gafas usar y la previsión del tiempo
