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Cuaresma 2026

Cuaresma: lo que manda la Iglesia, lo que dice la tradición y los mitos que persisten

El Miércoles de Ceniza arranca uno de los periodos más intensos del calendario sevillano, cuarenta días en los que la ciudad alterna el recogimiento litúrgico con infinidad de actos cofrades

El arzobispo de Sevilla imponiendo la ceniza.

El arzobispo de Sevilla imponiendo la ceniza. / Archivo Catedral de Sevilla

Antonio Puente Mayor

Antonio Puente Mayor

Sevilla

La Cuaresma no es solo una cuenta atrás en el calendario litúrgico de la Iglesia católica, es un fenómeno social, sensorial y espiritual que altera por completo la fisonomía de Sevilla. Aunque la ciudad comienza a restar los días para la Semana Santa recién terminada la Navidad, el Miércoles de Ceniza es el punto de partida de un periodo que transforma el ritmo de vida de miles de sevillanos.

Uno de los temas operativos más relevantes para la Iglesia actual es la unificación de la fecha de la Pascua. El Papa Francisco dejó muy avanzadas las negociaciones con el Patriarcado de Constantinopla para que católicos y ortodoxos celebren la Resurrección el mismo día. Esta medida afectaría directamente a la Cuaresma en Sevilla, ya que este tiempo litúrgico se calcula de forma retrospectiva desde el Domingo de Resurrección.

Bendición y Esperanza procesionando el Viernes de Dolores por el Polígono Sur.

Bendición y Esperanza procesionando el Viernes de Dolores por el Polígono Sur. / Archivo de la Hermandad

Actualmente se baraja mantener el cálculo astronómico del Concilio de Nicea (el domingo siguiente a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera), lo que mantendría la movilidad de la Semana Santa entre marzo y abril, pero sin desfases entre confesiones. No obstante, en los foros ecuménicos sigue presente la propuesta de fijar un domingo estable en abril por su simbolismo histórico(es una fecha muy cercana al 14 de Nisán, el día en que, según la tradición judía, se celebraba la Pascua hebrea en tiempos de Jesús), lo que dotaría a la logística de la ciudad y de las propias hermandades de una previsibilidad absoluta año tras año.

Calendario y liturgia

Uno de los mitos más extendidos es que la Cuaresma abarca desde el Miércoles de Ceniza al Domingo de Ramos, cuando en realidad este periodo termina formalmente antes de la Misa vespertina u oficios del Jueves Santo, momento en que se inicia el Triduo Pascual. Y aunque el color oficial es el morado, símbolo de austeridad y penitencia, existe una curiosa excepción.

El Domingo Laetare, que se celebra el cuarto domingo de Cuaresma, la Iglesia permite el uso del color rosa en las casullas de los sacerdotes como signo de un leve respiro en el camino penitencial y de la alegría anticipada por la cercanía de la Pascua. No en vano su nombre procede de la primera palabra en latín del canto de entrada de la misa de ese día: Laetare, Ierusalem, que significa Alégrate, Jerusalén.

Este 2026, el Domingo Laetare caerá el 15 de marzo, jornada en la que Sevilla vivirá un día especialmente intenso con las funciones principales de hermandades como la Esperanza de Triana, traslados de pasos y la celebración del Cabildo de Toma de Horas en la Catedral.

Cabildo de Toma de Horas.

Cabildo de Toma de Horas. / Archivo Catedral de Sevilla

¿Es obligatorio ayunar?

La realidad del ayuno y la abstinencia sigue siendo uno de los aspectos de la Cuaresma sobre los que más mitos circulan en la calle, cuando en realidad la normativa de la Iglesia no persigue la privación por sistema sino un ejercicio consciente de autocontrol y sobriedad. La abstinencia de carne es obligatoria todos los viernes de Cuaresma para los mayores de 14 años, mientras que el ayuno solo es preceptivo el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, y consiste en realizar una sola comida fuerte al día.

El propio Derecho Canónico contempla dispensas que eximen de estas obligaciones a los menores de 18 años y a los mayores de 59, a las personas enfermas o sometidas a tratamientos médicos que requieran una alimentación específica, a las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia y a quienes desempeñan trabajos de especial desgaste físico o atraviesan una situación de precariedad económica.

San Agustín, San León Magno y San Ambrosio describen la Cuaresma como un tiempo de "tristeza saludable" y "penitencia gozosa" en el que la liturgia se despoja de elementos de júbilo para acompañar el camino interior del creyente. Esta es la razón por la que se suprimen el Gloria y el Aleluya durante las misas. Estos himnos de júbilo no se recuperan hasta la Vigilia Pascual, en la noche del Sábado Santo.

Viernes de Dolores: ¿Vísperas o Semana Santa?

Según el Misal Romano y la Conferencia Episcopal Española, la Semana Santa empieza litúrgicamente el Domingo de Ramos. Por tanto el Viernes de Dolores es hoy una memoria litúrgica (la festividad oficial, dedicada a Santa María Virgen de los Dolores, se trasladó al 15 de septiembre tras el Concilio Vaticano II) y no el inicio del tiempo de Pasión.

Sin embargo, en Sevilla, la piedad popular ha generado un "tiempo propio", en palabras del antropólogo Isidoro Moreno. En consecuencia, el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, aprobado por San Juan Pablo II en 2001, permite que estas celebraciones de vísperas complementen a la liturgia oficial.

Dicho de otro modo, aunque para la Iglesia el Viernes de Dolores sigue siendo litúrgicamente Cuaresma, para la identidad colectiva de la ciudad rige ya ese calendario paralelo que anticipa la salida de las cofradías de Vísperas a la calle, una realidad que el Vaticano no contempla como norma oficial, pero que valora y acoge como legítima expresión de fe popular.

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