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Patrimonio

¿Quién es Francisco Arquillo?: De 'médico' de cabecera de la Macarena al restaurador que abrió una herida en Sevilla

El profesor y restaurador pronuncia el próximo viernes en la Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría una conferencia en la que expondrá los detalles de la controvertida intervención sobre la Esperanza el pasado junio

El restaurador Francisco Arquillo.

El restaurador Francisco Arquillo. / Ayuntamiento de Tomares

Patricia Godino

Patricia Godino

Sevilla

Durante décadas, pronunciar Francisco Arquillo Torres en Sevilla equivalía a invocar al nombre de referencia en la conservación de las devociones cofrades. Catedrático de la Universidad de Sevilla, académico, restaurador de obras de medio mundo y depositario de una autoridad casi sagrada en el patrimonio sacro, se convirtió en el médico de cabecera de la Esperanza Macarena desde finales de los años setenta. A su prestigio recurría la hermandad para cualquier tratamiento, diagnóstico o revisión, y a sus manos se atribuían la prudencia del especialista que sabe que una imagen devocional no es sólo madera: es memoria, fe e identidad.

Ese prestigio, forjado en aulas, museos y talleres internacionales, se derrumbó a plomo el pasado junio. La restauración, presentada como un "mantenimiento conservador" por parte la Hermandad, acabó convertida en la mayor crisis de imagen de la Hermandad de la Macarena: el rostro de la Virgen palmariamente cambiado a los ojos de devotos y espectadores en general, un silencio institucional difícil de sostener y un universo cofrade que no perdona lo que considera un agravio estético y espiritual. El restaurador impecable pasó a ser, de un día para otro, a convertirse en el hacedor de una cicatriz profunda en una de las mayores devociones religiosas de la Iglesia Católica. Ete viernes habla por primera vez en público sobre este trabajo en la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría en la conferencia titulada Información del tratamiento conservador (mantenimiento) realizado en junio de 2025 a la imagen de la Esperanza Macarena.

Un largo curriculum académico que pone el broche con un borrón sobre la Macarena

Autoridad académica de largo recorrido, Arquillo es doctor en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla y especialista en restauración de obras de arte, formado en la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid hasta el Instituto Central del Restauro de Roma y el Centro Internacional de Estudios para la Conservación de Bienes Culturales de la Unesco, con con cátedras de restauración en Valencia, Madrid y Sevilla, donde también llegó a dirigir la Escuela de Artes Aplicadas y el Departamento de Restauración de Pintura.

Sin embargo la experiencia atesorada con los años ya no blindan su trabajo. No cuando la imagen más venerada de la ciudad aparece con matices nuevos en la expresión que, salvo Arquillo y su hijo David, estrecho colaborador, todos perciben. Tanto es así que la Hermandad pidió perdón y, previa consulta a los hermanos en el Cabildo Extraordinario, encargó una restauración integral a Pedro Manzano con la supervisión técnica del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. En paralelo, y mientras se espera el regreso de la Virgen a su camarín que ansía su barrio, la Hermandad estudia si lleva a Arquillo a los tribunales, previa autorización del Arzobispo de Sevilla.

La Hermandad confió, una vez más, estas tareas de conservación en Arquillo confiada en el prestigio que atesoraba su curriculum: restauraciones de primer nivel como la del retablo mayor de la Catedral de Sevilla, la Inmaculada de Martínez Montañés, la Virgen de los Reyes o el Cristo de la Vera-Cruz. Pero su nombre ha quedado especialmente vinculado a la Esperanza Macarena, sobre la que ha intervenido en distintas ocasiones desde 1978. También fue clave la figura de su hermano, Joaquín Arquillo Torres, fallecido en 2021, profesor titular de restauración en la Universidad de Sevilla y colaborador inseparable en muchos de estos proyectos. Juntos restauraron imágenes como la Virgen de la Angustia de la Hermandad de los Estudiantes, la Virgen de los Reyes o la Soledad de San Lorenzo, pasando por encargos de instituciones europeas y latinoamericanas.

Pero esa confianza, acaso, le hizo pasar por alto que toda restauración que se precie ha de ser documentada paso a paso, como exige la ley de Patrimonio. Según los asesores legales de la Hermandad, a día de hoy, Arquillo todavía no ha entregado el informe final de sus trabajos. Unos trabajos, cabe recordar, que se realizaron en virtud de un contrato firmado por la Macarena con la Fundación de Investigación de la Universidad de Sevilla (FIUS) que encomendó esta tarea a David Arquillo, profesor titular de la Hispalense que en su equipo contó con la asesoría de su padre. Aunque a todos los efectos a ojos de la opinión pública el responsable sea el octogenario resturador. El mismo currículo que durante décadas inspiró confianza alimenta hoy la sospecha de exceso de autoridad, de confianza mal calibrada o de distancia con el pulso real de la hermandad.

Ahora, al anunciarse su conferencia en la Real Academia de Bellas Artes, Arquillo vuelve a situarse bajo el foco. No es solo una cita académica: es un examen público. La Sevilla que un día lo veneró como restaurador impecable espera que dé explicaciones convincentes. Y la que se sintió herida exige algo más que tecnicismos: coherencia, humildad y quizá una rectificación.

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