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Opinión | Las cosas del votar

Ana Salazar

Ana Salazar

Presidenta de ACOP

Sevilla

Dime dónde empiezas y te diré qué te juegas

Capítulo 10: Dime donde empiezas y te diré qué te juegas.

Capítulo 10: Dime donde empiezas y te diré qué te juegas. / Ana Salazar

Hay decisiones en política que parecen estéticas, pero en realidad son profundamente matemáticas. El lugar donde un partido decide arrancar la campaña no se elige, se calcula.

Las ciudades no son escenarios al azar; son mensajes.

Juanma Moreno ha decidido iniciar la campaña en Sevilla, y no es casualidad. Sevilla es el centro de la vida política andaluza, el lugar donde se concentran el Legislativo y el Ejecutivo, el punto donde se toman las decisiones. Salvando las distancias, es nuestra pequeña Roma: el corazón institucional de Andalucía. Una manera de decir "aquí mando yo".

Pero además del simbolismo, hay números. Hace apenas unos días, el candidato del PP reconocía que tiene hasta seis provincias donde el último diputado "baila", una expresión que en política significa que todo está en el límite, que la diferencia entre una mayoría absoluta y una mayoría simple puede depender de unos pocos miles de votos.

Ese escenario no es nuevo. Ya ocurrió en 2022, cuando en hasta cinco provincias el último escaño se decidió por la mínima. Y una de ellas fue precisamente Sevilla, donde el PSOE se quedó a apenas 1.300 votos de arrebatarle al PP el último diputado. Dicho de otra forma, el PP consiguió su noveno escaño en Sevilla por 1.300 votos, lo que convierte a la provincia en una plaza absolutamente estratégica.

Por eso no sorprendió el despliegue. Los Jardines de Murillo en pleno esplendor primaveral, una lona gigante a modo de pórtico de bienvenida y una banda sonora propia —"Es Andalucía una tierra en el mundo…"— sustituyendo al himno del partido. No es un detalle menor: después de años intentando construir una identidad propia en Andalucía, el mensaje es claro, esto no es el PP de Madrid, es el PP de Andalucía. 

El PSOE, sin embargo, ha optado por otro camino y ha elegido Granada como punto de partida. Otro movimiento calculado. En las elecciones de 2022, el PSOE logró su cuarto diputado por un margen del 2% del voto. Una diferencia pequeña, pero suficiente para marcar la frontera entre mantener o perder un escaño.

Ahora bien, Granada no es solo una cuestión de números, también es símbolo. Allí se encuentra el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, el tercer poder, pero además representa algo más profundo: la idea de Andalucía Oriental.

Porque en Andalucía existe una división que no siempre se verbaliza, pero que se percibe. Mientras en provincias como Sevilla, Huelva, Cádiz o Córdoba no hay una identificación clara con una Andalucía occidental, en Granada, Jaén o Almería sí existe un sentimiento más definido, una conciencia de pertenencia que a menudo viene acompañada de una sensación de agravio comparativo.

Por eso la elección de Granada no es neutra. Es un mensaje dirigido a quien se siente lejos del centro político, a quien percibe que tiene que hacer más para conseguir lo mismo, a quien reclama equilibrio territorial. Es, en definitiva, una apelación emocional tanto como estratégica.

Y en ese contexto, la elección de Miguel Ríos forma parte del mensaje, poniendo banda sonora con su Himno a la Alegría, reforzando ese vínculo entre territorio, identidad y relato.

Vox, por su parte, ha elegido Cádiz como escenario de inicio. Allí consiguió dos diputados en 2022, pero más allá de los números, la elección parece responder sobre todo a una lógica simbólica. Cádiz es la provincia peninsular más cercana a Marruecos, un escenario que encaja con un discurso de Manuel Gavira centrado en la inmigración, la seguridad y el control de fronteras.

Escenario y mensaje van de la mano. De hecho, casi sorprende que no hayan llevado el acto al puerto de Algeciras, con el mar como telón de fondo. Finalmente optaron por una pegada de carteles más clásica, aunque con un pequeño desliz: sus carteles pedían el voto antes de la medianoche, algo que el resto de partidos respetó de manera escrupulosa.

En el espacio de la izquierda alternativa, Por Andalucía, con Antonio Maíllo al frente, ha optado por Sevilla, en la Alameda de Hércules, una circunscripción donde en 2022 se quedaron a poco más de 5.000 votos de obtener el segundo escaño. El acto ha sido más austero, más militante, con un tono casi clásico, poniendo el foco en la unidad de la izquierda y en la defensa de los servicios públicos, con testimonios directos que aportan credibilidad y cercanía.

Por su parte, Adelante Andalucía ha arrancado en Málaga, una decisión que también encaja con los datos, ya que en 2022 se quedaron a unos 6.000 votos de lograr representación. Los sondeos actuales les acercan a ese escaño, por lo que la elección tiene lógica.

El acto ha apostado por lo visual y lo emocional: una lona gigante sobre el Guadalmedina, una estética reconocible y un mensaje directo. Jose Ignacio García ha apelado a votar "lo que se siente", conectando con un electorado joven, muy presente en redes sociales, donde el impacto ha sido notable.

Al final, todos los partidos han hecho lo mismo, aunque lo cuenten de forma distinta. Han mirado sus números, han medido sus opciones y han elegido el lugar donde empezar a jugar una partida que no ha hecho más que comenzar.

Porque en campaña, incluso el lugar donde se pega el primer cartel forma parte de la estrategia. Y créeme, si ese momento fuese casual, sería un completo error. 

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