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Opinión | Tribuna

Sevilla

Juan Lebrón que estás en los cielos

Juan Lebrón en una intervención en el programa 'Despierta Andalucía' de Canal Sur

Juan Lebrón en una intervención en el programa 'Despierta Andalucía' de Canal Sur / Canal Sur

Estoy segura de que le habría gustado el título, rememorando al de la mítica película de su recordada Pilar Miro. E imagino hasta el tono de cachondeo que pondría al relatármelo.

Y es que Juan Lebrón tenía , en este último tramo de su vida, algo de aquel viejo Gary Cooper, un sherif en horas bajas harto de haber vivido tanto, con cierto apuro por seguir viviendo de prestado gracias a los médicos y con ese eterno halo canallita de tipo que se mete - y logra salir- de casi todos los charcos. La réplica más perfecta del pillo buscavidas cervantino, un tipo luminoso, visionario y con pasión por ponerse el mundo por montera, pasase lo que pasase, ocurriera lo que ocurriera.

De su cabeza y buen hacer como productor salieron las mejores películas que se han hecho sobre nosotros, sobre nuestra tierra y en especial con sus dos grandes pasiones: el flamenco y la Semana Santa.

De su cabeza y buen hacer como productor salieron las mejores películas que se han hecho sobre nosotros, sobre nuestra tierra y en especial con sus dos grandes pasiones: el flamenco y la Semana Santa, a cuyo servicio logró poner a los mejores directores, guionistas, directores de fotografía y músicos, y - lo más difícil- logró negociar la presencia impagable de los más grandes intérpretes del flamenco en todas sus acepciones ( Camaron, Paco de Lucia, Manolo Sanlucar, Rocio Jurado, y tantos otros ). Y es que a Juan Lebrón le gustaba hacerlo todo así, a lo grande. “Las medianías, niña, que las hagan otros”.

Aún recuerdo mi asombro al ver a Vittorio Storaro, el oscarizado director de fotografía, paseándose midiendo la luz en los platós sevillanos donde se rodó Flamenco, y en el que Juan decidió celebrar su boda con Rocío Verdes, tras la ceremonia religiosa en la Iglesia sevillana de El Salvador. Todos los allí presentes alucinamos viendo a Storaro cambiar las luces según se iba desarrollando el festejo. Esas eran las cosas de Juan. El que te llamaba a las horas más intempestivas para contarte cómo iban sus proyectos, y veías pasar las horas - literal- sin saber cómo bajarle los pies al suelo, maravillándote de su capacidad para pergeñar proyectos, a cuál más increíble, casi siempre alrededor del maravilloso archivo audiovisual que atesoraba, y al que espero se le dé adecuado lugar para disfrute de todos.

Fue el tipo que más hizo por lanzar la imagen de nuestra tierra en el mundo y se ha ido al cielo sin que se lo hayamos agradecido lo suficiente.

Lebrón fue, en muchas cosas, un tipo pionero que antes de meterse a productor se fue con Rodríguez de la Fuente, Tico Medina o Miguel de la Cuadra , a recorrer el mundo con el ojo pegado al visor de una cámara. Reconvertido luego en genuino diletante en Hollywood terminó recalando en la Sevilla de la víspera de la Expo’92 con un proyecto faraónico entre manos que logró poner en pie ante la incredulidad y la envidia - de la mala- de muchos: retratar su tierra y hacerlo a lo grande, como si esto fuera un nuevo Hollywood y él , un antequerano recriado en el barrio de Santa Cruz, un nuevo Ciudadano Kane y todo esto sin despeinarse.

Juan era un puro exceso en casi todo. Ponía sus proyectos sobre la mesa y en hablar sobre ellos y tratar de venderlos, no le ganaba nadie. Sobre él hay en el sector audiovisual todo tipo de leyendas, pero la mayor no admite dudas: fue el tipo que más hizo por lanzar la imagen de nuestra tierra en el mundo y se ha ido al cielo ( allá donde Gary Cooper) sin que se lo hayamos agradecido lo suficiente.

Y ahora sí: pido para el la medalla de Andalucía. Se la merece más que de sobra y aunque sea a título póstumo.

Y ahora sí: pido para el la medalla de Andalucía. Se la merece más que de sobra y aunque sea a título póstumo. Así que a los que deciden el asunto les pido que se dejen de mensajes circunspectos y se centren en lo justo de este reconocimiento a uno de los grandes embajadores que ha tenido Andalucía por el mundo.

Juan Lebron que estás en los cielos, qué suerte poder decir que viviste, hermano. En esta tierra tuya, tan madrastra y a veces, tan cainita, extrañaremos tus llamadas intempestivas, tus proyectos visionarios. En esta tierra , que lo sepas, quedamos aún mucha gente que agradeceremos siempre tu paso.

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