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El MET de Nueva York celebra el mes de la historia de la mujer con la Macarena de Audrey Flack

Falck busca poner en valor a la Dolorosa sevillana y a 'La Roldana', a quien tantas veces ha sido atribuida la talla

“Macarena de los Milagros” de Audrey Flack.

“Macarena de los Milagros” de Audrey Flack. / M. G.

V. F.

Sevilla

La Virgen de la Macarena es sin duda una de las imágenes más internacionales de la Semana Santa de Sevilla. Fuente de inspiración para artistas de todo el mundo, el Metropolitan Muesum of Art de Nueva York ha compartido una obra de Audrey Flack, titulada, Macarena de los Milagros, en la que con la que homenajea a la Dolorosa y a la escultora Luisa Roldán, La Roldana.

El museo de Nueva York explica que la artista "reimaginó imágenes encontradas de periódicos y revistas, al igual que los artistas pop de la época, pero con emoción y profundidad personal en lugar de ironía" en la década de 1960. La obra, de 1971, en la que muestra a la Macarena "marcó un punto de inflexión en su carrera, y configuró su enfoque permanente en las poderosas figuras femeninas de la pintura y la escultura".

"Devoción universal, ciudad y cultura de una Sevilla que traspasa fronteras a través de sus símbolos", ha señalado el alcalde José Luis Sanz en sus redes sociales, donde ha compartido orgulloso la decisión del MET de publicar una imagen de la talla sevillana.

Fuente de inspiración

En la imagen, una pintura fotorrealista de la Dolorosa, aparece la Macarena cargada de joyas, con la corona, las mariquillas. En ella llama la atención el detalle y la opulencia con la que la artista representa a la imagen, que en varias ocasiones ha sido atribuida a La Roldana. En realidad, forma parte de una serie de obras basadas en fotografías, diapositivas y postales de esculturas policromadas en las que Flack muestra a la Virgen.

Si bien la artista, nacida en Nueva York en 1931, no era católica, sí que se sintió muy identificada con el dolor y el sufrimiento de las vírgenes que se representaban en España. Una de sus hijas fue diagnosticada con autismo en este periodo y Flack inició entonces un proceso de angustia que la ayudó a poder representar a la Macarena. "María también había experimentado mucha pena y dolor con su hijo; me identifiqué con ella. Ahora bien, no me siento María, pero probablemente fue un modelo muy adecuado para mí", decía.

La Macarena ocupó un papel fundamental en la obra de la neoyorquina, que buscó recuperar la obra y fotografiarla y posteriormente trabajar sobre ella era un proceso de recuperación, después de que esta hubiera sido relegada a los márgenes. "Una de las cosas que quería hacer con mi pintura era restaurar la Macarena al nivel del arte elevado, devolverla al ámbito de una obra maestra respetada", señaló sobre Roldán en 1979. Sus trabajos sobre la Macarena fueron un ejemplo del afán de Flack por convertir la figura femenina en el centro de sus obras.

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