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Semana Santa

Los Cazorla, la custodia verde de la Esperanza de Triana: "Es un privilegio que solo tenemos la Guardia Civil"

Miguel Cazorla y sus dos hijos, Fran y Carlos, son tres de los más de 500 agentes que esta Semana Santa escoltan palios y misterios en Sevilla, una tradición histórica que se remonta al siglo XIX

Los Cazorla, la custodia verde de la Esperanza de Triana

Jorge Jiménez

Carlos Doncel

Carlos Doncel

Sevilla

Cuando Miguel Cazorla mire a su derecha la próxima Madrugá tendrá a su hijo de uniforme. Y justo detrás de ellos, la virgen que colma las oraciones en casa: la Esperanza de Triana. Como su padre, Fran también es guardia civil. Como el resto de su familia, devoto de la calle Pureza. Después de decenas de fotografías de niño frente al palio, la próxima mañana del Viernes Santo los dos escoltarán al fin a la titular de su hermandad.

"Con seis años dejé de salir de nazareno para entrar en la banda de las Tres Caídas. Y aunque disfrutaba muchísimo tocando, recuerdo que veía a mi padre vestido de verde delante del paso y anhelaba ese momento", cuenta Fran Cazorla. "Aquellas noches me decía a mí mismo: 'Tiene que llegar el momento que se dé, que ambos podamos ir de la Benemérita delante de la Esperanza o del Señor. Esperemos que este año se pueda dar, estamos ya contando los días para la Madrugá", confiesa este joven destinado en la Comandancia de Sevilla.

Miguel Cazorla, subteniente en el Servicio Marítimo, lleva más de un cuarto de siglo protegiendo las imágenes de esta cofradía trianera. Pero esta Madrugá quizá sea una de las más especiales de su vida: "Ojalá el tiempo acompañe y podamos salir Fran y yo juntos en el palio. Además, mi hijo mayor, Carlos, que también pertenece al Cuerpo, va acompañando al Cristo", apunta. La custodia queda en familia.

Una tradición verde y centenaria

Los tres, padre e hijos, son herederos de una tradición histórica del Instituto Armado que hoy día representan junto a otros tantos compañeros. "La Guardia Civil se funda en 1844, y casi desde la creación escoltamos pasos en Semana Santa", explica Andrés Gago, encargado de organizar el despliegue de custodias en la capital andaluza. "Desde los inicios, el sentido era salvaguardar a las imágenes y el patrimonio de las hermandades. En la actualidad, además de seguir con la costumbre, también velamos por la seguridad ciudadana en las procesiones", señala.

Representación de la Guardia Civil que realizan las escoltas en Semana Santa en Sevilla

Representación de la Guardia Civil que realizan las escoltas en Semana Santa en Sevilla / Jorge Jiménez / ECA

Una tarea voluntaria y dura: "No es nuestro servicio, esto se hace en tu día libre y sin cobrar. Y es muy sacrificado: si acabas a las dos de la madrugada, a la mañana siguiente puede que te toque volver a trabajar", detalla Andrés Gago, destinado en la Plana Mayor de la Comandancia de Sevilla. Pese a todo, no faltan las solicitudes: "Cada vez nos llegan más: para este 2025 han entrado 800 instancias a nivel nacional", destaca Gago, que asegura que las envían "desde alumnos de la Academia hasta oficiales de la Benemérita".

Precisamente por esta gran cantidad de peticiones, en 2024 se implantó un baremo "para hacer más justo el reparto", según su organizador. "Si escoltas una procesión de gloria son diez puntos. Por ser hermano de la cofradía que solicites, cuatro. Por estar destinado en Sevilla, tres", ejemplifica Andrés Gago. "Se suman, y al final se hace un recuento que nos ayuda a distribuir a los 533 guardias que salen este año en más de 70 hermandades".

"Es un privilegio que solo tiene la Guardia Civil"

Dos de ellos, Miguel y Fran Cazorla. "Es un privilegio que nada más tiene la Guardia Civil. De hecho, este fue otro de los motivos que me animó a entrar en el Instituto Armado", afirma Fran. "El Sábado de Pasión, por ejemplo, salgo con el Señor de la Esperanza de La Milagrosa, al que le tengo mucho cariño desde pequeño. Después el Domingo de Ramos voy en La Amargura; el Miércoles Santo, en La Lanzada, y el Sábado Santo en La Trinidad, acompañando a las Cinco Llagas", enumera este agente de 26 años.

Miguel Cazorla junto a sus hijos XXX y Fran, hoy también guardias civiles.

Miguel Cazorla junto a sus hijos Carlos y Fran, hoy también guardias civiles. / CEDIDA

"Las sensaciones son inenarrables", comenta por su parte el patriarca de los Cazorla. "Es un honor inmenso, porque para ir tan pegado a un paso dentro de un cortejo tienes que llevar muchos, muchos años de hermano. Las cofradías ofrecen a la Benemérita esa posibilidad, y nosotros a su vez nos ponemos a su disposición para todo aquello que necesiten", subraya Miguel Cazorla, que empezó a custodiar imágenes en 1992.

"Por fortuna", en este tiempo solo ha faltado "muy pocos años" por estar navegando en el Servicio Marítimo. No será esta vez. La próxima Madrugá, padre e hijos volverán a la calle Pureza. "Poder unir a tu familia, vestido de guardia civil y delante de tu hermandad... De ahí, al cielo. Ya no puedes pedir más", cuenta emocionado Miguel. Y delante de la Esperanza, a su derecha, estará Fran con el uniforme verde al fin.

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