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Opinión | El Lugarico

Sevilla

Ayuso, fuera de cacho 

Isabel Díaz Ayuso, junto a Nacho Cano, en México.

Isabel Díaz Ayuso, junto a Nacho Cano, en México. / E.P.

Frente al sentido de la prudencia y discreción con que el Reino de España, empezando por el Jefe del Estado, ha conducido el amago de crisis diplomática con México y su Presidenta Sheinbaum, Isabel Diaz Ayuso tiró por la calle de enmedio y se presentó en el país azteca para participar en un acto de reivindicación de la figura de Hernán Cortés, cuando desde Madrid tanto la Corona como el Gobierno tratan de suavizar los motivos del desencuentro después de las desafortunadas declaraciones de la líder mexicana, ampliamente refutadas por historiadores de los dos lados del Atlántico.

Es preciso aclarar que las tesis que sostiene la señora Díaz Ayuso sobre Hernán Cortés son compartidas por la mayoría de los españoles y que está en su derecho de defenderlas. Otra cosa es que nos parezca fuera de lugar que la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid se arrogue competencias expresamente concernientes al Gobierno de España. No sabemos muy bien qué pretende al tomar esta iniciativa, propia sin duda del Ministerio de Asuntos Exteriores y en la que también ha intervenido el Rey Felipe VI, pero en todo caso es un papel que no le corresponde y para el que en último extremo acaso debió consultar a la Presidencia del Gobierno, desde donde constitucionalmente se dirige la política exterior de la Nación.

Isabel Díaz Ayuso, hasta ahora sin rival en la Comunidad de Madrid, tiene con frecuencia actuaciones que rozan el ámbito de sus competencias cuando no entran de lleno en la esfera de la política nacional. Aún llamando mucho la atención de la opinión pública, el Partido Popular nunca le afea su conducta, y ella, creyéndose la reina de los mares, sigue en una escalada que en ocasiones parecen provocaciones impropias de sus responsabilidades autonómicas. Se diría que busca situarse en la mejor posición para alcanzar la Presidencia del PP, caso de que Alberto Núñez Feijóo desfallezca políticamente hablando. Y no cabe la menor duda de que su aureola de indiscutible lideresa de la derecha madrileña le empuja a otras metas más ambiciosas, espoleada por la conspicua cohorte de pelotas que le susurra a diario: “Chica, tú vales mucho”.

Ayuso está en su derecho de intervenir en Cuauhtémoc en defensa de Hernán Cortés de la misma forma que muchos de sus compatriotas lo estamos a la hora de censurar su extralimitación por arrogarse unas competencias que la Constitución no le reconoce. Y, como queda dicho más arriba, estando de acuerdo con el hilo de su discurso: el Descubrimiento y la Evangelización del Nuevo Mundo fue un hecho trascendental en la Historia de la Humanidad protagonizado por España gracias a la decisión de la gran Reina Isabel I de Castilla. La manipulación posterior de la leyenda negra, rediviva ahora por Claudia Sheinbaum no resiste el menor análisis crítico, y en ello -que no en las formas- estamos completamente de acuerdo con Isabel Díaz Ayuso a la que una vez más habría que acudir a la terminología taurina tan de su gusto para decirle que ha estado fuera de cacho.

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