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Opinión | El Lugarico

Sevilla

Técnicas de manipulación informativa (y 3)

Vito Quiles.

Vito Quiles. / EFE

Esta serie de artículos sobre manipulación informativa daría para mucho más, pero concluyo con una última modalidad de esta subespecie de subgénero periodístico con dos casos paradigmáticos que están hoy a la vista de todos.

Vito Quiles y Cía. es el primer ejemplo de manipulación y perversa utilización del concepto de la libertad de expresión a la que ningún servidor público ni por supuesto los colectivos profesionales deberían prestar la menor tolerancia. Este suplantador de las funciones de los informadores acreditados ante las Cortes Generales, el Gobierno o cualquiera otra institución constituye un auténtico cáncer para la noble tarea de los periodistas que cumplen con su trabajo sin acosar al entrevistado y, desde luego, manteniendo el decoro que exige su trabajo y respetando el derecho de quien no quiere contestar a sus preguntas. Vito Quiles no respeta ninguna de estas normas y sus episódicas intervenciones terminan siempre en actos fallidos cuando no en payasadas impropias de un servicio esencial como es la prensa libre.

En ocasiones se ha dicho que no se puede impedir que alguien, incluso algún indocumentado, pueda interpelar a los personajes políticos, pero ese derecho no puede reconocerse como actividad periodística sino como grosera manipulación del ejercicio profesional al servicio del conocimiento de los hechos por parte de la opinión pública. El asalto que practican estos pseudoperiodistas a personalidades y cargos públicos merece el máximo reproche social y es una muy acertada decisión de la Mesa del Congreso de los Diputados que les haya retirado la credencial para la sala de prensa.

La segunda y no menos importante manifestación de manipulación es la que algunos intervinientes suelen llevar a cabo en las tertulias televisadas o radiofónicas cuando pretenden tapar argumentos contrarios a los intereses del Gobierno convirtiendo el espacio en un auténtico gallinero que el presentador del programa no puede o no quiere silenciar. Se diría que ciertos invitados a estas tertulias no consienten discrepancia ninguna sobre las directrices del argumentario y ponen en práctica la técnica de interrumpir subiendo el tono de voz sin ningún respeto a quien está en el uso de la palabra. La algarabía de voces y descalificaciones del contrario en una ininterrumpida perorata que no deja entender nada es otra modalidad de manipulación informativa sobrevenida con la moda de estos espacios que abundan en los medios audiovisuales por su coste de producción sumamente barato en comparación con otros programas de más compleja realización.

Finalmente no quiero dejar de referirme a otra modalidad de manipulación, asaz burda, que entra de lleno en la calificación de mentira y que suele ser empleada por miembros del Gobierno y otros altos cargos ante hechos evidentes y contrastados por la realidad. Lo hemos visto estos días en un caso muy concreto: reiteradamente se ha negado por distintas personalidades que la Directora General de la Guardia Civil se hubiera reunido varias veces con Leire Díez y el propio Gobierno ha tenido que reconocer que fueron tres las ocasiones en las que se vieron. Más allá de la manipulación informativa este último ejemplo entra de lleno en el apartado para el que el diccionario de la RAE tiene variados sinónimos: embuste, falsedad, trola, patraña, engaño…

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