La Recogía
La Misión al Polígono Sur: la cita pendiente que la Esperanza tenía con la otra Triana
Las misiones de la Esperanza de Triana permitirán que muchos descendientes de trianeros que tuvieron que exiliarse hacia la periferia, se reencuentren con la Virgen de sus abuelos

Paso de palio de la Virgen de la Esperanza de Triana entrando en la Plaza del Altozano donde aún se contempla el edificio del Reloj, obra de Balbino Marrón, junto a la antigua capilla de la Virgen del Carmen. (1923 - 1924) / ICAS SAHP, Fototeca Municipal de Sevilla, fondo Serrano

Cuando la Esperanza salió en 1950 para celebrar la Proclamación del Dogma de la Asunción, la Triana de la época era muy diferente a la actual. Un barrio muy castigado por la Guerra Civil y más aún por la posguerra. Al otro lado del río, Sevilla aún vivía los últimos coletazos del espíritu de 1929. El sentimiento urbanita y regionalista se vió frenado por la guerra y la crisis de los años 30. La transformación de la ciudad, tuvo un segundo episodio 30 años después, con la creación de barrios nuevos en la periferia de la ciudad, como antecedente de la piqueta de los años 60.
Esos nuevos barrios, creados por el gobierno franquista, necesitaban de gente que le otorgaran de vida. Ello implicó una transformación social y urbanística muy importante. Uno de esos núcleos que cambiaron para siempre fue el barrio de Triana. Carmen, una nieta de una trianera de las antiguas, recuerda ese éxodo hacia el extrarradio: “Mi familia era pobre y vivía en un corral de vecinos de la antigua cava, hoy calle Pagés del Corro; hasta que el plan del gobierno municipal de los años 50 obligó a que mi abuela se exiliara hacia estos nuevos barrios, en concreto a la zona de la Oliva en 1954”.
Dos cambios que fueron de la mano
En los años 50 del siglo pasado la Esperanza de Triana también vivía una época de cambios. La corporación que residía por aquel entonces en la iglesia de San Jacinto, estaba comenzando a plantearse la mudanza definitiva a la Capilla de los Marineros, un anhelo histórico de la hermandad. En una iglesia cerrada, preconciliar y que sirvió como refugio de fe en tiempo de vacas flacas, la proclamación del Dogma de la Asunción en 1950, fue un motivo de festividad grande para el arrabal. La Esperanza de Triana salió desde Santa Ana recorriendo las calles más señeras como la de la Cava de los Gitanos en sus últimos años de existencia. Dio la casualidad de que como ahora, la Esperanza experimentó un boom a partir de los años 30, cuando Castillo Lastrucci le dio la fisonomía de una mujer con ojos morunos y tez morena. Ese auge que tiene su réplica en la actualidad, permitió al barrio identificarse más que nunca con la Esperanza.

Carretas tiradas por bueyes entrando en Triana por el Altozano, en la esquina de la calle San Jorge / Colección Pérez Basso / Fototeca Municipal
Este éxodo de Triana a esos barrios de la periferia venía motivado por la gran especulación inmobiliaria que promovió el franquismo valiéndose de la vulnerabilidad y analfabetismo de muchos de aquellos vecinos de los corrales, en su gran mayoría familias pobres y de etnia gitana. Se les prometió casas con agua corriente, una vida mejor y más oportunidades. Hoy, el Polígono Sur arrastra problemas crónicos que ningún gobierno ha sido capaz de atajar. “Mi abuela era analfabeta, los corrales sufrían cortes constantes de agua y en muchas ocasiones había problemas de salubridad”, recuerda Carmen. Trianeros ilustres como Raimundo Amador tuvieron que marcharse a la periferia. Pero no solo los trianeros de los corrales acabaron en el Polígono Sur; muchos de ellos también se fueron hasta otras zonas como el Polígono de San Pablo.

Fachada del antiguo Corral de los Fideos en Triana / Jorge Jiménez
Muchos de esos exiliados eran trabajadores del mercado o de las fábricas de cerámica, teja y loza que se encontraban próximas a sus viviendas. La transformación urbanística de los 50 desarticuló la industria en el viejo arrabal que se llevaba desarrollando desde el período andalusçi. Esto establece otro paralelismo con la Triana actual; en la que apenas sobreviven una decena de tiendas de cerámica y loza, en muchos casos dirigidas al público extranjero y a la venta como recuerdos y souvenirs.

Palio de la Virgen de la Esperanza de Triana / Hermandad de la Esperanza de Triana / web oficial
¿Quién diría qué después de 70 años esos descendientes de trianeros del sur iban a reencontrarse con la Esperanza? "Mi abuela vivía en la calle Pagés del Corro, a la altura del comedor social. Ella me contaba cómo cada mañana iba a San Jacinto a rezar a la Esperanza y a la Estrella”, cuenta Carmen. Pese a que ya la totalidad de la familia, se fue del barrio de la Oliva, aseguran que irán de nuevo a ver a la Virgen de Triana pasear por la zona. "Al fin y al cabo, va a ser un momento muy emotivo pues mucha gente que conocía verá desde el cielo como su pasado y el presente que ella forjó se encuentran teniendo a la Esperanza como hilo conductor”.
Saldar una deuda
En 1950 faltaban aún 15 años para las Misiones Generales que organizó la iglesia de Sevilla. Curiosamente las Tres Mil quedó vacía sin ningún referente devocional en el barrio. En un barrio con gran arraigo de la comunidad gitana, en el 600 aniversario de la llegada del pueblo calé a España y, por tanto, de gran arraigo trainero, será la Esperanza de Triana la que salde esa deuda histórica que la iglesia sevillana tenía con uno de los barrios más pobres de España.

Niños refrescándose en una fuente de la calle Pagés del Corro en Triana, 1951 / ICAS SAHP, Fototeca Municipal de Sevilla, fondo Gelán
Los caminos que han tenido ambos barrios desde los 50 han sido distintos. Durante un paseo por la zona de La Oliva o Las Letanías aún se puede notar el ambiente a barrio. Una personalidad de la que Triana poco a poco está careciendo. Se podría hablar de un reencuentro de la Esperanza con Triana: "Aquella Triana era diferente, sus calles eran de adoquín, se podía salir a tomar el fresco en verano e incluso los corrales permitían compartir la comida con los vecinos y hacer buenas fiestas flamencas”; comenta Carmen.
La especulación inmobiliaria, los grandes bloques de pisos y gente que vinieron desde fuera destrozaron ese espíritu de la cava, la Triana de verdad. "Quizás la Esperanza eche de menos las bulerías, las sevillanas corraleras, el ambiente a barrio y por eso ha decidido venir aquí”.
Hablamos de unas Misiones que van mucho más allá de una labor caritativa. Se destaca que la Esperanza va a visitar uno de los barrios más pobres de España pero lo cierto es que el trasfondo conduce a la justicia social y a una cita que desde hace tres cuartos de siglo la Virgen tenía con una Triana ya desaparecida, con la Triana que se marchó.
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