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Opinión | Las cosas del votar

Ana Salazar

Ana Salazar

Presidenta de ACOP

Sevilla

Una campaña sin riesgo

Capítulos 11: Una campaña sin riesgo

Capítulos 11: Una campaña sin riesgo / Ana Salazar

La cartelería de campaña está cortada por el mismo patrón. Porque nadie quiere salirse de él. Todo es verde, todo es luz… y casi todo son hombres.

Parece que los partidos, con la cartelería electoral, hayan decidido jugar a lo mismo: fondos amables, sonrisas medidas y una estética casi publicitaria. Pero esa aparente homogeneidad es engañosa. Porque aunque todos los carteles se parezcan, no todos están contando la misma historia.

Hay una estrategia visual compartida muy clara: verde como color dominante (apropiación simbólica de Andalucía), luz natural y fondos desenfocados que aportan cercanía, y normalidad, y primeros planos que refuerzan el liderazgo personalista. Nadie quiere parecer agresivo. Nadie quiere generar rechazo. Es una campaña diseñada para gustar antes que para confrontar.

El problema es que si todos se parecen, nadie destaca. Y cuando nadie destaca, la campaña deja de competir por convencer y pasa a competir por no equivocarse.

Y una campaña donde nadie quiere equivocarse suele ser una campaña donde pocos logran convencer.

Sin embargo, dentro de esa homogeneidad visual sí aparecen diferencias. Y están en los mensajes. Es en ese paisaje amable donde aparece una primera: el tamaño del partido.

El PP lo reduce al mínimo. El cartel prácticamente elimina las siglas y lo fía todo a una idea: Con la fuerza de Andalucía. El PSOE equilibra persona y causa. Vox, en cambio, sobre refuerza la marca. Y las izquierdas alternativas necesitan explicarse: marcas grandes y nombres visibles.

Cartel de campaña del PP para el 17M

Cartel de campaña del PP para el 17M / PP-A

Detrás de esto hay una lógica simple: qué marca es más fuerte, si la del partido o la del candidato, y en esta ocasión parece claro: las marcas personales de Juanma Moreno y María Jesús Montero aportan más que las marcas de sus partidos.

El resto juega en otra liga. Según el Centra, Manuel Gavira tiene un conocimiento del 21,7%, Maíllo del 56% y José Ignacio García apenas del 15,4%. Con esos niveles, es difícil construir campaña solo sobre la cara. Por eso la marca partido gana peso: aporta identidad, ubica ideológicamente y compensa el desconocimiento.

Y luego está el caso de Vox, que va un paso más allá: no solo refuerza su marca, sino que incorpora a su líder nacional, Santiago Abascal. Es un doble anclaje: partido + liderazgo estatal.

Cartel de campaña de Vox para el 17M

Cartel de campaña de Vox para el 17M / VOX

No es un recurso nuevo. El PP ya lo utilizó en las municipales de 2015, cuando incluyó la imagen de Mariano Rajoy junto a los candidatos locales en la propaganda buzoneada. Cuando el candidato no llega, se importa reconocimiento.

El poder se reconoce por lo poco que necesita explicarse.

Los mensajes terminan de completar el mapa. Cada cartel apela a una emoción distinta: estabilidad en el caso del PP (“Con la fuerza de Andalucía”), protección y servicios públicos en el del PSOE (Vota sanidad pública), identidad en Adelante (Vota lo que sientes), orden ideológico en Por Andalucía (La izquierda andaluza) y sentido común en Vox.

Carteles de los partidos de izquierda para el 17M

Carteles de los partidos de izquierda para el 17M / El Correo

Pero el caso del PP merece detenerse.

Porque su cartel no pide el voto. No dice “vota PP”. Dice: “Juanma Presidente”.

Y ahí está toda la estrategia: ni propone, ni confronta, ni siquiera explica. Solo ratifica.

Es el lenguaje de quien va por delante: convertir una elección en un trámite. No te está diciendo “vótame”, te está diciendo “lo normal es que siga”. Es lo que en la jerga llamamos incumbency: cuando no necesitas competir, solo confirmar.

Pero dentro de todo ese clima positivo, que se ha construido en torno a la imagen de la campana, aparece Vox con una estrategia en negativo.

Un cartel secundario: Que no te estafen, con Juanma Moreno y María Jesús Montero compartiendo imagen. No es el eje central de su campaña, pero sí el más revelador.

Carteles de Vox para el 17M

Carteles de Vox para el 17M / El Correo

Lo que intenta es claro: imponer un marco en el que el eje ideológico se diluye, donde PP y PSOE pasan a ser lo mismo. Ya no se trata de izquierda contra derecha, sino de “los de siempre” frente al votante.

Otra cosa es que lo consiga.

Porque para que ese marco funcione, primero hay que romper el clima dominante. Y esta es una campaña diseñada justo para lo contrario: para no incomodar.

En medio de todo esto, hay otro patrón evidente: mucho hombre. La cartelería está dominada por figuras masculinas, con una excepción clara: María Jesús Montero. Y en un entorno tan homogéneo, eso ya es diferenciación. Porque en política, a veces destacar no es decir más, sino simplemente ser distinto.

Cartel de campaña del PSOE para el 17M

Cartel de campaña del PSOE para el 17M / PSOE-A

Al final, la cartelería no trata tanto de convencerte como de colocarte en un estado de ánimo. Y este año en Andalucía, casi todos han elegido lo mismo: la calma.

Una calma más estética que política. Porque cuando se rasca el discurso (de eso hablaremos otro día), la tensión está presente.

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