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Opinión | Mapas invisibles

Sevilla

La universidad pública y el ascensor social

Alumnos universitarios, en una clase durante el comienzo del curso 2024/25.

Alumnos universitarios, en una clase durante el comienzo del curso 2024/25. / LUCÍA ABAD

"El que vale, vale y el que no pa'...". Quien escuchó esto en Sevilla allá por los principios del dos mil, cuando se popularizó los títulos que ofrecía una universidad privada que expedía títulos en Gales, sabe cómo termina la frase. Por aquel entonces, en Andalucía se puso de moda esa universidad a la que por un pico, el hijo que no había alcanzado la nota en Periodismo lograba sacarse al cabo de unos años el título de licenciado. Conozco a brillantes periodistas de aquella hornada a los que admiro, como también a auténticos bodoques egresados de la pública. A ojos de muchos, seguramente yo sea una de estos últimos.

Esto no va de a dónde van los listos y a dónde van los torpes, sino de oportunidades. El debate ha alcanzado notoriedad esta semana cuando el Gobierno de España ha anunciado la reforma del decreto que regula la creación de estos centros para limitar, en palabras de Pedro Sánchez, "academias y chiringuitos" privados que tienen el objetivo de ofrecer formación superior pero que, sin embargo, a su juicio, "no cumplen las condiciones de docencia ni de investigación" para ser una universidad.

Esto dicho con parecidas palabras es el mismo mensaje que trasladó el rector de la Universidad Pablo de Olavide en entrevista con este medio hace un año: "Las universidades privadas aprobadas por la Junta no cumplen con los mínimos de calidad". Desde la llegada al Gobierno andaluz del Partido Popular se ha abierto la mano a la universidad privada, y cada proyecto puesto encima de la mesa es distinto y de muy diversa categoría, por supuesto, pero ninguno ha sido visto con buenos ojos por los rectores de la pública. "No hay ningún tipo de valor añadido, de hecho, se repiten titulaciones que ya existen. ¿Qué vienen a aportar si lo que están haciendo es reiterando titulaciones, incluso algunas de ellas con una oferta de mercado laboral ya suficientemente tensionada en Andalucía?", dijo Francisco Oliva en aquella ocasión.

En el estreno de #ElCorreopregunta, el nuevo formato de entrevistas en directo de El Correo de Andalucía, María Jesús Montero lanzó un mensaje al respecto de este tema: "La educación superior, que ha sido para la clase trabajadora una de las conquistas más definitivas y trascendentes, es realmente la garantía de la igualdad de oportunidades, es uno de los elementos más importantes que ha conseguido la democracia".

Aunque la universidad pública busca igualar oportunidades, el capital económico y social de las familias influye decisivamente: quienes vienen de entornos privilegiados tienen más probabilidades de éxito académico y laboral. Dicho de otro modo, la evidencia empírica nos dice que estudiar en la universidad no garantiza escalar en el ascensor social, pero no hacerlo condena a permanecer en el mismo escalón heredado. Por lo tanto, si se multiplica la oferta de las privadas, cuyos usuarios son los jóvenes que proceden de entornos económicamente superiores, a largo y medio plazo, a lo que se contribuye es a restar oportunidades a los estudiantes de la pública y de manera especial a quienes proceden de un origen humilde y agarran el tren de la universidad como método para salir del furgón de cola social. Son aquellos que se pagaron la carrera con becas, aquellos cuyos padres vieron en ellos mismos proyectadas la vida universitaria que nunca tuvieron. No son más listos, pero ésta es la oportunidad que tienen.

Lo resumió hace unos días en su discurso, que se hizo viral, Bernardo Quintero, director de Ciberseguridad de Google en Málaga, como Doctor Honoris Causa de su Universidad, "el esfuerzo de una familia, no basta por grande que sea, si no hay un sistema que lo respalde, un sistema que garantice que cualquier niño o niña, sin importar de donde venga, llegará tan lejos como su talento y su esfuerzo se lo permita. La educación pública es el mejor ascensor social que existe, el mayor acto de justicia que una sociedad puede hacer por su futuro". Así sea.

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