Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Las cosas del votar

Ana Salazar

Ana Salazar

Presidenta de ACOP

Sevilla

La tregua reputacional

Vídeo | Capítulo 30. "La tregua reputacional". Por Ana Salazar

Ana Salazar

Decir que un gobierno ha encontrado un “balón de oxígeno” es una expresión habitual en el análisis político. Se utiliza cuando, de repente, deja de hablarse del problema que lo tenía contra las cuerdas.

Parece que el problema ha desaparecido. Que el desgaste se ha esfumado. Pero en realidad no ocurre ninguna de esas dos cosas. Lo que se produce es una especie de tregua reputacional.

No es un concepto que aparezca en los manuales de ciencia política, pero describe bastante bien un fenómeno que vemos una y otra vez. A veces esa tregua la busca el propio gobierno, tratando de desplazar la conversación hacia otros asuntos. Otras veces la impone la propia actualidad. En ambos casos ocurre lo mismo: la reputación no cambia. Cambia el tiempo del desgaste.

Eso ayuda a entender bastante bien lo ocurrido estas últimas semanas con el liderazgo de Juanma Moreno.

Primero llega el pacto entre el PP y Vox. Durante varios días, la conversación gira alrededor de una dimensión muy concreta de la reputación del presidente: la falta de coherencia entre la imagen de moderación que había construido durante años y un acuerdo que incorpora buena parte de las prioridades políticas de Vox. El principal coste para Moreno Bonilla no es solo el contenido del pacto, sino la percepción de que, para seguir gobernando, ha tenido que asumir un nivel de cesión incompatible con la imagen política que había construido durante años.

Después llega la presentación del nuevo Gobierno y, con ella, el esfuerzo por contener ese desgaste reputacional.

Comienza entonces otro relato. El de un Ejecutivo continuista, en el que Vox queda emparedado entre las dos figuras de mayor peso político del presidente, Antonio Sanz y Carolina España. La fotografía del Gobierno no es casual. Todo está pensado para desplazar la conversación: dejar de hablar del contenido del pacto y empezar a hablar de estabilidad, continuidad y control.

Cuando un gobierno necesita esforzarse en transmitir que nada ha cambiado, es porque sabe que una parte importante de su electorado piensa precisamente lo contrario.

Pero antes de comprobar si ese relato consigue abrir una tregua reputacional, la realidad impone la suya. El incendio de Almería cambia por completo las preguntas.

La conversación deja de centrarse en el pacto con Vox para hacerlo en la tragedia, las personas afectadas, el envío del ES-Alert, la coordinación entre administraciones, el despliegue de medios o la evolución del operativo.

Y con ello cambia también la secuencia comunicativa del presidente.

Hace apenas unos días comparecía con la cara descompuesta firmando un pacto con un coste político altísimo. Ahora, al frente de la gestión de una emergencia, Juanma Moreno vuelve a proyectarse desde aquellos atributos sobre los que ha construido buena parte de su liderazgo: la gestión, la cercanía, la coordinación institucional y en plena disposición a la colaboración con Pedro Sánchez a quien le estrecha la mano como lo hacen los buenos compañeros de viaje.

No ha cambiado el pacto. No ha cambiado el Gobierno. Lo que cambia son dos cosas: el criterio con el que los ciudadanos evalúan al presidente y el tiempo del que este dispone para recalibrar su estrategia de liderazgo.

Ahí reside la tregua reputacional.

No desaparece el problema. No desaparece el desgaste. Pero el cambio de escenario concede algo muy valioso en política: tiempo.

Tiempo para dejar de defenderse. Tiempo para reconstruir una parte de la reputación dañada. Tiempo para intentar que, cuando la conversación regrese al pacto, los ciudadanos ya no lo juzguen exactamente desde el mismo lugar.

Porque este tipo de treguas no garantiza recuperar la reputación, pero bien jugadas ofrecen la oportunidad de reconstruirla.

Tracking Pixel Contents