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Opinión | Oído, visto, leído

Sevilla

La familia de la tele, la de todos

Inés Hernand y Aitor Albizúa

Inés Hernand y Aitor Albizúa / El Correo

 Pues sí, aunque parezca increíble parece que ya están aquí: tras el destierro al que fueron sometidos por Mediaset y su paso posterior por el universo digital, los inefables tertulianos y tertulianas de programas tan edificantes como Tómbola (el origen del mal, el huevo de la serpiente, el big-bang de la telebasura) o Sálvame ya han conseguido que RTVE les dé un programa con el que aplacar sus egos y redondear sus ingresos. La familia de la tele se llama, y se estrenará después de Semana Santa. Tras la crucifixión de Cristo, los apóstoles del cotilleo mesurado y educado volverán con todos nosotros a La 1, la de todos.

Tras la crucifixión de Cristo, los apóstoles del cotilleo mesurado y educado volverán con todos nosotros a La 1, la de todos.

En una nota quizás delirante, la corporación pública dice que “con este programa se refuerza la apuesta de RTVE por una televisión cercana, inclusiva y de calidad”. Solo le faltó el adjetivo de “sostenible”, y ya estaríamos todos a tope. La verdad es que inclusiva sí que es, porque meter a toda esta tropa en un set (y todos con el subidón de “me lo merezco”, que gritó Michel a los cuatro vientos cuando metió el tercero a Corea del Sur en aquel mundial) tiene su mérito. Pero el adjetivo de calidad ya supone tener una fe infinita, tal vez imposible, en Kiko Matamoros y compañía. Pero RTVE parece que la tiene. Tanta que quizá veamos a Fortes, Intxaurrondo o Marta Carazo cantando las alabanzas de los personajes antes de analizar las últimas barbaridades de Netanyahu. Porque en esa misma nota se nombra a María Patiño y se dice que “es una periodista con más de dos décadas en televisión, que personifica la fortaleza, sinceridad y honestidad”. Sí, sí, la verdad es que es lo que uno piensa nada más verla. A mí me pones a Patiño y a Ben Bradlee y no sé si los distingo. Y de Belén Esteban, ese demiurgo de la sabiduría popular, la fantástica (por catatónica) nota dice que “a lo largo de su carrera ha participado en programas emblemáticos (???) y ha compartido abiertamente sus experiencias personales, reflejando valores de esfuerzo, superación y solidaridad”. No sé, yo creo que se han quedado muy cortos, la verdad. Aunque lo que no ha compartido la buena de Belén es todo el dineral que ha ganado en los últimos treinta años por haberse separado de un torero del monton. Yo al menos no he visto un duro, lo juro. Finalmente también participarán y tendrán sus espacios los carismáticos Víctor Sandoval, Chelo García Cortes y Lidia Lozano, cómo no. Parece que van a aportar el análisis fino, el contraste de pareceres, la visión periférica. La verdad es que todo pinta todo fenomenal, fenomenal, que diría mi tía Mari Carmen.

También participarán y tendrán sus espacios los carismáticos Víctor Sandoval, Chelo García Cortes y Lidia Lozano

El programa será presentado por Inés Hernand y Aitor Albizúa, empoderada mujer progresista en pro de la diversidad ella y gay reconocido él (ah, esto es lo de la diversidad), a los que no parece que les afecte compartir escenario con semejante y reaccionario equipazo, responsable de llenar de basura los programas en los que participan desde tiempo inmemorial, impartiendo su magisterio estelar y tremebundo: bajo el apoyo de un tal Vasile y con la inestimable colaboración de Jorge Javier Vázquez, ese pequeño Napoleón de las audiencias, consiguieron llenar de chapapote a toda la programación de Tele 5.

Pues a toda estos (y éstas: son mayoría) les vamos a pagar nosotros, sí señor. Pero es que parece que RTVE ha llegado a la conclusión de que si a una parte de la población no le das alfalfa, no cumples con tu servicio público. Con un presupuesto de más de 1.000 millones anuales y 7.000 empleados en plantilla (y siempre con las ideas y declaraciones tan condescendientes de que la televisión pública “es otra cosa”) no se les ha ocurrido nada mejor para competir. Aunque a lo mejor, como decía Mercedes Milá (otra que tal bailaba) de Gran Hermano, La familia de la tele sea otro experimento sociológico. Ya les vale

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