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Cuaresma 2026

De la Muralla a la Catedral: La Hiniesta le regaló a Sevilla una tarde histórica propia del Domingo de Ramos

El tiempo le hizo justicia a una hermandad cuyo mayor afán y anhelo era que el Cristo de la Buena Muerte presidiera el Vía Crucis del Consejo

Vídeo | El Cristo de la Buena Muerte | Vía crucis cuaresmal del Consejo de Hermandades

Pablo García Torrejón

Pablo García Torrejón

Pablo García Torrejón

Sevilla

Una tarde de febrero que transmitía la sensación de ser la de un Domingo de Ramos soñado por los cofrades sevillanos: el cielo azul decorado con la plata de algunas estelas de los aviones dibujaban las siluetas de las azoteas del barrio de la Puerta de Córdoba. La iglesia de San Julián abría las puertas a las cuatro y cuarto de la tarde para dejar salir a un amplio cortejo compuesto por unas cuatrocientas personas con cirio color tiniebla.

Un poco más de un cuarto de hora necesitó el Cristo de la Buena Muerte para salir a la calle. Iba en posición vertical sobre unas andas exornadas con lirios morados y cuatro hachones sobre piezas de orfebrería del paso de misterio de la Vera-Cruz de Tocina. El público era escaso a primera hora del traslado lo que pone en duda de nuevo la organización del Vía Crucis del Consejo de Hermandades y Cofradías, acto central de la Cuaresma, en día laborable

Las andas del Cristo avanzaban por la feligresía de Santa Marina con algo de dificultad por el peso de las andas y sumado a la estrechez de calles como Infantes. Durante el trayecto de ida visitó los templos de Santa Marina, la Capilla de Montesión, San Martín, San Andrés y la Capilla de los Panaderos, en las que el crucificado fue recibido por representaciones de las hermandades residentes en dichos templos.

La luz de la caída de la tarde acompañó al Cristo a partir de la calle Cuna, precisamente cuando se notó una afluencia de público notablemente mayor a la del comienzo del traslado de ida. Una plaza del Salvador repleta recibió al extenso cortejo del Cristo de la Buena Muerte que aceleró algo el ritmo para llegar a la hora fijada a la Catedral. En la presidencia delante de las andas figuró en todo momento el delegado de fiestas mayores, Manuel Alés, el hermano mayor de la corporación, Nicolás de Alba y el pregonero de la Semana Santa, José Antonio Rodríguez.

El acompañamiento musical de estos traslados corrió a cargo de la escolanía de la hermandad y de la capilla musical De Jesús. Minutos más tarde de las siete y media de la tarde entraba la cruz de guía en el interior de la Catedral de Sevilla. En su interior esperaban catorce cruces de guía, simbolizando las catorce estaciones del Via Crucis. Las insignias que participaron eran las del Cristo de la Corona, Divino Perdón de Alcosa, Jesús Despojado, el Amor, Santa Genoveva, Vera-Cruz, el Cerro, Buen Fin, Negritos, Silencio, los Gitanos, la Carretería, Soledad de San Buenaventura y la Resurrección.

El Cristo de la Buena Muerte fue recibido en la Puerta de Campanillas por miembros del Cabildo Catedral, encabezado por el arzobispo, José Ángel Saiz Meneses y del Consejo de Hermandades y Cofradías, cuya junta actual termina mandato el próximo mes de junio, siendo la última designación la del crucificado del Domingo de Ramos para este año 2026.

Recorrido de vuelta

Una vez el Cristo de la Buena Muerte presida el rezo del Vía Crucis, regresará a San Julián a partir de las 21:30 horas por el siguiente recorrido: plaza de la Virgen de los Reyes, Cardenal Amigo Vallejo, Alemanes, Contero, Argote de Molina, Franco, la Cuesta del Rosario, la Alfalfa, Odreros, Boteros, Sales y Ferré, la plaza del Cristo de Burgos, Doña María Coronel, Bustos Tavera, San Marcos, Vergara, Hiniesta, Lira, Duque Cornejo. Así, la entrada en San Julián está prevista que se produzca sobre las 23:50.

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