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El Consejo y La Hiniesta buscan un plan para no alterar la configuración del Domingo de Ramos por el traslado a Santa Marina

Francisco Vélez sostiene que no habrá "anomalías" en la primera jornada de la Semana Santa y recuerda que muchas corporaciones pasan por la zona

El paso de palio de la Virgen de la Hiniesta, entre la multitud tras salir la Iglesia de San Julián.

El paso de palio de la Virgen de la Hiniesta, entre la multitud tras salir la Iglesia de San Julián. / Julio Muñoz / EFE

Victoria Flores

Victoria Flores

Sevilla

El Domingo de Ramos es un día complicado. Hay muchas hermandades, la mayoría del centro, y algunos cortejos alcanzan los dos kilómetros de largo. Con este panoráma, el traslado de la Hermandad de la Hiniesta a Santa Marina por la necesidad de reforma urgente del templo ha puesto en jaque de nuevo a una jornada ya difícil en situaciones normales. Ahora, todos esperan que haya los menos cambios posibles.

La corporación azul y plata tuvo que abandonar su templo el pasado jueves después de que el Arzobispado decretara el cierre urgente del templo por riesgo de desprendimientos de la cubierta y la fachada. Aunque la obra estaba programada para este año, el fuerte temporal que afectó a Andalucía entre enero y febrero, ha acelerado la necesidad de reforma. Así, este lunes el templo ha echado el cierre hasta principios de 2027.

"Este cambio ya está previsto, ya está organizado y no va a producir ninguna anomalía el Domingo de Ramos", aclara el presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, Francisco Vélez a El Correo de Andalucía para llamar a la calma al resto de corporaciones de la jornada. Por el momento se desconocen los cambios en los horarios y los recorridos de la Hermandad, que deberán anunciarse en los próximos días.

Un recorrido consensuado con el Consejo

Así, representantes de la institución cofradiera se han reunido con la Hermandad que dirige Nicolás de Alba para colaborar en el diseño de un nuevo itinerario para que no se produczca "ninguna colisión" con otras corporaciones que discurren por estas calles. "Por aquellas zonas van a tener que pasar muchas procesiones de Domingo de Ramos", insiste Vélez en referencia a hermandades como La Amargura.

En realidad, este será un ajuste excepcional y no perdurará en el tiempo, ya que, fuentes de la parroquia de San Julián y Santa Marina han confirmado a este periódico que los trabajos podrían durar "ocho meses o diez meses". Lo que es seguro es que las obras no serán de gran envergadura como sí lo fueron las anteriores y, aunque Palacio aún no tiene los informes técnicos, terminarán en menos de un año.

En los últimos años, La Hiniesta, junto a la Hermandad de la Pazhabía inaugurado la Semana Santa a las 13:00 en su barrio, tras los cambios que se acordaron en el Consejo para 2023. Hasta entonces, la corporación azul y plata abría las puertas de San Julián a las 15:00. Este cambio de templo, que hace que la Hermandad esté más cerca de la carrera oficial, podría retrasar su horario de salida.

Diferencias con La Resurrección

Santa Marina se encuentra a solo cuatro minutos andando de San Julian, de hecho, ambos templos comparten el título de parroquia. Sin embargo, mientras que La Hiniesta tarda 10 horas en completar su recorrido el Domingo de Ramos, La Resurrección solo invierte siete horas y media. Esta mudanza afectará a la configuración de los horarios y recorridos de la jornada, aunque no al orden de la carrera oficial.

Cada año, La Hiniesta toma San Julián hacia el Norte en busca de Madre Dolores Márquez para luego tomar la plaza del Pumarejo, uno de esos puntos míticos del recorrido de la Cofradía que se llenan de público cada ali, y así encarar Feria. La mudanza a Santa Marina podría dejar atrás estos enclaves y la corporación podría reducir su discurrir por el barrio y enganchar San Luis con San Blas para tomar ya la calle Feria.

La configuración del Domingo de Ramos se ha convertido en un quebradero de cabeza para el Consejo de Hermandades y Cofradías. Este es uno de los días que más cofradías y nazarenos se ponen en la calle y evitar que se produzcan parones o bloqueos se ha convertido en un auténtico reto de organización. Ante este panorama, en 2024 se planteó un cambio para tratar de aliviar la jornada, que se ha vuelto a alterar en las semanas santas posteriores,

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