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Opinión | El Lugarico

Sevilla

Media Almería lo sabía

Javier Aureliano García (PP).

Javier Aureliano García (PP). / E.P.

Es inexplicable que al Presidente de la Junta de Andalucía nadie le hubiese soplado al oído que en la Diputación Provincial de Almería algunos de sus altos cargos no eran de fiar. De ahí la sorpresa de que en el reciente 17 Congreso del Partido Popular de Andalucía su líder Moreno Bonilla incluyese a Javier Aureliano García entre los miembros de la Ejecutiva. No fueron pocos los almerienses que se quedaron de piedra al escuchar la nominación para el órgano colegiado del PP regional del presidente del partido en la provincia y titular de la Diputación. Y no han tardado en convencerse del error de Juanma, precisamente por no estar informado de los rumores que circulan por la ciudad desde hace algunos años.

Juan Manuel Moreno Bonilla agota la Legislatura con un balance sobresaliente solo ensombrecido en su recta final por el caso del cribado del cáncer de mama y, a última hora, por el escándalo destapado por la UCO en Almería que ha llevado a la detención del presidente y vicepresidente de la Diputación y del alcalde de Fines, los tres veteranos miembros del Partido Popular. Este verano, sin ir más lejos, se comentaba en la tertulia de amigos con los que suelo desayunar que del “caso mascarillas”, que tanto dio que hablar, nunca más se supo y que parecía zanjado con el cese en 2021 del entonces vicepresidente de la Diputación, Oscar Liria. Pero el run run persistía en medio de la extrañeza porque el asunto llevase cuatro años varado en el Juzgado.

No fueron pocos los almerienses que se quedaron de piedra al escuchar la nominación para el órgano colegiado del PP regional del presidente del partido en la provincia y titular de la Diputación

Almería es la gran reserva del voto popular de Andalucía. Incluso líderes regionales llegaron a optar por ser cabeza de lista en la provincia convencidos, como así sería, del seguro exito de su candidatura. Nunca había fallado el pronóstico de que Almería era la circunscripción más pepera de las ocho provincias andaluzas. Y muchos piensan ahora que semejante privilegio electoral puede estar en franca retirada. La inmediata y contundente decisión de Juanma al cesar provisionalmente a los implicados es la muestra más evidente de que se quiere abordar el caso cortando cabezas sin otros miramientos que la salud política del partido ante la cercana cita electoral. No cabe otra actitud ante un escándalo que se ha colocado en los titulares de todos los medios de comunicación y que los socialistas y Vox aprovecharán hasta el mismo día de las elecciones.

He iniciado este comentario lamentando que la brillante Legislatura de Moreno Bonilla pueda tener un desenlace a todas luces inmerecido. Y deseo subrayarlo porque las causas de tan graves contratiempos hay que buscarlas dentro del propio PP-A. No es la primera vez que se advierte déficit de información en la cúpula popular. Tanto en el caso del cribado como en el de ahora en Almería se echa en falta el funcionamiento de comunicación hacia arriba, de suerte de que lo que anda hasta en lenguas de la gente de la calle le llegue a la cúpula de la organización en tiempo real y sin maquillajes. Otra cosa es pura deslealtad con la jerarquía al tratar de ocultar informaciones enredadas en la rumorología callejera y que al final deflagran en el momento más inoportuno. Como es el caso que nos ocupa: Media Almería lo sabía o lo sospechaba.

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