NUEVA TÉCNICA
EMTr: así es el tratamiento contra la depresión y el tabaquismo que está revolucionando la salud mental
La estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr) es una técnica que permite actuar sobre el cerebro para tratar la depresión, especialmente en pacientes que no responden a los antidepresivos convencionales.

La estimulación magnética se realiza habitualmente durante 30 sesiones para tratar la depresión resistente / S.O.

La estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr), también conocida como rTMS (siglas en inglés), es una técnica de neuromodulación no invasiva.
Es un tratamiento médico que mediante el uso de pulsos magnéticos nos permite actuar de forma controlada sobre áreas concretas del cerebro, modificando circuitos neuronales alterados y favoreciendo procesos de recuperación funcional.
La EMTr fue inicialmente aprobada para el tratamiento de la depresión refractaria o resistente, es decir, aquella que no mejora de forma significativa después de probar al menos dos antidepresivos diferentes a dosis adecuadas y por un tiempo suficiente. "Este es el grupo que más se beneficia y del que hay un mayor respaldo científico", explica a este periódico el doctor Francisco Martínez Pérez, neurofisiólogo clínico con más de 20 años de experiencia.
La depresión es uno de los trastornos mentales más comunes ya que, según calcula la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 5,7 % de los adultos la padecen, especialmente mujeres, ya que afecta más que a los hombres.
En la actualidad, hay tratamientos eficaces para la depresión, ya sea leve, moderada o grave. Este problema de salud mental no afecta a todos los pacientes por igual: dificultades para concentrarse, sentimiento de culpa excesiva o de baja autoestima, falta de esperanza acerca del futuro o pensamientos de muerte o suicidio.
Los pacientes mejoran en "poco tiempo"
Los antidepresivos suelen requerir varias semanas para mostrar eficacia clínica, por lo general entre 4 y 8 semanas, aunque se pueden notar algunas mejoras menores a las 2-4 semanas. "La EMTr puede inducir mejoría parcial a la 1-3 semanas, con respuesta clara a las 3-5 semanas", recalca el especialista.
Durante el tratamiento el paciente se encuentra despierto, sentado o tumbado cómodamente. Se coloca sobre el cuero cabelludo una bobina electromagnética que genera campos magnéticos que atraviesan sin dañar los tejidos que encuentran a su paso, incluyendo el hueso (de manera similar a la resonancia magnética), pero aquí son breves, repetitivos y muy focalizados.

El doctor Francisco Martínez Pérez realizando un electromiograma / Cedida
"Al llegar al cerebro inducen una corriente eléctrica muy pequeña que provoca efectos a corto y largo plazo: tras una sola sesión se producen cambios en la facilidad o dificultad con la que las neuronas se activan (excitabilidad cortical) y en la respuesta de las conexiones más cercanas", subraya el doctor Martínez Pérez.
Con la repetición de sesiones se produce un efecto acumulativo actuando también sobre los circuitos que unen regiones cerebrales implicadas en una determinada función, pudiendo normalizar su comunicación. A esto se le llama neuroplasticidad.
Según el protocolo elegido, "podemos provocar un efecto facilitador, aumentando la actividad en la zona estimulada, o inhibirla, reduciendo una situación de hiperactividad".
Para el neurofisiólogo, aunque los antidepresivos son una buena herramienta, con la EMTr se "evitan los efectos adversos sistémicos, como disfunción sexual, aumento o pérdida de peso, alteraciones gastrointestinales, sedación y trastornos de sueño".
Eso sí, como todo tratamiento, conlleva una serie de posibles efectos secundarios: molestia en el cuero cabelludo y dolor de cabeza. Estos son más frecuentes en las primeras sesiones y suelen ceder espontáneamente o responder bien a analgésicos convencionales. También se puede producir cansancio o fatiga puntual, o molestias por contracciones de músculos superficiales cercanos al punto de estimulación.
También es "clave" para dejar de fumar
El tabaquismo no es solo una dependencia a la nicotina, "sino un trastorno de los circuitos de autocontrol, recompensa y hábito que abarcan extensas zonas del encéfalo", matiza el doctor Martínez Pérez.
La EMTr actúa a este nivel potenciando el control inhibitorio sobre el impulso de fumar al mejorar la función de la red cerebral frontoestriatal, lo que se traduce en una mayor capacidad para resistir el deseo ante estímulos asociados al tabaco. Además, modula la respuesta de las redes de recompensa a las señales asociadas al tabaco que normalmente desencadenan el craving, el deseo intenso e irrefrenable de consumir.
Sin embargo, la estimulación magnética transcraneal repetitiva no llega para sustituir a los tratamientos tradicionales, sino a complementarlos. "La tendencia actual en medicina es combinar tratamientos de forma individualizada para obtener los mejores resultados posibles".
- "La evidencia científica sobre su eficacia sigue creciendo por lo que su papel en la práctica clínica probablemente será más relevante en un futuro cercano en pacientes con alto riesgo de efectos adversos farmacológicos, determinados perfiles de depresión, o asociación a otras entidades".
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