Cuaresma | Francisco Vélez Presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías
Francisco Vélez: "Esperamos que este año no haya aforamientos ni vallas en Semana Santa"
La reconfiguración de la Semana Santa ha sido uno de los principales retos que ha enfrentado la actual Junta Superior del Consejo, aunque su presidente asegura que habrá trabajo para quienes los sustituyan

Entrevista a Francisco Vélez / Marina Casanova

Son días de trabajo intenso en el Consejo de Hermandades y Cofradías. Quedan menos de cuatro semanas para el Domingo de Ramos y Francisco Vélez (Sevilla, 1953) atiende a El Correo de Andalucía en su despacho de la calle San Gregorio. Después de más de 30 años vinculado a la institución cofradiera, el próximo mes de junio dejará su cargo tras las elecciones y después de ocho años de cambios y retos constantes en la Semana Santa de Sevilla.
Pregunta. Este es su último año al frente del Consejo y su principal labor ha sido la reconfiguración de las jornadas, ¿se queda satisfecho?
Respuesta. Empecé hace ocho años y hemos tenido cosas que no cabía imaginar. Hemos tenido una pandemia, hemos tenido un intento por parte de la Agencia Tributaria de colocarnos el IVA, hemos tenido que hacer exposiciones, organizar un Congreso Internacional de Hermandades con su procesión extraordinaria... No nos hemos aburrido. Hemos tenido muchísimas cosas. Esta ha sido la primera Junta que se ha atrevido a reestructurar la Semana Santa, que hacía mucha falta. Estoy satisfecho con lo que hemos hecho, con la independencia que hay hermandades que no están contentas. Tengo la conciencia muy tranquila de que todo se ha hecho por el bien común. No está todo perfecto, por supuesto. Hay que seguir haciendo cosas, claro que sí, el próximo Consejo que entre, tiene que continuar esta senda o esta labor que hemos emprendido en este consejo anterior.
P. Hay cortejos que crecen en cientos de nazarenos cada año, ¿llegará un momento en el que no haya que tocar las jornadas?
R. Hay jornadas que requieren ya poco cambio, que están bastante adecuadas. Hay otras que hay que volver a retomar. Por ejemplo, en el Martes Santo se han ido probando distintas opciones y, al final, la alternativa que más convenza y que más sea mejor para la jornada será la definitiva. Es algo vivo. Somos barrocos y hace siglos que no se tocaba, pero hay que tocarlo, porque las circunstancias cambian, el número de nazarenos cambia. Como todo es cambiante en el mundo de la Semana Santa, pues así mismo hay que tomar soluciones cambiantes cada vez.
Es tan grave limitar el número de nazarenos, que tiene que ser objeto de un consenso grande
P. Hay corporaciones con muchísimos nazarenos.
R. Si sigue evolucionando a este ritmo, este crecimiento exponencial, me imagino que habrá que tomar alguna determinación. Quienes tienen que tomar la determinación son las hermandades. Son ellas quienes deberán adoptar decisiones respecto a sus hermanos, respecto al cumplimiento de sus reglas, las medidas que sean. En un segundo lugar, puede que la participación del Consejo y de la autoridad eclesiástica también fuera necesaria, pero todo dentro de un consenso y de un estudio de todas las partes. Es tan grave limitarlo, que tiene que ser objeto de un consenso grande. Quiero pensar que esto irá de alguna manera estacionándose o bajando. Nada más que tenemos que ver en los colegios. No puede ser que uno vea pasar la imagen por la calle y diga que se apunta y sale el año que viene, debe haber un periodo de carencia que se demuestre que efectivamente es un hermano con vocación de continuar, pero que fundamentalmente va a corresponder a las hermandades.
P. ¿Cree que alguna hermandad será capaz de dar el paso?
R. Es difícil, lo he dicho antes, es muy difícil esa limitación a los hermanos que quieran salir de nazareno. Es importante que quieran salir de nazareno por esa fe, por esa espiritualidad, no con otro sentido. Hay nazarenos que salen y tienen cuatro hermandades. Es una cuestión que tendrán que valorar cada junta de gobierno en caso de que esto continuara. Vamos a ver este año, que se avecina con muchísimos nazarenos. De todas formas, solo se habla de carrera oficial. La carrera oficial es un espacio y un tiempo, tiene que pasar un tiempo, pongas el espacio que pongas, tienen que pasar en un tiempo. 5.000 nazarenos son lo mismo con una carrera oficial como la que tenemos, que si la pones con 12 kilómetros. Tampoco se puede empezar la Semana Santa a las 10 de la mañana y terminar a las dos de la madrugada, es imposible. Hay hermandades como la Hermandad de la Paz que salen tempranísimo y no puede salir antes. Yo creo que esto es que es muy difícil, esta es la cuadratura del círculo.
Ha habido jornada en las que ocho hacían lo que les venía mejor en perjuicio de dos
P. Hay hermandades que han mostrado su desacuerdo con la configuración de su jornada, ¿cómo se gestiona esa negativa?
R. Tenemos la competencia de organizar la Semana Santa, pero que hay hermandades que no están satisfechas. Hemos querido siempre respetar las hermandades y cuando hemos hecho cambios, siempre hemos dicho que lo primero es que las hermandades lo elijan por mayoría calificada para adoptar un itinerario que sea adecuado a no entrar después de las 3:00, a no salir antes de las 12:00, que no vaya por determinados lugares donde pueden confluir con otras hermandades. No queríamos ser impositivos. Quizás no era lo más acertado, porque ha habido jornada en las que ocho hacían lo que les venía mejor en perjuicio de dos. Así, pensamos que en caso de que ocurran estas cosas, se adoptaría desde esta casa. En muchos casos habría que adoptarlo porque las hermandades siempre tienen tendencia a ir en determinadas posiciones, en tener determinado privilegio, entre comillas, en perjuicio de otras. La labor de árbitro la debe de mantener el consejo.
P. Uno de los cambios más relevantes es la ampliación de la Madrugá en 15 minutos.
R. Fue muy complicado de alcanzar ese acuerdo, hace unos años era impensable. En conversaciones con periodistas, pensé que, como hace falta más tiempo, vamos a empezar por 15 minutos. En un principio tuvo cierto rechazo, pero después se ha aceptado. A mí no me han llegado queja ninguna. Es que el tiempo es oro en materia de hermandades e imagino que los próximos consejos, a la vista de esto, pues verán si se amplía o no, pero alguien tenía que empezar y a mí me tocó.
P. Una de las principales quejas del año pasado fueron los aforamientos, ¿cómo los enfrentan este año?
R. Hemos tenido ya contacto tanto con el Ayuntamiento, con el CECOP, como con la Policía Nacional. El año pasado surgieron algunos contratiempos no deseados, como fue alguna valla que se colocó de una manera accidental, porque nadie quiso que se colocara. Hubo una valla que apareció en la calle O'Donell y retuvo a la Hermandad a la Sagrada Entrada. Esto es el directo fue un imponderable. Por supuesto, la voluntad de las partes implicadas es que no se van a poner vallas salvo por razones de seguridad en caso de que sean inevitable y los afrontamientos en caso de que fueran inevitables, también, pero bueno, esperemos que este año no haya ninguna de estas cosas.
P. ¿Qué relación tienen ahora con el Ayuntamiento, después de haber tenido varias diferencias?
R. Tenemos muy buenas relaciones, como no puede ser de otra forma, porque tenemos que trabajar en esto todos juntos y apoyando el hombro uno en otro. Lo de diferencias, bueno, es que muchas veces ni en una familia nos ponemos de acuerdo muchas veces y tenemos puntos de vista en algo distinto, pero no pasa de un cambio de impresiones. Al final siempre salimos con un abrazo, a las sevillanas maneras.