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Opinión | El Lugarico

Sevilla

La gran lección de Huelva

Los Reyes saluudan a los familiares de las víctimas de Adamuz en el funeral de Huelva.

Los Reyes saluudan a los familiares de las víctimas de Adamuz en el funeral de Huelva. / Francisco Gomez HANDOUT / EFE

Pedro Sánchez ha demostrado una vez más tener un desconocimiento absoluto del pueblo andaluz y de ahí la metedura de pata de intentar cambiar las tradiciones en el caso del funeral por las cuarenta y cinco víctimas mortales del accidente ferroviario de Adamuz. Su desconocimiento sobre las características y los sentimientos de nuestras gentes han encontrado la contestación de los onubenses que han rechazado el acto de perfiles masónicos propuesto por la Moncloa para celebrar el impresionante funeral católico que el jueves tuvo lugar en el pabellón deportivo Carolina Marín.

La ciudad de Huelva ha dado una gran lección de comportamiento, saber estar y respeto a la memoria de los difuntos que ha tenido como escenario ese palacio de deportes lleno para celebrar una ceremonia presidida por la oración, la dignidad, el respeto a la memoria de las víctimas y a la presencia de sus familiares. No menos relevante fue la asistencia de los Reyes, aplaudidos al entrar y al salir del recinto, así como la del presidente de la Conferencia Episcopal y personalidades políticas como Moreno Bonilla, María Jesús Montero y Núñez Feijóo, entre otros muchos.

29/01/2026 El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno; la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero y el ministro de de Agricultura Pesca y Alimentación, Luis Planas, durante la misa funeral en memoria de las 45 personas fallecidas en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). A 29 de enero del 2026 en Huelva, España.El arzobispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, ha presidido la ceremonia religiosa en memoria de los 45 fallecidos en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), celebrada en el Palacio de Deportes Carolina Marín debido a que la Catedral de La Merced no cuenta con capacidad suficiente para acoger a la multitud de asistentes. SOCIEDAD Gogo Lobato - Europa Press

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno; la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero y el ministro de de Agricultura Pesca y Alimentación, Luis Planas, durante la misa funeral en Huelva. / Gogo Lobato - Europa Press

Los sentimientos religiosos de Andalucía hunden sus raíces en la historia misma de esta tierra y están profundamente arraigados en sus gentes. Hay una crónica de Manuel Chaves Nogales de mayo de 1936 en la que relata la salida de la Hermandad del Rocío de Triana entre cánticos y aleluyas a la Blanca Paloma mientras en los balcones de la calle San Jacinto cuelgan banderolas rojas con la hoz y el martillo, fruto de la agitación que ya se vivía en toda España. Los mismos obreros comunistas arremolinados con más trianeros en torno a la carreta del Simpecado eran los que gritaban vivas a la Madre de Dios, cosa que en otros lares será difícil y hasta imposible de entender pero que en Andalucía forma parte del paisaje. Una mujer nacida en Triana como Marisú Montero debió advertir al jefe del Gobierno de estas peculiaridades que le han estallado en las manos como consecuencia de decisiones equivocadas. Tan equivocadas que el propio Sánchez declinó su asistencia al funeral para evitar un recibimiento poco amistoso.

Y eso es precisamente lo que ha ocurrido en Huelva, provincia mariana por excelencia donde se consideraba un agravio celebrar un acto sin alma en lugar de una misa de difuntos con toda su solemnidad. Lo puso de manifiesto como broche final una pieza literaria de bellísima factura leída por Liliana Saenz de la Torre, hija de una de las víctimas del accidente. Y pudimos verlo miles de andaluces a través de la impecable retransmisión de Canal Sur TV que durante dos horas no perdió detalle y que una vez terminada la misa siguió en directo acompañando a los Reyes dando pésames a los familiares allí presentes.

Ojalá no haya ninguna otra ocasión como la de esta tragedia de Adamuz. Pero parece claro que el Gobierno ha debido tomar nota de la gran lección de Huelva.

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