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Opinión | El análisis

Isabel Morillo

Isabel Morillo

Periodista y directora de El Correo de Andalucía.

Sevilla

Políticos e 'influencers' en la Feria de Sevilla, tanto monta, monta tanto

Cada vez es menos exótico plantarse sobre el albero con un fotógrafo que plasme para redes sociales tus pasos por el Real, es imposible abstraer la Feria de la vida y el like lo inunda todo

Dos flamencas miran su móvil este miércoles en la Feria de Sevilla.

Dos flamencas miran su móvil este miércoles en la Feria de Sevilla. / M. Quesada

Este viernes noche, ya de madrugada, en una de esas casetas de la Feria de Abril de Sevilla donde de repente se monta un buen flamenco y quien menos te lo espera sale a darse una pataíta por bulerías, observé con desazón cómo los móviles son ya extensiones de muchas manos. Enfocan sin pudor y sin permiso cualquier momento del que se podría disfrutar perfectamente sin tener que estar grabando cada segundo. La mujer que ha salido a bailar se da cuenta, es incómodo pero tampoco nadie se va a poner a amonestar por el uso del móvil en una caseta. Sacar el dispositivo y grabar cada segundo de nuestras vidas es un gesto tan innecesario como posiblemente inocente por parte de quien lo ejecuta. ¿Tenemos que aguantarnos? Diría que sí.

Es la vida y la Feria no puede escapar de la sociedad en la que vivimos. Es imposible. Las redes sociales mandan también sobre en el Real. De las cosas que más me han llamado la atención esta semana en Sevilla es el momento de las llamadas influencers con sus fotógrafos sobre el albero. Niñas jóvenes, perfectamente ataviadas de gitana y posando para un fotógrafo profesional que ayuda a que el momento que subirán a las redes sociales sea perfecto de luz, belleza y temperatura de la imagen. Ya no es la foto que te haga tu amiga o tu novio, es que te llevas a un profesional. No les afeo el gesto simplemente no puedo salir de mi asombro. A la Feria se debería de ir a disfrutar sin tener que estar pendiente de estar perfecta. Si sumas esa esclavitud a lo exigente que es esta fiesta, en la que ponerse guapo y pasárselo bien es casi una obligación, desde luego que tiene que hacerse todo mucho más cuesta arriba.

El TikTok, la guía feriante

La crónica de Feria del periódico compite directamente con las redes sociales. La gente no quiere saber ni leer sino ver fotos de guapas y guapos en el Real, un photocall permanente que se convierte en una droga adictiva. Y consejos, muchos consejos. Para que tú misma puedas alcanzar esa supuesta perfección sin esfuerzo. Me presentan a unas adolescentes que vienen de Barcelona perfectamente vestidas y les pregunto quién les ha dejado el traje o les ha ayudado a vestirse y colocarse así de bien las flores. Me miran con asombro: "Lo hemos sacado todo de Tik Tok". Se compran sus trajes por internet, aprenden peinados, a colocarse las flores, complementos y van sencillamente perfectas sin tener que hablar con nadie.

La Feria siempre ha sido una hoguera de las vanidades, un escaparate de belleza. Es parte de su magia. Esto ahora se multiplica por mil por las redes sociales. Y nadie escapa. Esto es cosa de influencers y de políticos. El desfile de fotos del presidente de la Junta, Juanma Moreno, es llamativo. Hasta su compañera, la politóloga Manuela Villena, debe pasar el escrutinio con fotos posadas profesionales que servirán para que todos hagamos piezas contando lo elegante que es, quién es su diseñador de cabecera, lo bien que sabe vestirse para ir a la Feria y ensalzar la pareja perfecta. Todo es cierto o al menos lo parece.

El presidente andaluz maneja como nadie las redes sociales. La noche del viernes agradeció el cariño de la gente junto a Alberto Núñez Feijóo. Por la tarde su correspondiente reportaje gráfico en los toros y video del brindis de Morante en la Maestranza. Hubo también reportaje gráfico en los patios de Córdoba y el martes el estreno de la Feria con el famoso más paseado este año, Jeremy Irons, junto a la guapísima Nieves Álvarez. Todas imágenes felices, sonrientes, donde el público llano se lo come a besos y abrazos.

Un repaso a las redes del alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, da fe de que el patrón es exactamente igual. Cada día, fotos con famosos, invitados y momentos "únicos". Solo de mirarlo, cansa. Y en la misma tónica el líder de la oposición, Antonio Muñoz, que cada día se produce su pedazo de reportaje fotográfico para subirlo a redes porque maneja como nadie esa tecla. Una campaña electoral permanente, amable, intensa, como gota malaya, cada día, de exhibición y seducción, donde todos se lo pasan bien y sonríen mucho. Y donde los comentarios en algunos casos son veneno puro. Porque parece que solo tienen que responder los envidiosos, los rencorosos o los infelices. Ninguno escapamos. Es absurdo querer vivir al margen de todo esto pero la verdad es que en la Feria de este año ha sido llamativo. La esclavitud del like a pleno rendimiento en un espacio donde cada vez tengo más claro que el exceso agota. Influencers y políticos, tanto monta, monta tanto.

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