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Opinión | El Lugarico

El día de la Lotería

ADMINISTRACION LOTERIA BUEU VENTA DECIMOS Y BILLETES LOTERIA DE NAVIDAD

ADMINISTRACION LOTERIA BUEU VENTA DECIMOS Y BILLETES LOTERIA DE NAVIDAD / Santos Álvarez / FDV

Los más viejos del lugar que pasaron por la Facultad de Derecho de Sevilla I cuentan y no acaban de aquel extraordinario cuadro de profesores y refieren anécdotas mil de los tiempos en la Fábrica de Tabacos de donde salieron muy ilustres profesionales de la abogacía y de la cátedra. Uno de ellos, muy nombrado por los entonces estudiantes, es I Manuel Giménez Fernández, catedrático de Derecho Canónico desde 1924 y quien sería en la II República ministro de Agricultura con la CEDA. Tras ser reintegrado en 1941 a la Universidad Hispalense mantuvo posiciones críticas al franquismo militando en la oposición clandestina de la democracia cristiana. Fue toda una figura muy respetada en la Sevilla de entonces.

Lo que más recuerdan los alumnos eran sus dicterios contra las leyes de la dictadura, y entre ellas se hizo célebre su despedida del primer trimestre en vísperas de Navidad. Decía:

“Mañana tiene lugar en España un acontecimiento singular, el único que no puede manipular ni alterar el Caudillo: el sorteo de la Lotería Nacional”.

Con esta frase, repetida año tras año, aquel gran maestro del Derecho descalificaba toda la legislación franquista salida de mano autoritaria y sin parlamento que la debatiera. Era una obviedad, pero ciertamente un esclarecedor ejemplo de que ni Franco podía meter mano en los bombos del sorteo navideño.

Cuando un viejo alumno del profesor Giménez Fernández me contó la anécdota, inmediatamente la asocié con el actual presidente del Gobierno, cuyas formas conducen a pensar que lo maneja todo, desde el Tribunal Constitucional a lo departamentos de menor relieve del Estado, excepción hecha del Organismo Nacional de Loterías y Apuestas del Estado que se rige por la ley del azar y que a todo español le consta su seriedad y garantía en cuanto a la adjudicación de los premios. El lunes tendremos un nuevo ejemplo de la inviolabilidad de una españolísima institución creada por el Rey Carlos III en 1763 y que desde entonces ningún gobierno ni autoridad alguna ha conseguido alterar el capricho de los números.

Por muy distintas que son hoy las cosas y los tiempos, intelectuales contrarios al Gobierno como Giménez Fernández abundan en nuestras Universidades y a diario dan muestras del rechazo que les produce este Ejecutivo trufado de ganapanes y vendehumos, por decirlo académicamente. Pero es muy cierto que, con la excepción de la Lotería Nacional, Pedro Sánchez ha entrado a saco en las instituciones del Estado, aunque en algunos casos, como el de los jueces, no ha podido torcerle el pulso. La idea que flota en el ambiente no es otra que la realidad misma de que Sánchez y sus paniaguados han tomado parcelas del Estado como propias. Y no parece necesario repetir la retahíla de casos y de cargos públicos afectados porque están en la mente de todos y a diario en los medios de comunicación.

Confiemos en que el sorteo de mañana se celebre como desde hace más de doscientos cincuenta años sin que el Gobierno pueda decidir el número del Gordo.

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