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SALUD EN VERANO

Otitis externa u oído del nadador: la infección 'veraniega' que puede ser evitada si tenemos cerumen

Deberán tener especial cuidado personas con diabetes, inmunosupresión, antecedentes de cirugía de oído o perforación timpánica

Consejos de expertos para evitar la otitis en verano

Consejos de expertos para evitar la otitis en verano / Archivo

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Juan Luis Martín

Juan Luis Martín

Si hay algo que se convierte rutinario en verano, más allá de tomar el sol o hasta comer helados, son los baños en la piscina y la playa. Y aquí aparece un posible enemigo que puede llegar a ser muy doloroso: la otitis externa.

La realidad es que el oído suele pasar prácticamente desapercibido en las rutinas de cuidado del verano, y está a diario expuesto en piscinas, playas y baños prolongados.

La otitis externa es una infección frecuente durante el periodo estival que provoca picor, sensación de oído taponado y dolor progresivo. El factor que puede provocar que aparezca es la humedad dentro del conducto auditivo externo, que tiende a alterar la barrera natural de la piel.

También se conoce como 'oído del nadador', aunque no solo afecta a quienes practican dicho deporte. También aparece tras baños repetidos, duchas frecuentes o manipulación del oído con bastoncillos, dedos u otros objetos. La combinación de agua retenida y pequeñas lesiones en la piel del canal auditivo favorece que una molestia leve evolucione hacia dolor intenso.

"Una de las claves en la otitis externa es diferenciarla de otros problemas del oído, como la otitis media, porque el abordaje no es el mismo. La exploración permite ver el estado del conducto, comprobar si existe inflamación y valorar qué tratamiento es adecuado. Por eso no conviene utilizar gotas por iniciativa propia, especialmente si hay antecedentes de perforación timpánica o cirugía de oído", explica Josep Maeso, otorrinolaringólogo del Hospital Sanitas CIMA.

El cerumen, en este caso, no es un enemigo; al contrario

En este contexto, algunas rutinas que parecen que no hacen daño favorecen el problema. Muchas personas intentan retirar el agua o la sensación de taponamiento introduciendo bastoncillos en el oído, pero ese gesto altera una protección natural importante. El cerumen ayuda a mantener el equilibrio del conducto auditivo, retiene partículas y protege la piel frente a agentes externos. Cuando se elimina de forma agresiva, el oído queda más expuesto y, además, se generan irritaciones o pequeñas lesiones que favorecen la inflamación.

Otitis del nadador: qué es, cómo prevenir y cómo tratar uno de los peores dolores del verano

Otitis del nadador: qué es, cómo prevenir y cómo tratar uno de los peores dolores del verano / Archivo

Ahora bien, ¿cómo saber si tenemos otitis o alguno de nuestros familiares? Estos son los síntomas que dan los especialistas:

  • En niños, la otitis externa suele detectarse porque evitan que se les toque la oreja, se muestran más irritables o se quejan al apoyar la cabeza
  • En adultos, conviene consultar cuando el dolor interfiere con el descanso, aparece secreción o se percibe pérdida de audición

Además, la valoración médica debe ser especialmente prudente en personas con diabetes, inmunosupresión, antecedentes de cirugía de oído o perforación timpánica, ya que en estos casos el tratamiento requiere mayor control.

Los consejos para reducir el riesgo de su aparición

Ante esta situación, los especialistas de Sanitas recomiendan una serie de medidas para reducir el riesgo durante el verano:

  • Secar el oído con suavidad tras el baño. Basta con utilizar una toalla en la parte externa e inclinar la cabeza hacia ambos lados para facilitar la salida del agua. No se debe introducir la toalla ni otros objetos en el canal auditivo.
  • Evitar los bastoncillos. Aunque se usen con intención de limpiar o secar, irritan la piel, retiran cerumen protector y aumentan el riesgo de infección.
  • Limitar los baños muy prolongados si existe predisposición. En personas con tendencia a sufrir episodios de otitis externa, no siempre basta con secar bien el oído tras el baño. En estos casos, conviene valorar con un profesional si resulta adecuado utilizar protección específica para el agua, como tapones adaptados o gorro de baño, y cómo hacerlo sin provocar roce, presión o irritación.
  • Utilizar gotas solo con indicación profesional. No todas las molestias de oído se tratan igual y algunas soluciones resultan inadecuadas si existe perforación del tímpano, drenajes, cirugía previa o dolor intenso. La valoración sanitaria permite elegir el tratamiento correcto y evitar irritaciones añadidas.

"Lo importante es no banalizar el dolor de oído en verano. A veces se interpreta como una molestia pasajera por el agua, pero cuando el conducto auditivo se inflama llega a afectar al descanso, a la alimentación y a la actividad diaria. Una valoración temprana permite aliviar antes el dolor y evitar que el episodio condicione varios días de vacaciones", concluye el experto.

Fuente: La Nueva España

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