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Artículos cofrades

Artesanía Rodríguez, cuatro generaciones cosiendo pelucas para la Semana Santa de Sevilla: "No cambio ningún material, si lo hiciera ya no sería mi familia"

Este comercio de la calle Puñonrostro es de los pocos que aún mantiene la fabricación 100% artesanal de pelucas: "Es un oficio muy bonito". Además, fueron los primeros en introducir los capirotes de cartón entre los nazarenos sevillanos

VÍDEO | Pilar Cumplido, Artesanía Rodríguez

Marina Casanova

Álvaro García-Arévalo

Álvaro García-Arévalo

Sevilla

Dos siglos y cuatro generaciones realizando capirotes y pelucas para las imágenes de la Semana Santa. Hay una tienda en Sevilla que lleva la proximidad con el cliente y la fabricación artesanal como bandera: Artesanía Rodríguez. Este comercio de artículos religiosos y cofrades ubicado en la calle Puñonrostro de la capital es una referencia en la ciudad y cuenta con una clientela fiel. Lo más curioso es la fabricación 100% artesanal de diferentes tipos de pelucas, con pelo natural en su mayoría, para colocar a las Vírgenes y Cristos de las hermandades.

Pilar Cumplido tiene 52 años y es la dueña actual de este establecimiento de amplia trayectoria familiar: "Mi bisabuela, Consuelo Rodríguez, enseñó a mi abuela, y mi abuela a mi madre, y mi madre a mí". Un sitio de toda la vida, aunque en la localización actual apenas llevan un lustro. La familia se vio obligada a trasladarse en 2021 desde su antiguo local de la Plaza de San Román por riesgo de desprendimiento del edificio: "Se cayó el techo de la tienda y tuvimos que irnos".

"No he cambiado nada", matiza Pilar cuando asegura que sigue utilizando los mismos materiales y estructuras desde que su bisabuela puso en marcha el negocio hace casi dos siglos. "Ahora hay muchas pelucas que trabajan de forma industrial, pero esa maquinaria no va con nosotros". Esta mujer afirma que se rige por los mismos patrones que le enseñó su madre: "No cambio ningún material, si lo hiciera ya no sería mi familia".

Realizan pelucas con mechones de pelo natural: "Trabajamos mucho el cabello"

Para fabricar estas pelucas, es necesario tejer mediante el uso de un bastidor los mechones de pelo, que pueden ser de carácter natural --fruto de donaciones particulares-- o de tipo sintético. Incluso tiñen los mechones para que las pelucas sigan una misma tonalidad, normalmente de color castaño. "Trabajamos mucho el cabello, ya que al ser pelo muerto necesita un tratamiento especial", comenta Pilar Cumplido. Una vez quedan definidos los mechones de pelo, realizan un casquete con tejido de seda donde, a su vez, cosen todos ellos. Aunque las medidas de las imágenes son diferentes, cuenta con unas "cabezas de madera" --las mismas que con mimo usaba su bisabuela-- para poder apoyarse y reproducir, lo más fidedigno posible, el volumen de las originales.

El precio de este producto varía según el tamaño de la cabeza de la imagen, las más pequeñas pueden salir por 500 euros aunque las grandes alcanzan 3.000 euros. Sin embargo, la peluca estándar sale por 1.900 euros. "Hay de todas las medidas, he llegado a hacer cabello de ochenta o noventa de largo", subraya la propietaria. Según lo indicado por cada cliente en su pedido, pueden modular los cabellos para introducir tirabuzones, una estética muy vistosa y extendida en otras zonas de Andalucía como Córdoba o Granada.

Cabe recordar que las pelucas sirven tanto para las imágenes marianas, que portan cabello debajo de sus tocados y mantos, como las cristíferas. En Sevilla es poco habitual verlo en estas últimas, aunque hay algunos como el Señor de los Afligidos de San Juan de la Palma o el Cristo de San Agustín del templo de San Roque. La propietaria asegura, en cambio, que sus clientes se extienden por toda España, algunas zonas de Portugal e incluso Latinoamérica: "El encargo más lejano que tuve fue desde Nicaragua, cuando compraron hasta tres pelucas para varios santos de allí".

Los primeros en fabricar capirotes de cartón

Más allá de las pelucas, también realizan capirotes de todo tipo, con medidas que oscilan de 45 a 120 centímetros. Normalmente, los más cortos se corresponden con las cofradías de bulla, mientras los altos son propios de las corporaciones de silencio. "Mi bisabuelo, Enrique Rodríguez, fue el primero en hacerlos en toda Sevilla", comenta Cumplido, al tiempo que admite que siguen con la misma técnica de entonces: "Cosido, tomando medidas y, posteriormente, pegado con cola antigua".

Muchos establecimientos ya no los trabajan, pero en Artesanía Rodríguez se mantienen fieles a la tradición y además resaltan que "hay muchos clientes que les gusta lo antiguo". Sin embargo, también fabrican otros con la técnica de rejilla. La subida de precios del sector textil empieza a ser una tónica general tras la compleja situación del comercio internacional por el conflicto en Oriente Próximo. "Ha subido todo, desde la rejilla hasta el esparto", informa la propietaria asegurando que la diferencia recoge un incremento de 30 euros por cada rollo que obtiene para poder fabricar los capirotes. "Nuestros materiales son de máxima calidad, damos garantías".

Sus productos dan la vuelta al mundo

De cara al futuro de este histórico establecimiento, se muestra tranquila a pesar de no contar con un relevo definido. "Solo tengo un hijo y ha preferido marcharse a las Fuerzas Armadas, no he podido enseñarle el oficio", matiza Pilar. El futuro de los capirotes está asegurado, ya que su hermano siente atracción por esta técnica artesanal, sin embargo, para las pelucas se requiere de un trato más especial y delicado, junto a una mayor paciencia y compromiso. "Ya buscaré a alguien", destaca la propietaria, apuntando a la necesidad de continuar con el negocio que sus bisabuelos levantaron con esfuerzo, llegando a desarrollar una marca de calidad artesanal, que muy pocas personas siguen conservando en la actualidad.

"Es un oficio muy bonito", afirma Pilar Cumplido con una mezcla de ilusión y nostalgia. "Hoy en día hay mucha maquinaria moderna y conviene luchar por mantener lo antiguo", mantiene la propietaria de Artesanía Rodríguez, apostando por los trabajos 100% artesanales, de hecho, no dispone de ordenador en su tienda de la calle Puñonrostro. "Está cambiando mucho Sevilla y se pierde su esencia", concluye en esta clara defensa de los comercios de toda la vida como el suyo.

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