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Opinión

Sevilla

Juanma, no se confíe usted

Juanma Moreno.

Juanma Moreno.

Todos los que seguimos al minuto el escrutinio de las elecciones autonómicas andaluzas el 25 de marzo de 2012 no podíamos dar crédito a nuestros ojos cuando, a su término, Javier Arenas se proclamaba vencedor si bien a escasa distancia de la mayoría suficiente para tener la posibilidad de formar Gobierno en la Junta. El pacto del PSOE con Izquierda Unida cerró las puertas a cualquier pretensión del PP, lo que suponía la cuarta derrota del líder popular, posiblemente el mejor candidato que el centro-derecha podría haber encontrado en sus filas.

El recuerdo de las elecciones andaluzas de 2012 sirve como advertencia: una victoria insuficiente puede quedarse sin gobierno si la mayoría absoluta no se materializa

Un repaso de la hemeroteca de aquella campaña electoral, pero sobre todo confiado en la buena memoria que algunos conservamos, nos hace ver que el Partido Popular de Andalucía cometió algunos errores que acaso se estén repitiendo ante este 17 de mayo. No fue el único, pero desde luego sí el principal, el hecho de que todos los titulares de los medios de comunicación replicaran al unísono la sensación de lo que por primera vez desde 1982 transmitían las encuestas y hacía suyo el propio PP de que la mayoría absoluta estaba en el bote. Algunos advertimos en vísperas de la fecha electoral del riesgo que suponía tal exceso de confianza y recuerdo la reacción de un destacado militante popular al reprocharme un artículo en el que aconsejaba no dar por cobrada la pieza antes de cazarla.

El gran riesgo que señala el texto es el exceso de confianza del electorado del PP andaluz, con la idea de que el resultado está asegurado antes de votar.

Medios incluso simpatizantes del entorno socialista están jaleando como cierta la posibilidad de que el PPA alcance la mayoría absoluta. Y si bien es cierto que ninguna suma de las izquierdas podría ahora arrebatarle a Moreno Bonilla la opción a formar Gobierno, no es menos cierto que de faltarle aunque solo sea un puñado de votos tendrá que estar a lo que diga Vox. Y la reciente experiencia -Extremadura, Castilla y León y Aragón- no ha sido precisamente reconfortante.

Andalucía tiene 1.100 kilómetros de costa y el domingo 17 de mayo puede amanecer un día propicio para coger los bártulos, la tortilla y los filetes empanados, el tinto de verano y la nevera y marcharse a la playa, al campo o al pueblo, después de decirle a la parienta: "Total, por nuestros cuatro votos no se van a perder las elecciones". Puede parecer hipérbole, pero nunca sabremos cuántos miles de sufragios se perdieron en 2012 por esta razón y cuántos se podrían perder ahora por idéntica casuística. Anótese además que la semana siguiente al domingo electoral es el Rocío y hay que preparar los avíos del camino y la casa en la aldea.

La tesis final es clara: cada voto cuenta y un pequeño descenso de participación puede dejar a Moreno Bonilla dependiendo de Vox para seguir gobernando.

El mensaje de que cada voto cuenta y es crucial para el resultado debe tenerlo muy presente todo aquel que esté convencido de que es beneficiosa para los andaluces una nueva legislatura de los populares sin ataduras. Sus votantes deberían tener en cuenta estas consideraciones que son fruto de experiencias pasadas. Y que alguien le sople al oído, como en la Roma antigua al César victorioso: "Juanma, no se confíe usted".

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