Semana Santa | Isidoro Moreno Catedrático emérito de Antropología Social y estudioso de la Semana Santa
"Las hermandades nunca han sido tan sumisas al poder eclesiástico como ahora"
El catedrático de Antropología y el gran estudioso de la identidad andaluza presenta una reedición de su mítico estudio sobre la Semana Santa, clave para desmontar tópicos y entender "la tradición heterodoxa" de esta celebración

Isidoro Moreno, en una imagen facilitada por la editorial Almuzara. / El Correo

Hay una Semana Santa que se vive desde la oficialidad y otra que se construye a partir de todos esos otros puntos de vista que conforman el hecho social de esta fiesta grande, conocida y admirada universalmente pero a la que pocos miran de frente, desde hace más de 50 años, con el rigor, la profundidad y la valentía de Isidoro Moreno (Sevilla, 1944).
Reconocido militante de la lucha antifranquista, el catedrático emérito de Antropología Social y Cultural de la Universidad de Sevilla pasa por ser el gran estudioso de la Semana Santa desde esa visión alérgica a los tópicos y mitos construidos por quienes ostentan el poder: ya en 1972, su libro Propiedad, clases sociales y hermandades en la Baja Andalucía (editorial siglo XXI), basado en su tesis doctoral, analizó la estructura social de un pueblo de la Baja Andalucía, Carrión de los Céspedes, centrándose en cómo el sistema de propiedad de la tierra, las divisiones de clase y las hermandades religiosas configuran la vida sociocultural de la comunidad. Las conclusiones trascendieron a este pueblo del Aljarafe para identificar también a los pueblos de Andalucía Occidental. Y diez años más tarde, en 1982, publicó La Semana Santa de Sevilla, un estudio reeditado en varias ocasiones, que se sumerge en las entrañas antropológicas de la Semana Grande que rescata ahora la editorial Almuzara junto a una serie de ensayos y artículos escritos a lo largo de las últimas décadas.
El Centro Cultural José Luis García Palacios de Caja Rural, en Sevilla, ha acogido la presentación este martes del libro, que el autor define con gozo, a sus ochenta años, una "antología en vida, que eso siempre es de celebrar". Hermano desde niño de la Hermandad de Los Negritos -Los Negros, puntualiza-, la de su barrio: "Cada jueves santo sigo saliendo en ella junto a mis dos hijas, a mis nietos y nietas".
PREGUNTA. La génesis de este libro fue el de 1974 Las hermandades andaluzas. Una aproximación desde la antropología. ¿Cómo se recibió en aquella sociedad de los últimos coletazos del franquismo?
RESPUESTA. Fue la primera vez que desde un ámbito académico, desde una ciencia social, como la antropología, se trataba de analizar este fenómeno complejo, el de la cofradía y hermandad de Andalucía, para dar cuenta de una tipología de asociacionismo en la que se podría analizar no solamente nuestro presente sino también los 500 años hacia atrás.
Ese librito tuvo una cierta difusión, pero el que realmente impactó más, y el que se ha reeditado hasta seis veces, aunque desde hace tiempo estaba otra vez agotado, es el que dediqué en 1982 a la Semana Santa de Sevilla y que subtitulé Conformación, Mixtificación y Significaciones. Traté de entrar al fondo en los diversos niveles de significación de la Semana Santa sevillana en concreto y andaluza en general planteando mi discrepancia en lo que yo llamo el monopolio interpretativo. En los principios de los 80 estábamos todavía en la llamada transición política y demás, pero hoy, casi 50 años después, es el esquema dominante de interpretación de la celebración. Siempre me he opuesto a los monopolios interpretativos porque he considerado y sigo considerando que hay realidades que son pluridimensionales, como es el caso de nuestras fiestas populares, de nuestra religiosidad popular, aunque ahora desde los poderes eclesiásticos eso se ha sustituido por el término no inocente de piedad popular. Habría que entrar a analizar el porqué de esa sustitución.
Nuestra religiosidad popular, ahora desde los poderes eclesiásticos, se ha sustituido por el término no inocente de piedad popular, habría que analizar porqué
Ese librito salió precisamente cuando se cumplían justo 50 años de la Semana Santa de 1932, la primera Semana Santa de la Segunda República en la que solamente salió a la calle una cofradía, la de la Virgen de la Estrella.
P. Y la Valiente es el sobrenombre que recibe desde entonces, ¿no?
R. En mi libro, muestro la relación entre la Semana Santa y la política y digo mostrar y no demostrar porque sólo había que leer los libros de actas de esa Hermandad y del resto de hermandades para ver lo que pasó. Lo que hizo la Estrella fue desafiar el mandato de boicot a la Semana Santa por parte de la casi totalidad de los hermanos mayores de las distintas cofradías que eran a su vez miembros destacados del partido de derecha y, sobre todo, de extrema derecha, contrarios al gobierno de la República. Se demuestra la falsedad de ese relato fabricado posteriormente, en pleno nacionalcatolicismo, con el que se pretende demonizar la legalidad republicana para tratar de hacer ver que la Semana Santa de Sevilla solamente podía darse en una situación fuertemente conservadora. Eso es falso.
En 1932, lo que hizo la Estrella fue desafiar el mandato de boicot a la Semana Santa por parte de la casi totalidad de los hermanos mayores que eran a su vez miembros destacados del partido de derecha
P. O sea, que La Valiente lo es por ponerse no enfrente del gobierno republicano sino en contra del mandato del resto de hermandades, muy conservadoras. Me temo que somos muchos los confundidos o los que nos ha llegado esa historia repetida y manoseada.
R. Todavía algunos siguen repitiendo la falsedad cuando está archidemostrada que es un relato absolutamente contrario a la realidad. Es algo muy parecido a lo que ocurría en aquella misma época con los grandes propietarios, que a los jornaleros le daban poco trabajo y les decían ¡que coman Eepública! En este caso es, "¿los sevillanos han querido la República?" "Pues se quedan sin Semana Santa".
En ese libro, utilicé sobre todo la prensa de muy conservadora, la prensa del propio arzobispado. La importancia de aquella salida fue ninguneada absolutamente porque de lo que se trataba era de mostrar que con la Constitución republicana no debían salir las cofradías.
Un fenómeno como el de nuestra fiesta popular en general es muy multidimensional, lo comparo con un caleidoscopio, que es aquel juguete que teníamos los niños de la época: uno juraría que el dibujo que contiene es el que vemos, pero si alguien nos dice que demos vuelta a ese cilindro empezamos a ver dibujos diferentes sin meter ningún otro elemento. Así veo yo la Semana Santa.
Daniel Marín GutiérrezLa buena religión
P. ¿Percibe una reivindicación cada vez más importante de las hermandades de las periferias?
R. Me preocupa en lo que está afectando cada vez más a la aceptación del relato o de la interpretación sólo de los poderes establecidos, del eclesiástico y subsidiariamente del poder civil. Las hermandades y cofradías han sido colaboradoras, claro, dentro del ámbito de la iglesia, pero no han sido nunca tan sumisas. No quiero aplicar calificativos, pero nunca antes como hoy se han plegado a los deseos, a los intereses o a los caprichos de los poderes eclesiásticos. Aunque parezca hoy que esto amplía su poder, en realidad reduce mucho o puede reducir mucho en el futuro sobre todo el ámbito de importancia y de interés de la Semana Santa, porque la historia de las hermandades y cofradías ha sido de colaboración pero también de reafirmación en su independencia en muchos ámbitos y facetas. Nunca han estado tan sumidas en el poder eclesiástico, en el poder político y diría también que en el poder mercantil... ¡Que hay hermandades que están incluso patentando a sus imágenes, a sus propios referentes!
P. ¿Y sobre esas cofradias mal llamada hermandades piratas?
R. Esto es algo que ocurre prácticamente a todos los grupos sociales. Es un fenómeno que se multiplica, el de estas cofradías que para las autoridades eclesiásticas no lo son y que tienen que hacer tremendas sumisiones al párroco de turno para salir, porque no cobran subvenciones. Reflejan el derecho de esa ciudadanía a ser también Sevilla. Es muy emocionante que este año vaya a haber nazarenos con capa y antifaz en las Tres Mil. Esto refleja la vitalidad de ese fenómeno popular de la Semana Santa, a pesar de los pesares y a pesar del secuestro interpretativo que está sufriendo.
Es muy emocionante que este año vaya a haber nazarenos con capa y antifaz en las Tres Mil
P. ¿En cuanto al papel de la mujer en la Semana Santa de Sevilla, ve cierta corrección en el camino o, en el contexto de ola reaccionaria a la que sucumben especialmente los jóvenes, va a ser más aún dificil conseguir la igualdad?
R. Hubo una época en que todo este campo estaba totalmente prohibido a las mujeres y todo lo más podían ser camareras, que ya el nombre se la trae. Eso fue empezando a cambiar a finales de los años 70 y 80, trabajosamente comenzó en alguna cofradía en la que se admitieron a mujeres. No casualmente fueron aquellas en las que no pocos hombres pasaron a ser costaleros, en aquella fase de transición entre los costaleros asalariados y los que ya eran hermanos. Se dieron cuenta que las filas de nazarenos se quedaban muy escasas y por ahí fueron entrando las mujeres. Es decir, legalmente no había ningún problema, pero en lo social sí.
Hoy, solamente hay una hermana mayor, aunque en la mayoría de las cofradías, vemos la composición de sus juntas de gobierno y las mujeres son minoría en la mayoría salvo algunas excepciones. Y sólo ha habido una pregonera. Sigue habiendo una discriminación real. El androcentrismo, el machismo, sigue siendo muy fuerte, no solamente en la mayoría de los de los varones, sino también en buena parte de las mujeres.
P. Me interesa su opinión sobre el movimiento LGTBI dentro de la Semana Santa, recogido en documentales como ¡Dolores, guapa! de Jesús Pascual, ¿Qué papel le otorga hoy la Semana Santa?
R. La tradición de nuestra Semana Santa es la de una tolerancia restringida. A lo largo de los años, las cofradías han sido refugio de heterodoxos, de minorías perseguidas, de negros, de judeoconversos..., así fue hasta el siglo XIX. En este contexto, podría enmarcarse el de estos varones homosexuales que, además, han tenido un rol importante en la vida diaria de las cofradías como vestidores y camareros. La llegada y el papel que quieren ocupar no es nuevo, es que esa precisamente era la tradición de la Semana Santa, y esa naturaleza parece chocar hoy con los que defienden la ortodoxia, aquellos inquisidores que niegan esas minorías.
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