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Magna de Sevilla

La Esperanza que alienta a los que sufren: primera 'levantá' por las víctimas de la DANA en su camino a la Catedral

El paso de la Esperanza de Triana avanza hacia la Catedral de Sevilla al ritmo que le permiten los cangrejeros

Los devotos de la Esperanza de Triana se vuelcan en las calles de su barrio en su traslado a la Catedral.

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Sevilla

Miles de devotos se agolpan en la Capilla de los Marineros a las 11,20 de la mañana cuando los rayos de sol se cuelan entre las casas de la calle Pureza. Son los últimos instantes para ver el rostro de la Virgen de la Esperanza de Triana una última vez antes de que el paso salga a las calles.

Su belleza, en esta jornada histórica, atrapa. Sobre sus sienes, la corona de oro labrada por el taller de Orfebrería Triana en 1984, con motivo de su Coronación Canónica Pontificia concedida por bula rubricada por San Juan Pablo II y su imagen sobre un manto de flores llenas de simbolismo: en el centro de esta composición resplandece la azucena, flor mariana por excelencia, símbolo inmemorial de pureza y gracia con su blanco inmaculado, evocan la Inmaculada Concepción que se celebra este domingo en una jornada histórica con hasta ocho pasos en las calles de Sevilla.

El cielo del viejo arrabal está cubierto por banderolas azules y blancas, los balcones lucen mantones de manila bordados y la gente se mueve inquieta de punta a punta de la calle. Se oyen gritos, carcajadas, gente al teléfono intentando encontrarse y jóvenes, muchos jóvenes, sentados en primera fila de la acera para poder ver a su Virgen.

La Esperanza de Triana en el interior de su capilla durante la mañana de este sábado.

La Esperanza de Triana en el interior de su capilla durante la mañana de este sábado. / Rocío Soler Coll

A las 11:57 las puertas de la capilla se cierran al público para que la Hermandad se organice y tenga un momento de intimidad con la Virgen. "¡Qué pena, me lo he perdido!", dice una devota que viene desde la Sierra de las Yeguas únicamente para ver el paso de la dolorosa.

Al poco tiempo, el dispositivo de seguridad de la Hermandad coloca las primeras vallas que delimitan el tramo por el que transcurrirá el paso. Ahora sí, los nervios afloran. Los devotos han venido desde todos los puntos de Andalucía y de España. Algunos llegaron ayer y otros se han pegado un buen madrugón para llegar con la suficiente antelación.

En coche desde Almagro

"Vengo de Almagro (Ciudad Real) con muchísima ilusión, he salido de mi casa en coche a las 4:00 de la mañana", comenta una joven mientras espera sentada detrás de la valla en primera fila. También se han acercado hasta la capilla fieles que viven en su barrio, trianeros por los cuatro costados. "Llevo desde las 9:00 de la mañana aquí porque para mi ver a la Esperanza es ver a mi abuelo", dice una joven vecina que asegura que ha venido "por él".

La Esperanza de Triana en la calle Pureza.

La Esperanza de Triana en la calle Pureza. / Daniel Valencia

La espera se hace larga y a las 13:00 del mediodía las bolsas del supermercado, los bocadillos y las últimas cervezas que se pueden servir en la calle por la "ley seca" que ha impuesto el Ayuntamiento se apoderan de la calle. La gente sabe que lo que viene por delante será intenso y es necesario coger fuerzas.

La gente de los pueblos son mayoría en esta congregación. "Vengo de Arahal, soy muy de la Esperanza de Triana, pero jamás he podido verla en la calle porque el Viernes Santo salgo con mi hermandad", reconoce una vecina, también recostada en la valla, en primera fila. "Estoy demasiado nerviosa, no he dormido en toda la noche", confiesa con una tierna sonrisa.

Y seguramente no ha sido la única. Las conversaciones que se escuchan en la calle giran en torno al itinerario que hará la gente, los horarios de cada salida y las pocas horas de sueño que tienen pensado hacer con tal de conseguir verlo todo.

"La primera levantá es para las víctimas de la DANA"

A las 14:50 las puertas de la capilla se abren. Un grupo de costaleros espera delante de la puerta, son los del Cristo, que en esta ocasión y de forma totalmente excepcional, podrán ser los pies de la dolorosa durante un tramo.

La Esperanza de Triana durante le primer tramo de la calle Pureza.

La Esperanza de Triana durante el primer tramo de la calle Pureza. / Daniel Valencia

A pocos minutos para que la Esperanza de Triana tome la calle Pureza delante del paso se encuentra el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, el Hermano Mayor de la Esperanza de Triana, Sergio Sopeña y, de forma extraordinaria y como "símbolo de unión", también el Hermano Mayor de la Esperanza Macarena, José Antonio Fernández Cabrero.

A las 15:20 el capataz prepara a los costaleros para salir. "La primera levantá es para las víctimas de la DANA", grita. Tras los primeros pasos de la Virgen en la calle, un arsenal de cohetes estalla en las calles.

Pureza se rinde ante la 'reina de Triana'

Suena Esperanza de Triana Coronada y la banda de música de las Cigarreras y la de San Juan Evangelista abren paso a la Virgen, los hermanos avanzan con su cirio y los acólitos portan el cirial entre nervios e inquietud. En la calle Pureza no cabe ni un alfiler y la multitud del público saca los móviles para capturar los primeros instantes de la Virgen en la calle. Durante el primer tramo, el paso avanza con seguridad, sin ningún impedimento y con un cierto orden. Los vivas son constantes y los aplausos no dejan de repicar.

La Esperanza de Triana ante la mirada de la Virgen de la Estrella en el Altozano.

La Esperanza de Triana ante la mirada de la Virgen de la Estrella en el Altozano. / Daniel Valencia

El escenario cambia cuando una multitud de jóvenes hermanos se agolpa delante del paso cangrejeando. Ahora son muchos los rostros que se llenan de lágrimas al ver a la dolorosa. "¡La Virgen nos quiere aquí, vamos a caminar con ella!", grita una joven hermana. El paso avanza y la calle Pureza se estrecha. Es entonces cuando el sol abrasa y la aglomeración de gente se empieza a descontrolar.

Es el instante más bonito a la vez que incómodo. Los pétalos no dejan de caer desde lo más alto de los balcones, la banda resuena en este rincón de la calle Pureza y la emoción se contagia entre los devotos, que lidian con la Policía Nacional y con los diputados de tramo para poder quedarse delante del paso. La bulla es tal que es imposible ni siquiera mover un brazo.

La Virgen entra en Sevilla tras cruzar el Guadalquivir

El momento más tenso de la salida se desvanece cuando el paso llega al Altozano. Allí miles de personas la esperan entre vítores y aplausos. En un intento de recuperar el tiempo que el paso lleva de retraso, la Virgen avanza hasta el Puente de Triana. Estamos a contraluz y ver el rostro de la Virgen al detalle es tarea complicada. "Nos vamos a quedar ciegos", se oye delante del paso.

La estampa de la dolorosa entrando en el puente a plena luz del día es histórica porque no lo hacía desde 2018, cuando se celebró el sexto centenario de la fundación de la primitiva hermandad. Su barrio se despide de ella tan apenado como agradecido de haber vivido una jornada única a la espera del día grande que será este domingo.

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