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Opinión | El lugarico

Sevilla

Montero, al borde de un ataque de nervios

La ministra María Jesús Montero.

La ministra María Jesús Montero.

Que la candidata socialista a la Junta de Andalucía parece estar como aquellas mujeres de la película de Almodóvar, osea al borde de un ataque de nervios, es una realidad que nadie ignora. Los días de agenda a tope aparece en el Congreso de los Diputados, al rato llega a su despacho de ministra de Hacienda, poco después toma el Ave en Atocha, seguidamente es evacuada en automóvil a Sevilla por la avería del tren para reunirse en la sede del PSOE con miembros de su partido y, por último, a dormir unas horas para coger el primer Ave y estar en Madrid de buena mañana. Admirable, señora, si no fuera por la razón de fondo: sabe muy bien que el papelón que tiene por delante en Andalucía le obligará a renunciar a la Vicepresidencia primera del Gobierno y al Ministerio de Hacienda, aunque ha anticipado que no dejará el escaño del Congreso cuando Moreno Bonilla convoque los comicios. Y sabe muy bien que una vez celebradas las elecciones solo podrá aspirar al banco de la oposición, incluso con el riesgo de no alcanzar la jefatura si, como apuntan algunas encuestas, el PSOE queda como tercera fuerza política en las Cinco Llagas.

María Jesús Montero afronta una carrera contrarreloj entre Madrid, Sevilla y la candidatura a la Junta de Andalucía con el desgaste político en aumento

Tiene toda la lógica intuir que María Jesús Montero no quería la candidatura a la Junta, convencida como debe estar de que nunca más volverá a saborear las mieles del poder como hasta ahora. La política, y hay que obedecer en todos los casos al jefe de filas, sobre todo si se trata de un personaje carente de inteligencia emocional que va enviando a sus cargos de confianza, uno detrás de otro, al desolladero de las elecciones autonómicas en las que está quedando demostrado que penaliza el hecho de haber estado sentado junto a Sánchez en el Consejo de Ministros. El único que ha escapado algo mejor ha sido un simple alcalde de Soria.

Las encuestas apuntan a un escenario adverso para el PSOE andaluz, mientras Juanma Moreno se perfila como favorito para seguir en San Telmo

Por si faltaba algo, Adif le está haciendo a Montero la peor campaña de las posibles al dejar sin el Ave a la provincia de Málaga nada menos que en Semana Santa con el consiguiente lucro cesante de todo la industria turística, number one en la Costa del Sol. Acaso la acumulación de fatalidades ha trastornado a Marisú que tiene que desdecirse en público de sus afirmaciones sobre el alcalde de Algeciras o que le adjudica a la Junta la competencia de la desaladora de la Axarquía ante lo que el consejero Fernández Pacheco tiene que refrescarle la memoria y decirle que miente. Y es que no es aconsejable ponerse delante de un micrófono cuando te traicionan los nervios.

La crisis del Ave en Málaga, la polémica por la Axarquía y los errores de discurso agravan la presión sobre la candidata socialista en plena precampaña

Alia iacta est. Encuestadores y encuestados saben que la suerte está echada y que salvo algún imprevisto seísmo político Juanma Moreno repetirá en San Telmo, si bien con la incógnita a día de hoy de si será con mayoría absoluta o con los apoyos de Vox. De ahí que el PP debe evitar todo triunfalismo hasta la misma noche de las elecciones cuando abiertas y contadas las urnas se conozca el resultado.

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