Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El Lugarico

Sevilla

Preguntas que se hace la otra media Almería

El presidente de la Diputación de Almería (dcha.) y el alcalde de Níjar.

El presidente de la Diputación de Almería (dcha.) y el alcalde de Níjar. / E.P.

Hace dos semanas publiqué en este mismo Lugarico un artículo sobre las detenciones llevadas a cabo por la UCO en la Diputación Provincial de Almería, cuyos presuntos delitos no constituyeron ninguna sorpresa para mucha gente. Concretamente, titulé el comentario: Media Almería lo sabía. Transcurridos quince días y apartados los acusados de sus cargos políticos, creo percibir que la otra media Almería, si no la totalidad, se hace preguntas sobre el caso mascarillas que en pura lógica no parecen encontrar respuestas adecuadas.

Y la principal y única cuestión que resume el conjunto de dudas sobre el caso no es otra que la que sigue: ¿A qué ha podido deberse que la instrucción llevase dos años en el Juzgado número 1 de Almería sin aparente relevancia y que al ser sustituída por enfermedad su titular por un juez suplente se produjese la actuación de la UCO y la consiguiente detención del presidente y del vicepresidente de la Diputación y del alcalde de Fines? Máxime cuando el asunto traía causa, al menos en la memoria de las hemerotecas, de aquel caso que en 2021 supuso la caída de otro dirigente provincial por cuestiones igualmente non sanctas.

El asunto era sabido por casi toda Almería, excepción hecha de la titular del Juzgado número 1 de la ciudad

Desde entonces, hace cuatro años, andaba en lenguas que la vida y costumbres de los ahora encausados no se compadecía con el nivel de sus salarios. Y las gentes mejor informadas verbalizaban el inventario del patrimonio acumulado por el presidente de la Diputación. Por lo que en algunas tertulias de amigos se llegaba a la conclusión de que el asunto era sabido por casi toda Almería, excepción hecha de la titular del Juzgado número 1 de la ciudad.

Verdaderamente sorprendente. En más de dos años no se había tomado ninguna medida sobre los presuntos autores, y en pocos meses el juez interino pone patas arriba un asunto que desde hacía tiempo olía mal. Muy posiblemente habrá alguna explicación para resolver estas dudas, pero es lo cierto que el común de los fieles, la gente común, no sale de su perplejidad al contrastar una y otra informaciones evidentemente contrapuestas. Al igual que tiene difícil explicación que la jueza que ahora se separa del sumario no lo hubiese hecho en los dos años anteriores que llevaba en sus manos un asunto que afectaba a la titular con el presidente de la Diputación por amistad íntima, causa alegada por ella misma al solicitar su separación del caso. Y porque incluso estas dudas no son sino presuntas, corresponde aclararlas antes de que como la yedra se enreden en los renglones del sumario.

Una especie de omertá ha deambulado durante los últimos años por los pasillos y los despachos de la Diputación almeriense. Es llegada ya la hora de que el nuevo presidente de la institución provincial ordene levantar las alfombras y ventilar las estancias por si todavía queda algún secreto no revelado. Se haría así también honor a la memoria de don Juan Lirola, antiguo morador de esa casa, que fue por tres veces eficaz alcalde sin tacha de Almería a finales del siglo XIX.

Tracking Pixel Contents