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Opinión | Tribuna

José Miguel Morales

José Miguel Morales

Director general. Federación Sur Acoge.

Sevilla

Prioridad 'Nazional'

Dos hombres del personal de la Cruz Roja llevan en brazos a un niño tras el rescate de una barcaza.

Dos hombres del personal de la Cruz Roja llevan en brazos a un niño tras el rescate de una barcaza. / Efe| Carlos de Saá / EFE

«¿A quién va a creer usted, a mí o a sus propios ojos?».  No sabían los hermanos Marx lo bien que iban a describir la narrativa política de casi un siglo después en España.  

¿Qué ven nuestros ojos? Un dato: la comunidad extremeña es donde más ha crecido la contratación de sanidad privada en toda España entre 2018 y 2024. No parece que sea por casualidad. Resulta evidente el deterioro gradual que viven nuestros servicios públicos en los temas socialmente fundamentales, sanidad, educación, servicios sociales o vivienda pública. ¿Cuántas familias invierten ahora presupuesto extra en un seguro médico privado que antes no necesitaban?, ¿cuántas asumen que deben pagar por academias privadas para que hijas e hijos puedan superar la educación secundaria?, ¿cuántos jóvenes quedan bloqueados en su vida por no poder acceder a una vivienda propia? 

La escasez de derechos alimenta el enfrentamiento entre quienes dependen de lo público para vivir con dignidad

Y ante esta situación, ¿cuál debe ser la Prioridad Nacional? Evidentemente, mejorar y ampliar los servicios públicos, invertir más en lo que nos da igualdad de oportunidades. Es lo que la experiencia indica. Mejores servicios públicos, más oportunidades para toda la población y más desarrollo socioeconómico. La calidad de lo público ha hecho de Europa el lugar con más calidad de vida del mundo… ERROR. ¡Estamos pensando mal!  

Dejemos de pensar lo evidente y hagámosle caso a él: la solución no es que los servicios lleguen a todos, sino solo a los que lo merezcan por derecho de nacimiento. Da igual que todos sean seres humanos. Da igual que toda la población contribuya con su trabajo, impuestos y cotizaciones al desarrollo del país. Ordenemos por lugar de origen, color de piel y, ojalá en un futuro, intención de voto -si es que no queda más remedio que dejar que se vote-. La cosa es alimentar la escasez de derechos y con ella el enfrentamiento de quienes, para disfrutarlos, dependen de lo público. Prioricemos el acceso a los derechos para esconder el constante y gradual proceso de desmantelamiento de los servicios que los garantizan.  

El racismo no es el verdadero tema: es el envoltorio de una disputa entre derechos para todos o privilegios para unos pocos

Por el camino podemos seguir criminalizando a esta gente que llega, jugándose la vida demasiadas veces, y que nos resulta algo extraña. Parece que tienen buen perfil para aguantar los trabajos peor remunerados, las peores viviendas, los peores colegios y, de paso, que sirvan para que los nacidos aquí, que también aguantan lo suyo, puedan desahogar sus frustraciones. No sea que alguien se pare a hacer caso de sus ojos, Groucho. 

Está muy bien buscado el término “Prioridad Nacional”, porque transmite un apremio y urgencia que obliga a que todo el debate se centre en esa idea. Efectivamente, necesitamos responder a la Prioridad Nacional. ¿Qué es para ustedes lo prioritario en sus vidas? ¿Cómo deben los poderes públicos ayudar a que lo obtengan? ¿Ordenando por nacimiento una larga cola de espera o ampliando los servicios? Cuando se recortan los servicios públicos, cuando la sanidad o la educación públicas son cada vez de peor calidad ¿somos la prioridad? El racismo no es el verdadero tema, es solo el envoltorio. El tema que nos jugamos es elegir entre derechos para toda la ciudadanía o solo para los elegidos… por orden, sin amontonarse. 

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