Opinión | Miel, limón & vinagre
Jaime Ferrán
Rosalía, más diosa que monja
No hay revista musical que se precie que no se haya rendido ante lo último de esta intérprete

Rosalía.
En 2008, una joven de 15 años que cursaba 4º de la ESO aparecía en el programa ‘Tú sí que vales’ para cantar Como en un mar eterno, de Hanna. Flamenquito, que le gusta a ella. En el jurado estaban Noemí Galera, Ángel Llàcer y Javier Sardà. La debutante, de Barcelona, no les terminó de encajar. "Creo que esta canción no era la que tenías que haber cantado esta noche", le dijo la ahora directora de Operación Triunfo. “Tienes que sacar algo de carácter y algo de voz”, añadió Sardà. “Tienes mucho potencial, pero aún no sabes sacarlo”, le dijo Llàcer, que más adelante, tras otra actuación, le afeó que hubiese “desafinado bastante”. Ninguno de los tres valen como ojeadores, ya que tenían enfrente a Rosalía. O también puede ser que ella haya dado pasos de gigante desde entonces.
A la artista catalana la conoce el mundo entero aunque muy poquitos, ni los de su tierra, se enteran de lo que dice cuando canta. Desde ‘El mal querer’, que fue su proyecto de fin de carrera en la Escuela Superior de Música de Cataluña, viene sorprendiendo. ‘Motomami’ se convirtió en más que un disco. Creó un concepto, una forma de enfrentar la vida. Ahora ha vuelto a romper todos los moldes con ‘Lux’.
Rosalía ha conseguido hipnotizar a críticos musicales de todo el mundo. No hay revista musical que se precie que no se haya rendido ante lo último de esta intérprete. No es un disco sencillo; no lo puede ser si le vuela la cabeza al oyente. ¿Qué hace la Sinfónica de Londres protagonizando su primer sencillo, Berghain? No estaba de paso, sino que la orquesta acompaña a la artista a lo largo del álbum. Tampoco es muy común que un cantante se atreva con hasta trece idiomas distintos: español, catalán, inglés, italiano, francés, portugués, árabe, chino mandarín, japonés, ucraniano, alemán, hebreo y latín. Ha dicho públicamente que se ha ayudado del traductor de Google. Ella, además de reina, es muy natural.
Que no se asusten los que no escuchan a Beethoven o a Vivaldi. ‘Lux’ no es música clásica al uso. No puede serlo cuando incluye Auto-Tune, timbales y palmas flamencas. Seguramente, tampoco sea un álbum para escuchar al llegar a casa cansado de trabajar. No equivale a una película de Sylvester Stallone. Rosalía requiere de toda tu atención.
No ofrece solo un disco, sino también la experiencia de su lanzamiento. La intérprete de Sexo, violencia y llantas la lió pardísima en Callao (Madrid) cuando acudió a presentar su disco. Fue tal la avalancha de gente, que obligó al Ayuntamiento a cerrar temporalmente la estación de metro y el acceso a algunas vías. Almeida, con el susto de la Vuelta Ciclista todavía en el cuerpo, amenazó con abrirle un expediente disciplinario que puede conllevar sanción. Ella llegó en coche y, al toparse con un atasco en Gran Vía, se bajó y comenzó a correr junto a decenas de fans que no se habían visto en otra en su vida. Al final, la tuvieron que evacuar y lo único que se desveló fue la portada del álbum: Rosalía, con hábitos de monja, abrazándose a sí misma por dentro de la ropa y con los labios pintados de dorado.
En otros tiempos, Madonna paraba el mundo a base de herejías contra la Iglesia Católica —y sexo explícito—. Ahora lo que se lleva es ponerse el hábito. Desde la aparición mariana de Rosalía, la conversación gira en torno a la religiosidad de la susodicha y a su intención de predicar la fe.
Madonna, no obstante, le dedicó una historia de Instagram para agradecerle el trabajo. “¡No puedo parar de escucharlo! Eres una verdadera visionaria”, le dijo. La reina del pop etiquetó a otra Rosalía, una señora de Astorga, pero seguro que le hicieron llegar el mensaje a la catalana.
Otra de las perlas que nos ha ido dejando la precampaña de ‘Lux’ han sido los ‘errores’ por los que, primero una canción y luego, el disco completo, se filtraron antes de tiempo. De hecho, los medios españoles tenían prohibido revelar su crítica del disco hasta que se publicase oficialmente el día 7 y la discográfica terminó abriendo la mano el miércoles.
Reliquia, por un supuesto fallo del sistema, estuvo disponible en Spotify una hora. La canción es preciosa, con referencias a varias ciudades del mundo, entre ellas: “El descaro lo aprendí por ahí por Barcelona”, “un mal amor en Madrid” y “el arte en Graná”.
Y así, Rosalía nos tiene semanas hablando de si cree en Dios o es postureo, de si se va a pasar a la ópera o de si en La Perla está llamando “hijo de puta”, “terrorista emocional y “desastre mundial” a su ex, Rauw Alejandro.
Crea o no, Rosalía no es ninguna monja. Rosalía es una diosa.
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