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Cuaresma 2026

Un pregón de alma trianera que conmovió a toda Sevilla

José Antonio Rodríguez Benítez firma uno de los textos más delicados y originales de la Semana Santa de Sevilla. Una pieza culta, luminosa y sensible que hizo vibrar al Teatro de la Maestranza y lo llevó a salir en hombros

Antonio Puente Mayor

Antonio Puente Mayor

SEVILLA

Con un beso al público y esa sonrisa luminosa que siempre le acompaña, José Antonio Rodríguez Benítez se presentó a las 12:05 horas sobre el escenario del Teatro de la Maestranza. Apenas unos segundos después, la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla inició la marcha La Misión de la Esperanza, una bellísima composición del músico alicantino Rubén Jordán Flores, dedicada a la Dolorosa trianera.

Sin solución de continuidad, Manuel Alés, teniente de alcalde delegado del Área de Fiestas Mayores, se acercó al atril para presentar al pregonero. Inició su intervención evocando el título elegido por José Antonio para su Pregón, El sueño de los despiertos, un aforismo que le ha acompañado durante buena parte de su trayectoria periodística y que enlaza, además, con su Hermandad de la Esperanza de Triana, donde es costalero.

"No existe una ciudad más genuina y auténtica que Sevilla", dijo Alés, señalando la presencia reciente de la Semana Santa y el Arte Sacro hispalense en lugares como Roma, Barcelona o Bruselas. Uno de los momentos más destacados de la presentación fue la evocación de una niña enferma con la que José Antonio tuvo un hermoso gesto un Domingo de Ramos. La emoción se intensificó cuando se reveló que aquella niña era, en realidad, hija del propio Alés.

"Esto va por ti, Sevilla"

Un profundo suspiro, captado por las cámaras de televisión que retransmitieron el acto, evidenció la emoción del pregonero cuando Francisco Javier Gutiérrez Juan dio inicio a los sones de Amarguras, de Font de Anta. Un himno que deleitó a los asistentes y le permitió tomar aliento en los instantes previos a la lectura de su pieza, que dio comienzo pasadas las 12:30 del mediodía, tras el pertinente saludo al arzobispo.

Con el teatro a rebosar y un brillante sol primaveral iluminando la acera del Paseo Colón, Rodríguez Benítez arrancó su Pregón con un bonito pasaje ubicado en la Catedral de Sevilla. Una oda a la Esperanza de Triana que incluyó el toque de campanas de la Banda Municipal de Sevilla y que conectó su Misión en el Polígono Sur con el Descubrimiento de América y la Historia de España. Un hito en la historia del Pregón que el público recibió con un enorme aplauso.

Los primeros compases de su texto incluyeron alusiones a Bécquer, Cernuda o Juan Ramón Jiménez, Silvio, Siempre Así, Manuel Carrasco e incluso la Tuna de Magisterio. También estuvieron presentes Spielberg y Juan Lebrón

Tras saludar al alcalde de Gines, el municipio donde nació, y al presidente de la Junta de Andalucía, con el que ha trabajado hasta fechas recientes, el pregonero inició "su carta de amor a la ciudad" mencionando a su trianera abuela Conchita, uno de los pilares de su vida. Los primeros compases de su texto también incluyeron alusiones a Bécquer, Luis Cernuda o Juan Ramón Jiménez (bellísima la alusión a Platero, ubicándolo en la rampa del Salvador), antes de iniciar un romance en el que no faltaron Silvio, Siempre Así, Manuel Carrasco e incluso la Tuna de Magisterio. También estuvieron presentes Spielberg y Juan Lebrón antes de recordar al fallecido Pascual González. "Esto va por ti, Sevilla / Arriba el Hijo de Dios".

"Aquel ojo que Maireles le pintó a la Macarena"

Otro de los momentos destacados del Pregón tuvo que ver con Antonio Machado. Rodríguez Benítez incluso extrajo un papel arrugado de su bolsillo para recordar al poeta sevillano en el exilio: "Estos días azules y este azul de la infancia". No faltaron alusiones a su trabajo en El Llamador de Canal Sur Radio y su vecindad con el imaginero Álvarez Duarte; también puso en valor el papel de las hermandades de Vísperas: "Hay cofradías que salen con el olor del puchero".

Como gran amante de la pintura que es, recorrió los colores de la Semana Santa en una tanda de octosílabos con ecos de García Lorca en la que no faltaron el blanco de los nazarenos de la Paz, el morado de la túnica del Gran Poder o el azul tornasolado de las Aguas del Museo. "Hay colores imposibles que no caben en un verso", señaló con elegancia antes de rematar con un verso que despertó más de un ole: "Aquel ojo que Maireles le pintó a la Macarena".

La Reina de San Gil también estuvo presente a través de la pintura de Alfonso Grosso y Carmen Laffón, las mariquitas de Joselito, los textos de Muñoz y Pabón y Joaquín Caro Romero y las manos restauradoras de Pedro Manzano. Pero lo mejor de la pieza llegó al final, con un original remate sobre las azucenas de la Giralda.

Lágrimas por Sandra Peña

Pasadas las 13:00 horas, el pregonero, aprovechando que el 22 de marzo es el Día Mundial del Agua, desgranó un bonito texto que le permitió enlazar con el Cristo de las Aguas y el mundo del toreo. Como hijo del matador de toros Rafael Torres, Rodríguez Benítez, no pudo evitar mencionar al coso maestrante y su cercanía con la Hermandad del Lunes Santo.

Muy acertadas fueron las alusiones al Papa Francisco, a la juventud, a las redes sociales, a la Inteligencia Artificial y a los muros por derribar de la salud mental. Un mensaje que José Antonio explicó con cercanía y didactismo. También habló del drama de la soledad citando a la Madre Teresa de Calcuta, y de cómo las hermandades integran a los incomprendidos: "Un lugar donde proyectar sus sensibilidades artísticas".

El homenaje a Sandra Peña, uno de los momentos más emocionantes del Pregón, hizo brotar las lágrimas entre el público (el aplauso a sus padres fue vibrante), confirmando la bonhomía del pregonero. Seguidamente, José Antonio habló de la Corte Chica de los Montpensier y la Banda Municipal interpretó un fragmento del Romance de la Reina Mercedes, escrita por Quintero, León y Quiroga y popularizada por Concha Piquer. Una de las sorpresas del acto que concluyó con unos sentidos versos a la Mare de Déu de Montserrat.

El Cachorro como el "Laocoonte del Zurraque"

En su afán divulgador, José Antonio evocó el Testaccio de Roma, un monte artificial formado por miles de vasijas procedentes de la Cava de Triana. Este pasaje le permitió situar al Cachorro en la Ciudad Eterna, trazar un sugerente paralelismo con el Olimpo y con algunas de las más bellas obras maestras de Italia, y llegar a denominarlo, con acierto expresivo, Laocoonte del Zurraque.

Bellísimo fue el pasaje dedicado al Señor de los Gitanos, "el flamenco más santo", donde no faltaron las seguiriyas, la voz ronca y una larga nómina de toreros. A continuación, José Antonio evocó la riqueza histórica, artística y antropológica de los pueblos de la provincia: desde Santiponce a Cantillana, pasando por las dos grandes devociones de Alcalá del Río. Otro hito del Pregón.

Cuando el reloj superaba las 13:35 de la tarde, el periodista mencionó a algunos de los grandes nombres de la celebración religiosa, desde Núñez de Herrera a Marcelo Spínola, como introducción al capítulo dedicado al Gran Poder. Muy original fue la referencia a Chicote, entusiasta de Juan de Mesa que despertó risas entre los espectadores, pero también admiración por el maestro cordobés y su gran obra: "Carne de Dios sevillana".

De Pakistán a Triana

No quiso el pregonero abandonar San Lorenzo sin recordar al Señor de la Bofetá, ante quien aprendió a limpiar la plata. Delicados fueron sus versos a la Virgen del Dulce Nombre ("Poesía eres tú") y sentidas sus palabras a su abuelo paterno. El antiguo paso de San Gonzalo le permitió enlazar con la Semana Santa de León, antes de denunciar los talleres de Pakistánque, en sus palabras, "atentan contra la propiedad intelectual de nuestros creadores". Cerró evocando a Teresa del Castillo, las hermanas Antúnez y Esperanza Elena Caro, y comparando a Paquili con el Cid Campeador, mientras un guitarrista interpretaba una soleá.

El tramo final del Pregón incluyó agradecimientos a las hermandades que le han agasajado estos últimos meses, a Paco Vélez en su último año presidiendo el Consejo de Cofradías, y un regreso a Triana, donde Rodríguez Benítez se abrió en canal para hablar del cáncer que le fue diagnosticado nueve años atrás. Aquí, el periodista hizo gala de su inmensa fe cristiana antes de regalarnos unos versos con referencias a la tragedia de Adamuz.

"Nada es por casualidad", señaló volviendo a la Misión de la Esperanza, donde José Antonio cerró el círculo pasadas las dos de la tarde con una sentida estrofa poética, casi una declaración de amor a la Dolorosa de la calle Pureza, la Virgen de sus desvelos, cuya banda sonora fue la canción con la que el portugués Salvador Sobral triunfó en el Festival de Eurovisión de 2017, la preciosa Amar pelos dois.

La primera vez que un pregonero salió a hombros fue en 1956, con Antonio Rodríguez Buzón. La segunda en 1991, con José María Rubio. La tercera vez, hoy mismo

Ha habido pregones teológicos, vivenciales y literarios, pero pocos tan delicados y originales como el de este gran periodista, cuya brillante alocución lo llevó a salir a hombros. La primera vez que un pregonero salió a hombros fue en 1956, cuando lo pronunció Antonio Rodríguez Buzón. La segunda en 1991, cuando el protagonista fue José María Rubio. Hasta hoy, dos de los mejores pregoneros de la historia. La tercera vez, hoy mismo.

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