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Por qué suena el Himno de Andalucía en la entrada y salida de la Virgen de los Dolores del Cerro

La pieza, compuesta en 1933 por José del Castillo Díaz con letra de Blas Infante y oficializada en 1982, no fue una elección casual de la corporación del Martes Santo

La Virgen de los Dolores del Cerro.

La Virgen de los Dolores del Cerro. / Archivo de la Hermandad

Antonio Puente Mayor

Antonio Puente Mayor

Sevilla

Hablar del Cerro del Águila es hablar de la Sevilla que se levantó al calor de la Exposición Iberoamericana de 1929. El barrio nació en los años veinte impulsado por la llegada de trabajadores de toda Andalucía que acudieron a la capital atraídos por las obras y oportunidades que generaba la muestra internacional. Sin planificación urbanística y en terrenos periféricos y económicos, aquellas familias levantaron sus casas junto a fábricas y antiguos arroyos.

El propio nombre del barrio hunde sus raíces en esa etapa fundacional. Procede de una finca contigua situada en el antiguo Cerro de Santa Bárbara y fue utilizado como reclamo comercial desde 1922 para la venta de parcelas. “El Cerro del Águila” no solo identificaba el nuevo asentamiento, sino que evocaba la presencia habitual de aves rapaces que sobrevolaban la zona.

En ese contexto fue tomando forma la figura que acabaría transformando el barrio, la Virgen de los Dolores. “El Cerro era un gran matriarcado donde la Virgen lo era todo: el emblema, el clavo ardiendo, el abrazo, el consuelo, los recuerdos, los suspiros, la vida misma”, escribió Antonio Sánchez Carrasco en La hermandad del Cerro. Y es que la Dolorosa tallada por Sebastián Santos no solo se convirtiría en una imagen de culto, sino en el verdadero corazón emocional de sus vecinos.

La Virgen de los Dolores en su paso.

La Virgen de los Dolores en su paso. / Archivo de la Hermandad

Una gran devoción

El origen de la cofradía del Cerro del Águila está estrechamente ligado a la figura de Fermín Mora Silva, carpintero y vecino de la calle Hernán Ruiz, cuya vivienda se convirtió en el primer núcleo de vida religiosa del barrio. En su casa se celebraban misas cuando aún no existía templo alguno en la zona. Allí, a quien todos conocían como “el Sacristán”, custodió una imagen de la Inmaculada y una réplica del Gran Poder que procesionaban por las calles antes incluso de que se levantara la primera capilla dedicada a la Virgen de los Dolores, en 1926.

El impulso institucional llegó años más tarde. Tras la creación de la parroquia en 1943, el presbítero Estanislao Sanmartín presentó ante el Vicario General los Estatutos de la Hermandad Sacramental, que fueron aprobados el 12 de marzo de 1945. Por entonces, la corporación tenía como titular una imagen que hoy se venera en el municipio sevillano de El Madroño. El primer hermano mayor fue Félix Bernáldez Sierra, y los cultos iniciales se centraban en los oficios del Jueves Santo y en la tradicional procesión de impedidos que se celebraba en mayo.

En 1955 se produjo un paso decisivo con la erección canónica de la hermandad de gloria bajo el título de Cristo del Desamparo y Virgen de los Dolores. Ese mismo año, el cardenal Bueno Monreal bendijo la nueva imagen de la Virgen de los Dolores, obra de Sebastián Santos, que desde el primer momento despertó una intensa devoción popular y terminó consolidándose como el gran referente espiritual del Cerro.

Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono.

Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono. / Archivo de la Hermandad

El crucificado de San Gil

Cuenta Sánchez Carrasco que el viernes 7 de noviembre de 1969 se consumó la fusión entre la Hermandad Sacramental y la de penitencia. Aquel mismo año se impuso a la Virgen una corona de plata sobredorada sufragada por cuestación popular. Pese a contar con apenas 95 hermanos en la década de los setenta, la corporación afrontó con inusitado brío el XXV Aniversario de la bendición de la Dolorosa en 1980.

La efeméride propició además la llegada del titular cristífero, tras una historia singular. Francisco Carrera Iglesias, el popular Paquili, contempló el crucificado en San Gil junto a unos amigos desplazados desde Madrid para la procesión extraordinaria. Tras conversar con el párroco, iniciaron gestiones con la Diputación de Sevilla, propietaria de la imagen, para su cesión al Cerro.

El acuerdo se cerró el 7 de febrero de 1981 y un mes después el Cristo llegó al barrio. Paquili recuerda que se contrataron varias bandas de música para anunciar el acontecimiento por las calles. En una Sevilla muy distinta a la actual, sin la inmediatez informativa de hoy, algunos vecinos, sin tener claro qué sucedía, terminaron incluso en el Tiro de Línea siguiendo a una de ellas.

Estampa antigua de la Virgen de los Dolores.

Estampa antigua de la Virgen de los Dolores. / Archivo de la Hermandad

Homenaje al pueblo andaluz

Seis años después quedaron aprobadas definitivamente las Reglas de la cofradía, y en 1988 comenzaron las reuniones de diputados y los ensayos de costaleros, que recorrían largas distancias por un barrio alejado del centro. Con el respaldo de la Hermandad de la Sagrada Cena, el Cerro ultimaba su incorporación a la nómina oficial de la Semana Santa de Sevilla. El sueño se hizo realidad el Martes Santo de 1989.

En 1995, con motivo del 50 aniversario fundacional, la Virgen de los Dolores protagonizó una procesión extraordinaria marcada por un gesto simbólico: sonó el Himno de Andalucía, compuesto en 1933 por José del Castillo Díaz con letra de Blas Infante y oficializado en 1982. La elección no fue casual. La Hermandad quiso rendir homenaje a los andaluces que se asentaron junto al Tamarguillo en los años veinte y dieron origen al Cerro del Águila.

El himno, que tiene su origen en el Santo Dios, un canto religioso que entonaban los campesinos de diversos puntos de la región durante las faenas de la siega, volvió a escucharse en la salida y entrada del Martes Santo de 1996. Ese mismo año la corporación nombró hermana honoraria a la unidad del Cuerpo Nacional de Policía adscrita a Andalucía y, en 2002, el pueblo andaluz, representado por el presidente de la Junta, ejerció como padrino en la coronación de la Virgen de los Dolores.

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