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Opinión | Las cosas del votar

Ana Salazar

Ana Salazar

Presidenta de ACOP

Sevilla

Los mítines ya no dan votos

Capítulo 17. Las cosas del votar: Los mítines ya no dan votos

Capítulo 17. Las cosas del votar: Los mítines ya no dan votos / A.S.

Los mítines ya no sirven para ganar votos. A los mítines solo va gente ya convencida, pero eso tampoco es nuevo. Lleva ocurriendo años.

Antes, al menos, tenían otra utilidad. El mitin servía como gran escenario televisivo. Era el lugar desde donde los candidatos lanzaban el mensaje que luego aparecería en los informativos. Hasta había luces verdes y rojas avisando de cuándo entraban en directo. Pero ni siquiera eso queda.

Hoy que la política se consume desde el móvil cuesta imaginar que alguien acuda a un mitin a pasar dos horas escuchando discursos en una plaza o en un pabellón.

Entonces, ¿para qué sirven todavía los mítines?

Cada partido los diseña a su manera, pero hoy te voy a contar cómo y para qué los está usando Adelante Andalucía.

Antes de entrar en materia te cuento que les he propuesto a todas las formaciones pasar tiempo con sus equipos de campaña para poder contar también lo que no se ve: cómo se organiza una campaña, cómo se financia un partido pequeño o cuáles son los objetivos reales que manejan internamente. Adelante Andalucía me ofreció hacerlo en su mitin central de campaña, en Cádiz. Habrá más partidos.

La formación de Jose Ignacio García los usa como generadores de comunidad, energía y militancia. Para activar emocionalmente a la gente.

Para convertir a cientos de personas en pequeños agentes electorales que salen del acto con ganas de defender políticamente a su partido en el grupo de WhatsApp de la familia, en el trabajo, en redes sociales o en el bar de la esquina. De hecho es un mensaje que ha repetido en varias ocasiones.

¿Y cómo consiguen eso?

Con mucho sentido del humor, mucho sentimiento de comunidad y mucha alegría. Todo eso funciona como un hilo conductor muy reconocible: con mucha identidad propia, muy de la calle, muy canalla, muy millennial.

El acto estaba atravesado por una situación complicada en la que horas antes había fallecido un guardia civil en Huelva en acto de servicio luchando contra el narcotráfico, cosa que ha provocado la suspensión de todos los actos de campaña de PP y PSOE, y aunque Adelante Andalucía estuvo valorando qué hacer hasta última hora y finalmente decidió suspender los actos de Huelva pero mantener su mitin central en Cádiz, aunque rebajando claramente la parte más lúdica y festiva.

Y aun así, incluso en ese contexto más contenido, consiguen que se perciba claramente la energía colectiva del acto.

Conectan con ese segmento de población que siente la dificultad de construir una vida estable a través de un discurso con una gran carga política pero entendiendo que para que el discurso llegue, hay que poner cara y ojos a injusticias que siente propias.

La conciencia de clase rara vez nace leyendo teoría política. Muchas veces nace cuando alguien describe exactamente lo que te está pasando.

Y hay pocos activadores electorales más potentes para un votante de izquierdas que sentir que alguien está señalando las injusticias que atraviesan su vida cotidiana.

Este partido pequeño, con solo dos diputados, que ha tenido que ahorrar durante toda la legislatura para poder financiar la campaña, y que sueña con tener grupo parlamentario propio, consigue con esa fórmula que la gente salga de allí colocando carteles electorales en sus balcones.

Y es que el mitin ya no funciona tanto en primera derivada para convencer a los indecisos, sino para insuflar de fuerza al convencido, al militante, a los que en la metáfora bélica serían los ejércitos.

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