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Tradiciones

Todo lo que debes saber sobre la procesión de la Virgen de los Reyes

De la leyenda fernandina a la tradición del 15 de agosto, la Patrona de Sevilla atesora siglos de historia, ritos y curiosidades

Miles de personas asisten a la salida procesional de la Virgen de los Reyes.

Miles de personas asisten a la salida procesional de la Virgen de los Reyes. / Rocío Ruz - Europa Press / Europa Press

Antonio Puente Mayor

Antonio Puente Mayor

Sevilla

Cuenta Juan Carrero Rodríguez en su libro La Virgen de los Reyes (Almuzara, 2019) que “cuando aún era niño, Fernando III, sobre el año 1209, sufrió una grave enfermedad que casi le llevó a la muerte. Su madre, doña Berenguela, lo llevó al monasterio de Oña, en Burgos, e hizo una novena, recobrando milagrosamente la salud”. Años después, su esposa, doña Beatriz de Suabia, se curaría de otra afección por intercesión de Santa María, lo que, según el historiador y cofrade, pudo llevar al monarca a expresar su deseo de “poseer una imagen de la Virgen durante el cerco de Sevilla.

El relato, recogido por Alfonso X el Sabio, hijo de Fernando III, en sus Cantigas de Santa María, continúa narrando la aparición de dos esbeltos mancebos que se ofrecieron para concebir la reproducción adecuada de la Virgen. Tras unos días de trabajo en una torre llamada “de los Herberos”, ubicada en la actual Dos Hermanas, un familiar del monarca halló la bella imagen terminada, aunque sin rastro de sus artífices. Al preguntar por ellos, supo al instante que se trataba de ángeles enviados del cielo.

La Virgen de los Reyes, San Fernando y San Luis Rey de Francia.

La Virgen de los Reyes, San Fernando y San Luis Rey de Francia. / Retablo cerámico de la Casa de los Mensaque. Sevilla

“Ricos paños de oro y piedras preciosas”

Otras versiones afirman que la talla fue donada por Luis IX de Francia, más conocido como San Luis Rey de Francia, a su primo hermano Fernando, que este mismo encargó gubiarla a escultores germanos tras soñar con Ella, o que fue hallada milagrosamente durante la Reconquista. Lo cierto es que la tradición, que bebe de la Primera Crónica General compuesta entre 1270-1274, recuerda que el 22 de diciembre de 1248, tras quince meses de asedio, se produjo la entrada del rey y su corte a la ciudad de Sevilla cerrando la comitiva la imagen de la Virgen de los Reyes en un carro triunfal.

Desde entonces, y como bien explica la filóloga María Ángeles Gutiérrez Romero, “la devoción a esta virgen gótica quedará estrechamente ligada a la personalidad de Fernando III, quien encarnó el paradigma de ser un soberano justo, un héroe invencible y un cristiano ejemplar, merecedor de gozar del favor divino que lo ayudaba en sus conquistas bélicas”. Por palabras de Alfonso X sabemos que su padre mandaba engalanar a la Virgen con ricos paños de oro y piedras preciosas, y que quiso ser enterrado a los pies de la imagen para que lo velase en su eterno descanso, en el altar mayor de la catedral mudéjar de Sevilla. Algo que se llevaría a cabo en el año 1252.

Maniquíes articulados de la Virgen de los Reyes y el Niño.

Maniquíes articulados de la Virgen de los Reyes y el Niño. / José Hernández Díaz

Con el paso de los siglos, la devoción a Nuestra Señora de los Reyes lograría expandirse merced a cronistas como Diego Ortiz de Zúñiga y el abad Sánchez Gordillo, o dramaturgos como Lope de Vega, Hipólito de Vergara o Calderón de la Barca —este último contribuyó con el auto sacramental El santo rey san Fernando durante el Corpus de 1671, haciéndose eco de la leyenda de los mancebos—.

Máquinas animadas

De la talla mariana se pueden decir muchas cosas, como que su altura total es de 176 centímetros, o que el material con el que fue realizada es madera de alerce, muy utilizada en la construcción por su durabilidad y resistencia a la humedad y a los hongos. Aunque lo más llamativo es el artilugio mecánico que posee en su interior. El mismo está compuesto por una rueda dentada de madera y una correa que bordea su eje, las cuales servían para que la imagen,además de sentarse y levantarse del sitial, pudiera bendecir.

Dibujo del engranaje interno de la Virgen de los Reyes.

Dibujo del engranaje interno de la Virgen de los Reyes. / José Gestoso

La historia de estatuas capaces de moverse mecánicamente forma parte de la cultura humana casi desde sus orígenes. Luis Rafael Méndez Rodríguez, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, explica que se conocen testimonios de máquinas animadas “desde el Antiguo Egipto y Grecia”, pudiendo responder a distintas funciones a lo largo de la historia: religiosa, simbólica, lúdica, comercial, dramática, etc.

En cuanto a las imágenes cristianas, estas comienzan a difundirse durante el medievo, destacando las esculturas de Cristo “con brazos articulados utilizados en las celebraciones litúrgicas de la Pascua, para recrear distintos momentos de la Pasión, ya cautivo, crucificado o yacente en el sepulcro”. Son numerosas las imágenes procesionales en Andalucía que tenían la cabeza y los brazos móviles, como era el caso del Cristo de Burgos, en Sevilla.

De José Gestoso a Hernández Díaz

El informe técnico de estado de conservación y propuesta de intervención de la Virgen de los Reyes y el Niño, elaborado por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) en 1998, expone que ambas son esculturas del tipo “maniquí” con artículaciones en hombros, codos y muñecas, lo que puede darnos una idea de su gran funcionalidad. Por otro lado, la Biblioteca Colombina cuenta con una colección de dibujos donada por el historiador José Gestoso en 1917 en los que se puede apreciar tanto el mecanismo interior como los zapatos de la Virgen.

El manto de la Virgen recién restaurado.

El manto de la Virgen recién restaurado. / Asociación de Fieles Nuestra Señora de los Reyes

Dibujado en una cuartilla de papel (150 x 148 mm), el mecanismo del movimiento de la cabeza representa un vástago circular en posicion horizontal con una cinta enrollada, desplegada desde el límite superior de la hoja, y una sencilla rueda dentada con su lengueta de freno en la parte derecha. Omite cualquier referencia grafica al lugar preciso donde esta alojado o a sus caracteristicas materiales y, en la parte inferior, una anotacion expone su finalidad: “Mecanismo que tiene la efigie de la Virgen de los Reyes, que se venera en la Real Capilla de San Fernando en el interior del torso, el cual parece que sirvio para transmitir movimientos a la cabeza de la venerada imagen”.

Dichas ilustraciones serían los primeros testimonios gráficos del engranaje de Nuestra Señora de los Reyes y el Niño antes de las fotografías publicadas por el catedrático José Hernández Díaz en 1947. Tiempo atrás, Ortiz de Zúñiga, en sus Anales eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla, recogía una descripcion de mediados del siglo XIV en la que dice: “semeja que esta viva en carne, con su Fijo en el brazo” y “es fecha en torno, y la levantan y la asientan quando quieren para vestir a ella y al su Fijo: sus panos de carmesi, mantos, pelotes, e sayas”.

Asimismo, el presbítero y escritor Pablo Espinosa de los Monteros (1635) y el capellán de la Real Capilla Alonso Muñiz (1686) describieron su “excepcional melena de largos cabellos de hilos dorados fijados con puntas a la cabeza”, y como “todo está perfectamente articulado con el mismo mecanismo de que se sirven los pintores en sus maniquíes”.

La Virgen de los Reyes durante sus cultos en la catedral.

La Virgen de los Reyes durante sus cultos en la catedral. / Asociación de Fieles Nuestra Señora de los Reyes

Patrona de Sevilla

Aunque la imagen ya formaba parte del cortejo fernandino en el siglo XIII y su salida procesional era un acto público y anual, esta se consolidó a partir de 1946, cuando el papa Pío XII emitió el breve Quam fervida declarando oficialmente a la Virgen como patrona de Sevilla. Este legitimó su culto y procesión el 15 de agosto, día de la Asunción, siendo el año 1958 el de su configuración actual.

Y es que ese verano, tras la petición de Antonio Halcón y Vinent, alcalde de Sevilla, y la aprobación del cardenal José María Bueno Monreal, la procesión comenzó a discurrir por las gradas bajas de la Catedral, encontrándose el paso de la Santísima Virgen en la Puerta de Palos a las ocho de la mañana, aproximadamente.

Desde entonces, las andas se detienen y giran sobre sus pies en tres ocasiones, lo que se conoce como las “posas”. Estas tienen lugar en la esquina de la calle Alemanes con Placentines, en la esquina de Alemanes con la Avenida de la Constitución y en la esquina de Correos antes de enfilar la calle Fray Ceferino González. La procesión finaliza con los honores de la escolta militar que recibe la Virgen de los Reyes, de nuevo, ante la misma puerta por la que salió el cortejo.

La procesión de 2025

El paso de la Santísima Virgen, un palio de tumbilla estrenado el pasado mes de diciembre durante la Procesión Magna que sirvió de colofón al II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, está diseñado por Javier Sánchez de los Reyes, quien recuperó en su mayor parte el proyecto original de Juan Talavera, autor del anterior palio de 1924. Los bordados han sido realizados en el taller de Santa Bárbara. Al frente del mismo se sitúa la familia Bejarano, cuyos miembros llevan más de un siglo mandando a los veinte costaleros que tienen el honor de llevar por Sevilla a su patrona.

Este 2025, cuando la Asociación de Fieles Nuestra Señora de los Reyes cumple 120 años promoviendo la devoción a la patrona de Sevilla, la Virgen y el Niño lucirán los mantos más antiguos de su ajuar. Dos piezas bordadas sobre terciopelo verde por el taller de las Hermanas Gilart en 1853 que fueron donadas por la reina Isabel II. Dichos mantos han sido restaurados por Sucesores de Elena Caro y el bolillero Alfonso Aguilar y fueron presentados el pasado 29 de julio en la catedral hispalense. Más allá de la limpieza y la recuperación de los bordados perdidos, el taller dirigido por Carla Elena Meléndez ha añadido un nuevo encaje y un forro.

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