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Opinión | Mapas invisibles

Patricia Godino

Patricia Godino

Periodista y subdirectora de El Correo de Andalucía.

Sevilla

En el Día del Trabajador

Manifestación con motivo del Día Internacional del Trabajo en Andalucía.

Manifestación con motivo del Día Internacional del Trabajo en Andalucía. / Joaquin Corchero / EuropaPress

1 de mayo. Día del Trabajador marcado en rojo en el calendario. Según la Encuesta de Población Activa, Andalucía cerró 2024 con una tasa de paro del 17,1%, la más alta de España, aunque ha bajado tímidamente desde el 19% de hace un par de años. Hay 3,2 millones de ocupados, sí, pero el empleo precario sigue siendo el rey: contratos temporales, jornadas partidas y salarios que, pese a las sucesivas mejoras en el SMI, no alcalzan a pagar un derecho recogido en la Constitucion: el de la vivienda, con una oferta mermada y por las nubes. La hostelería y la agricultura, pilares de nuestra economía, son también los altares donde se sacrifican derechos laborales en muchos casos. No todos los empresarios de estos sectores se pueden meter en el mismo saco, pero de manera machacona desde ahí nos llegan historias de explotación laboral y ofertas económicas insultantes.

Y luego está el espejismo del autónomo como emprendedor, ese héroe del capitalismo moderno que, quienes se dedican a la propaganda, cuentan que se levanta cada día para conquistar el mercado. La realidad, sin embargo, es menos épica. En Andalucía, hay unos 560.000 autónomos, muchos de ellos atrapados en una precariedad maquillada de libertad. No son magnates de Silicon Valley, sino repartidores, peluqueros o periodistas expulsados de las redacciones que se dan de alta como autónomos porque no queda otra, hay que cotizar. La Cuota Cero de la Junta durante el primer año ayuda, pero no basta: el 75% teme pedir una baja laboral por miedo a perderlo todo, según un estudio de Infoautónomos. El emprendimiento es una palabra bonita, pero cuando llegan las facturas y los retrasos en el pago de los clientes, el mito se desmorona. El 1 de mayo también es suyo, aunque muchos no puedan permitirse parar.

Y a pesar de que en lo macro la cosa crece, la temporalidad y la economía sumergida campan a sus anchas, no hay más que acercarse al montaje de las casetas en el Real de la Feria de Sevilla estos días. Se ha avanzado mucho, claro, pero los pagos en negro y las jornadas maratonianas son la base del negocio por muchas inspecciones fiscales que haya.

Los sindicatos saldrán a la calle como cada año para clamar por una reducción de la jornada y por el fin de la siniestralidad laboral, que con cada muerte en el tajo nos recuerda lo precario de muchos trabajos: desde el campo a la obra. En este escenario, Nuria López, reelegida como secretaria general de CCOO Andalucía en su 14º Congreso, emerge como una figura clave. Desde Écija, hija de albañil y trabajadora del hogar, López lleva desde 2017 al frente del sindicato, para el que entendió pronto que el mundo digital y sus mil aplicaciones en lo laboral debían ser analizadas y defendidas si se quería ser eficaz para los trabajadores del presente y el futuro. Este lunes del gran apagón la hiperdependencia de lo digital nos ha hecho ver también lo profundamente vulnerables que somos.

También, este 1 de mayo sirve para para subrayar el valor de la vocación, que a menudo eclipsa lo que falta: medios. Cada escenario laboral da para un relato independiente: desde esos trabajadores de residencias de mayores que subieron a pulso a los ancianos a sus habitaciones durante el apagón, por falta de grupos electrógenos que dieran electricidad en un espacio donde viven personas sin movilidad, a los trabajadores de la dependencia, que hacen lo imposible por dar respuesta a los usuarios cuya atención no puede esperar más. Trabajos necesarios y tantas veces tan fuera de foco.

Pero permítanme que felicite en estas líneas a otros trabajadores, los de El Correo de Andalucía, una redacción capaz de redoblar el espíritu con el que nacimos en esta nueva etapa en una jornada crítica: trabajo en equipo, ingenio y la voluntad férrea de entender el periodismo como un servicio. Felicidades, compañeros.

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