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Opinión | El Lugarico

SEVILLA

La cara de Juanma, todo un poema

Juanma Moreno y Manuel Gavira, durante la firma del "acuerdo de gobierno y estabilidad", este jueves en el Parlamento de Andalucía.

Juanma Moreno y Manuel Gavira, durante la firma del "acuerdo de gobierno y estabilidad", este jueves en el Parlamento de Andalucía. / Jose Manuel Vidal / EFE

Que la cara es el espejo del alma se comprobó una vez más el jueves en la firma del Acuerdo de Gobierno y Estabilidad para Andalucía, cuando un exultante Manuel Gavira y un cariacontecido Juan Manuel Moreno Bonilla rubricaron el protocolo que abre la XIII Legislatura andaluza y renueva la Presidencia en su actual titular. La cara de Juanma era todo un poema y sumamente elocuente del momento, seguramente compartiendo el mal trago con millares de andaluces votantes del PP que hubieran preferido un gobierno en solitario.

Pero lo mejor es enemigo de lo bueno (Voltaire) y el presidente Moreno ha preferido el sacrificio personal, dejando de lado todos sus pronunciamientos anteriores, aceptando así el meridiano dictamen de las urnas que invitaban a PP y Vox a ponerse de acuerdo para Gobernar en la Junta, tal como había sucedido poco antes en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Ya no es hora de analizar resultados pero el hecho de que Vox siga subiendo, incluso para convertirse en la segunda fuerza política en Almería, cuyo Ayuntamiento por cierto acaba de nombrar a Bárbara Rey embajadora del Orgullo, da a entender que la Ley D´Hont ha vuelto a hacer de las suyas premiando los restos en las provincias de Almería y Cádiz. Posiblemente estaban ahí los dos diputados que le faltaron al PP para no tener que pasar por el aro. Y esto es solo el comienzo que anuncia un Gobierno de España en coalición con Vox cuando toque.

A los muchos, muchísimos andaluces de centro-derecha se les ha debido poner la misma cara, blanca como la pared, que a Juanma Moreno en el acto del Parlamento. Pero ahora toca hacer de la necesidad virtud, porque el acuerdo es lo menos malo para que Andalucía no se pare por mucho que nos parezcan excesivas las exigencias de Vox como vicepresidencias en la Junta y en el Parlamento más un senador y suculentas competencias en el Gobierno; repárese, por ejemplo, en las de Turismo con un presupuesto de más de 200 millones de euros para publicidad que tanto agradecerán los medios de comunicación en estos tiempos de sequía de anuncios.

En resumen, o Juanma firmaba este papel o íbamos a nuevas elecciones en otoño. No cabe la menor duda de que se ha hecho lo políticamente más incómodo y a la vez sensato, eso sí con la nariz tapada, sobre todo porque, como nadie ignora, después de las elecciones generales probablemente habrá un Gobierno de España similar al que ahora echa a andar en Andalucía. Si la política es el arte de lo posible, no me cabe la menor duda de que aquí se ha escenificado un cuadro de tintes dramáticos que no gusta a la inmensa mayoría de los participantes, pero otra solución no hubiera sido sino la de bajar el telón hasta octubre o noviembre. ¿Y quien no duda que eso era peor?

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