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Opinión | El Lugarico

Sevilla

Sevilla, sede de los excesos

Ambiente en el Real durante la tarde del Jueves de Feria en Sevilla.

Ambiente en el Real durante la tarde del Jueves de Feria en Sevilla. / CARLOS DONCEL

La Feria que hoy termina y la pasada Semana Santa han venido a confirmar que Sevilla se ha convertido en la capital de los excesos. Se ha pasado de la tradicional bulla a las aglomeraciones, de la muchedumbre al gentío y del no cabe ni un alfiler al colapso generalizado en cualquier acontecimiento de nuestras Fiestas Mayores. El resultado no puede ser otro que la incomodidad, la falta de espacio y la dificultad física para moverse. De dos celebraciones históricas, universales y sin parangón en el mundo, hemos hecho que estén muriendo de éxito ante la imposibilidad de dar cabida a las multitudes que quieren estar en Sevilla cuando el calendario decreta su milagro de cada primavera.

Sevilla se ha convertido en la capital de los excesos, entre aglomeraciones, colapso generalizado y falta de espacio en sus Fiestas Mayores.

Antes de seguir, dictemos sentencia: el problema no tiene solución y la ciudad tendrá que acostumbrarse a convivir con los excesos que se repiten año tras año y que seguramente irán en aumento. Así, a los excesos ya conocidos se ha añadido uno nuevo con vocación de perpetuidad: el de la Copa del Rey en el Estadio de la Cartuja que parece ser la sede definitiva de la final de tal campeonato. Es decir, un acontecimiento más con miles y miles de espectadores con y sin entrada que inundan las calles, es verdad que por apenas veinticuatro horas.

La principal industria sevillana es el turismo, y así lo ha sido desde los viajeros románticos. Lo que sucede ahora es que la facilidad de las comunicaciones por tierra y por aire invita a la gente a desplazarse. Y si a ello se une el atractivo de esta ciudad famosa y navegable, la resultante es la que tenemos delante: cada vez más turistas, más aglomeraciones, más y más demanda por estar aquí en las fechas clave de Semana Santa y Feria de Abril. Por eso digo que el problema sobrevenido no tiene fácil solución y la próxima ampliación del Real en doscientas casetas solo contribuirá a que la congestión de público aumente exponencialmente.

El problema no tiene solución y la ciudad tendrá que acostumbrarse a convivir con una presión turística que irá en aumento.

Los negocios de Sevilla y su área de influencia hacen caja y eso es lo que debe contar por encima de los inconvenientes. Pero el desbordamiento de visitantes acarrea problemas que deben solucionarse. Ya no es extraño ver en bares y restaurantes letreros reservando el uso de los baños a los clientes, ante el déficit de servicios públicos callejeros. Y otras muchas carencias urbanas en una ciudad, y especialmente en su casco antiguo, en absoluto preparada para recibir a miles de personas ambulantes. Son cuestiones de índole no tan menor a las que el Ayuntamiento debe ir dándole solución para que queden aminorados los problemas que el aluvión humano de cada primavera plantea en Sevilla.

La capital de Andalucía tendría que reflexionar antes de consolidarse definitivamente como sede de los excesos.

Otras ciudades europeas con gran atractivo turístico optaron hace tiempo por el numerus clausus para cuando el aforo del lugar se completa. Es el caso del célebre Palio de Siena de origen medieval que dos veces al año se celebra en la plaza del Campo. También se limita el acceso en numerosas playas y parques naturales de España, y en catedrales y monumentos en función de su capacidad y mantenimiento. La capital de Andalucía tendría que reflexionar sobre esta cuestión antes de que se consolide definitivamente como sede de los excesos.

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