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Opinión | NADA ES LO QUE PARECE

¿Por qué el 'alma' de La Caixa regresa a Barcelona?

Muchos quieren apropiarse ahora de la decisión, mucho más llamativa que la entrada en Veolia, de retornar las sedes de la fundación y de Criteria

El presidente de CriteriaCaixa, Isidre Fainé (a la izquierda), acompañado por el consejero delegado, Ángel Simón.

El presidente de CriteriaCaixa, Isidre Fainé (a la izquierda), acompañado por el consejero delegado, Ángel Simón. / EFE

No siempre lo llamativo coincide con lo importante. El martes, Criteria, el instrumento inversor de la Fundació La Caixa, anunció la compra de un 5% del gigante multinacional Veolia. Se trata de una inversión de 1.000 millones de euros que se inscribe en el plan estratégico pilotado por Ángel Simón desde su llegada a la entidad. Y también de una obsesión del presidente de La Caixa, Isidre Fainé, que ha querido recuperar la posicíón que había tenido en la matriz de Agbar para proteger el modelo de empresa de la concesionaria de agua del área metropolitana de Barcelona. La incorporación a Veolia, el regreso a la posición que había tenido La Caixa en Suez antes de la fusión de los gigantes franceses, es uno de los mejores ejemplos del plan que tiene Fainé para doblar los ingresos para programas sociales de la Fundació y, a su vez, consagrar su compromiso inversor en empresas estratégicas. Caixabank, Naturgy, Telefonica y Agbar forman parte de ese compromiso y la fundación está consiguiendo mantener sus posiciones decisivas a pesar de las convulsiones accionariales que les han afectado a todas ellas en los últimos años. 

Muchos quieren apropiarse ahora de la decisión, mucho más llamativa que la entrada en Veolia, de retornar las sedes de la fundación y de Criteria a Barcelona. Como hace siete años otros quisieron apropiarse de su marcha. En este país, tan dado a las conspiraciones, cuesta de creer que las empresas y las entidades privadas tomen decisiones respondiendo única y exclusivamente a sus intereses corporativos, ni siquiera a los de sus gestores. Y eso es lo que hace Fainé en los momentos decisivos, velar por lo que una magnífica campaña de publcidad hace ya 25 años denominó "el alma de La Caixa", la matriz que defiende el propósito fundacional de la entidad y que Fainé sigue adaptando al contexto mejor que nadie. Quienes quieran manipular ese impulso al servicio de otros intereses, sean políticos, empresariales o personales, fracasarán como han fracasado tantos otros. El contexto del procés expulsó a La Caixa de su ciudad natal y el contexto de la estabilidad que protagoniza Illa le permite regresar al lugar del que nunca se fue del todo. Pero el contexto, no es el texto. 

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