Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El lugarico

Sevilla

Andalucía año 2026

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, interviene en el acto de cierre de campaña en Villanueva de la Serena

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, interviene en el acto de cierre de campaña en Villanueva de la Serena / JAVIER CINTAS/EUROPA PRESS

Todo parece indicar que Pedro Sánchez tiene pensado convocar las generales el mismo día que señale Juanma Moreno para las andaluzas. Sería un acto reflejo del secretario general del PSOE al querer aprovechar el antiguo tirón de su partido en Andalucía, tirón que ya no existe como en aquellos tiempos de mayorías absolutas.Y tendríamos entonces dos campañas electorales en una sola al celebrarse los mítines socialistas con candidato al Gobierno y candidata a la Junta. No cabe la menor duda de que en tal caso Sánchez se volcaría en Andalucía en apoyo de María Jesús Montero y de sí mismo.

Por supuesto que sería preferible que las autonómicas no coincidieran con las generales. Pero llegado el caso el Partido Popular tendrá que redoblar sus esfuerzos para contrarrestar la propaganda de la izquierda y porque Moreno Bonilla no tiene asegurada la mayoría absoluta, según las encuestas que se conocen. La subida de la intención de voto de Vox en toda España hace peligrar esa mayoría tan conveniente para que Moreno Bonilla pudiera seguir gobernando como lo ha hecho en esta legislatura sin los condicionantes que todo acuerdo con otra formación lleva implícito. De las urnas andaluzas va a depender la gobernabilidad de España en la próxima legislatura.

Hasta aquí lo que sugiere la lógica de la actividad política hasta el momento. Sin embargo otros politólogos piensan que Sánchez no cederá para adelantar las generales y que agotará su mandato hasta 2027. El argumentario es que sean cuando sean los comicios los perderá y tendrá que abandonar la Moncloa, por lo que cuanto más tarde mejor para él. Pero hay otra razón más inexplicable y es su carácter y personalidad. Se ha publicado que Pedro Sánchez tiene averiada la inteligencia emocional, aquella que nos permite tomar conciencia de nuestras emociones y reconocer las de los demás. Esta disfunción sensorial es lo que comúnmente se entiende cuando decimos que tal persona ni entiende ni padece, lo que en los casos extremos la ciencia médica define como alextimia. No de otra forma puede comprenderse que ante los casos de corrupción y tantos problemas judiciales que incluso afectan a su propia familia, Pedro Sánchez pueda parecer inmutable por mucho que vayan asomando en su rostro las huellas de que la procesión va por dentro.

Lo que nadie duda a estas alturas del desastre político de España es que su mandato está finiquitado y que no le beneficiará en nada agotar una legislatura que ha convertido la mayoría de investidura en una mayoría de bloqueo. Podrán seguir los plenos del Congreso, pero Sánchez tropezará en la misma piedra: el voto contrario de una u otra parte de los nada recomendables socios que le mantienen en su simulada mayoría parlamentaria. Estos saben además que con Feijóo se les acabará el chollo, y lo digo así porque es como lo define el común de la gente corriente.

No sería de extrañar que Sánchez está maquinando alguna nueva argucia y que a su regreso de Andorra nos sorprenda con un nuevo conejo en la manga. ¡Nada por aquí, nada por allá…!

Tracking Pixel Contents