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Opinión | Tribuna

Enrique Hernández Martínez

Enrique Hernández Martínez

Doctor en Geografía, portavoz de la Mesa Ciudadana por Tablada.

SEVILLA

Tablada, la primavera urbana de Sevilla

Concentración de los integrantes de la plataforma 'Mesa por Tablada'.

Concentración de los integrantes de la plataforma 'Mesa por Tablada'. / Enrique Hernández

Cuenta la fábula que un gato se disfrazaba de quesero e iba pregonando: ¡Al buen queso! Los ratoncillos incautos acudían corriendo al reclamo, pensando en lo rico que estaría, pero desgraciadamente les pasaba lo que les pasaba. En Sevilla periódicamente se escucha el pregón del buen queso de Tablada: con argumentos desarrollistas trasnochados, negando ridículamente una inundabilidad científicamente establecida o, ahora, dibujando el pelotazo con lápices verdes (qué triste tarea la de profesionales con tan pocos escrúpulos). Toda fábula tiene una moraleja, y ésta es del tamaño de La Moraleja que quieren levantar en Tablada: el gato es astuto y quien acuda al reclamo del queso, terminará sirviendo de almuerzo en algún reservado de categoría de esta bendita ciudad.

Tengamos clara la premisa: Tablada no es un problema para Sevilla, que ya decidió hace décadas. Tablada es exclusivamente un problema societario: sus propietarios compraron caro suelo rústico e inundable para conseguir la reclasificación y el pelotazo del siglo. Una inversión de alto riesgo que finalmente no ha salido, esto también es el mercado amigos. El alcalde no tiene por qué ir corriendo a salvar el balance contable de las constructoras, que además no se van a arruinar con esto.

Sus propietarios compraron caro suelo rústico e inundable para conseguir la reclasificación y el pelotazo del siglo. Una inversión de alto riesgo que finalmente no ha salido

Lo que pasa es que entre tanto, 25 años después, vamos camino de arruinar la enorme suerte que el destino (y algunas decisiones acertadas) nos ha concedido como ciudad: disponer de un enorme territorio virgen aquí al lado. Un espacio ribereño, nunca cultivado en su mayor parte y nunca urbanizado. La singularidad de una enorme llanura aluvial intacta junto al cauce originario del Guadalquivir, propiedad de la ciudad durante siglos. Una acción inteligente de restauración ambiental y Sevilla podría contar, en contigüidad, con un formidable espacio natural, con funciones de refugio de biodiversidad y de uso público medioambiental. Una acción verdaderamente estratégica y transformadora de largo alcance, que haga que los futuros habitantes nos recuerden con una sonrisa en la cara cuando piensen en el legado de naturaleza y salud que supimos transmitirles en la gran Dehesa de Tablada.

Tablada

Concentración de integrantes de la plataforma Mesa por Tablada. / Enrique Hernández

No obstante, para hacer realidad este sueño urbano hay que bregar con la pertinaz y desagradable realidad cotidiana de Sevilla y sus instituciones, que no están a la altura. Nos gustaría explicarles nuestra propuesta Tablada 2030 de regreso a lo público de este territorio mediante la colaboración de todas las administraciones. Qué decir del ayuntamiento: 33.000 firmas, cientos de personas paseando la Dehesa y reivindicando mensualmente una Tablada verde y pública, decenas de presentaciones, conferencias y debates organizados por la Mesa Ciudadana, … y el alcalde simplemente no recibe a esta plataforma de 42 asociaciones.

"Nos gustaría explicarles nuestra propuesta Tablada 2030: 33.000 firmas, cientos de personas paseando la Dehesa y reivindicando mensualmente una Tablada verde y pública, decenas de presentaciones, conferencias y debates organizados por la Mesa Ciudadana..."

La Junta de Andalucía, que clasifica Tablada como Parque Metropolitano, pero que se desentiende de toda actuación. A pesar de que la inacción también puede ser reclamada como daño al común. Y el Gobierno de la Nación, que en 1997 la vendió en pública subasta, pero que en una respuesta sorprendente hace poco nos despachaba con que el tema no es de su competencia. Qué discurso tan verde, pero qué realidad tan gris. Sólo si se termina presentando la moción en el Senado anunciada por el Grupo Socialista, empezaría a enmendarse la situación. La ciudadanía no obstante ha aprendido que la reivindicación contumaz de lo que es justo puede mover inercias y voluntades en gobernantes que, por h o por b, tienen querencia a estar siempre del lado de los mismos.

Nuestro río, el Padre Betis, que ya tiene medio salvada a Tablada, transcurre inexorable en una sola dirección. De igual manera creemos que el flujo de nuestra historia urbana lleva hacia este futuro gran espacio natural junto a Sevilla. A nuestros próceres les toca decidir cómo quieren ser recordados cuando a la crónica centenaria de la Dehesa Tablada se le añada el capítulo de cómo volvió a ser verde y pública. Quien pueda hacer el bien, que lo haga.

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