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"Dona Vida", en memoria una devota muy querida en Sevilla: La Cena recuerda a su hermana de la Banda Tejera

Domingo de Ramos, en directo: horarios, recorridos y última hora de los tiempos de paso de la jornada inaugural de la Semana Santa de Sevilla

Hazte donante, dona vida: el homenaje de la Cena a María del Mar Tristán

Hazte donante, dona vida: el homenaje de la Cena a María del Mar Tristán / Carlos Doncel

Sevilla

María del Mar Tristán pertenecía a una familia estrechamente vinculada a la Banda del Maestro Tejera, una de las formaciones musicales más emblemáticas de la ciudad, presente desde hace décadas en numerosos momentos clave de la vida cultural sevillana, desde la Semana Santa hasta la Feria. Además, fue la primera mujer en formar parte de esta banda con más de un siglo de historia, abriendo camino dentro de la formación musical.

Murió el pasado mes de agosto a los 35 años víctima de una cruel enfermedad. Este Domingo de Ramos la Hermandad de la Cena ha querido rendirle homenaje con un lazo negro, a modo de crespón de luto, con el lema "Hazte donante. Dona vida". La joven música profesaba una profunda devoción a la Virgen del Subterráneo. 

Devota de la Virgen

Tristán tenía una fuerte vinculación con el mundo cofrade, ya que era hermana de la Hermandad de la Reina de Todos los Santos y de la Hermandad de la Sagrada Cena, reflejo de su compromiso con las tradiciones de la ciudad. Tras una larga enfermedad fue el pasado 13 de agosto cuando falleció María del Mar Tristán, heredera de la Banda del Maestro Tejera, hija de José Manuel Tristán y nieta de Pepín Tristán.

Primera mujer en integrarse en esta formación centenaria, destacó como flautista y como apoyo de su padre, José Manuel Tristán, en la dirección de la banda, llamada a continuar el legado familiar en el ámbito cofrade y taurino. Siempre será recordada por su entrega, su calidad humana y su sonrisa permanente, recibiendo desde su fallecimiento numerosas muestras de cariño del mundo de las cofradías y la música.

Su instrumento era la flauta travesera. Cuando acompañaba a una cofradía, ella solía ocupar la parte final del cortejo, mientras que su padre, José Manuel Tristán, se situaba en la cabecera de la banda. Quienes cada día la echan de menos siempre la recuerdan con una sonrisa y aseguran que, aún cuando no pasaba un buen momento, era ella la que se encargaba de animar a los músicos y de estar pendiente de que todo saliera bien.

Era la mano derecha de su padre y estaba llamada a continuar el legado familiar al frente de una de las bandas de música más emblemáticas del panorama cofrade y taurina. "Era luz y alegría y un torbellino de talento y fuerza", recordaron muchos ante su duro fallecimiento.

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